La dulce nostalgia


Entrevista publicada por el periódico El Milenio el día 30 de abril de 2017. (https://elmilenio.info/2017/04/30/la-dulce-nostalgia/)


Renacer es el grupo de ayuda mutua de padres que enfrentan la muerte de hijos y como explicó a El Milenio Alicia Schneider Berti, una de sus creadoras: “Se trata de una escuela de vida, en donde se aprende a vivir luego de la muerte de un hijo, desde el amor se hace el homenaje con la propia vida”.

La dulce nostalgia


Por Matías Pérez

matiasperez@elmilenio.info

Colaboración: Valentina Sastre, 5to Año, IENM.

Alicia y Gustavo 2
Alicia y Gustavo, los mensajeros que crearon un modelo de gestión que llegó a toda Sudamérica, a gran parte de América Central, México y España.

LA REGIÓN – La madrugada del 20 de mayo de 1988, Nicolás Berti (18) regresaba a su casa luego del cumpleaños de un amigo. Su moto tuvo un accidente provocándole la muerte.

Ante el dolor, sus padres, Alicia Schneider y Gustavo Berti, crearon Renacer. Fue un 5 de diciembre de 1998, más precisamente en la ciudad de Río Cuarto. Desde ese momento el grupo se extendió a varios países del continente americano, cruzando el océano Atlántico para tener presencia en España y otras ciudades del mundo.

Periódico El Milenio: ¿Cuándo y cómo surge Renacer?

Alicia Schneider Berti: Lo primero que voy a decir de Renacer es que el nombre del grupo es: Grupo de Ayuda Mutua de Padres que Enfrentamos la Muerte de Hijos.

Esto surge como una gran inquietud y una búsqueda interior muy importante que emprendimos con mi esposo, Gustavo Berti, luego de la partida de nuestro hijo Nicolás, que en ese entonces tenía 18 años. Nos dimos cuenta que la partida de una persona tan amada como un hijo, semejante tragedia, debía tener un sentido, porque de no tenerlo, para qué sufrir. Por lo que necesitábamos hacer algo tan valioso como ese hijo.

Así fue como la vida nos fue poniendo señales por delante y cuando uno se ha abierto a las señales de la vida te das cuenta que ésta te ayuda. Desde ese entonces muchos padres comenzaron a aparecer en nuestro andar cotidiano, por lo que nos dijimos: “Algo tenemos que hacer junto a ellos”.

En este contexto, antes de los seis meses de partir Nicolás, en la ciudad de Río Cuarto ya habíamos comenzado con la primera reunión y hasta la actualidad esto nunca se interrumpió.

EM: ¿Cómo fueron las primeras experiencias?

ASB: Al principio a muchos no les parecía una buena idea, pero cuando los citamos, el 5 de diciembre de 1988, aparecieron todos los padres que habíamos ido a ver.

De las primeras siete parejas que llegaron, algunas estuvieron con nosotros hasta que se sintieron mejor, mientras que otras se quedaron por muchísimos años. Entonces, desde ahí comenzamos con las reuniones y nos dimos cuenta con Gustavo que esto le daba un sentido muy valioso a nuestra vida, porque nosotros no necesitábamos llorar para reconfortar al otro papá y mostrarle esperanza.

No se trata de un grupo de duelo, y esto que quede clarísimo, porque la muerte de un hijo va mucho más allá de un duelo, la muerte de un hijo es una modificación de tu existencia, así como la conocés.

Nunca más volvemos a ser las mismas personas, tampoco lo va a ser nuestra vida, y ahí es donde radica la libertad de elegir lo que vas a hacer con tu vida, y también la responsabilidad de hacerte cargo de esto que te pasó y encontrarle el sentido, que para nosotros fue convertir el dolor en amor.

En definitiva, se trata de un homenaje a Nicolás, nuestro hijo. Es un homenaje a nuestra hija que todavía estaba con nosotros y pobrecita, su hogar se había destruido en ese momento, y por la vida misma que nos necesita, por los que todavía estamos aquí. Entonces es hacer de tu vida, algo valioso, significativo, porque si no la vida deja de tener razón de ser.

Alicia Schneider 2

“Una experiencia como esta te transforma. El tema es cómo y cuál va a ser la transformación ¿hacia un mejor ser humano o un alguien negado a la vida? Estas son las dos opciones que se tienen”, dijo a El Milenio Alicia Schneider Berti.


Por otro lado, en la actualidad Renacer sigue funcionando en Río Cuarto como lugar madre, pero igualmente no tenemos personería jurídica, y esto es muy importante aclararlo, hay una paridad total entre los miembros. Se trata de algo que nadie puede creer ¿cómo se puede sobrevivir en el mundo sin personería jurídica, sin dinero que se mueva, sin cargos, sin subsidios?, sólo tenemos las ganas de salir adelante y de encontrarle un sentido a la vida, porque no se trata sólo de sobrevivir, se trata de vivir en plenitud.

EM: ¿Los objetivos del principio fueron cambiando con el tiempo?

ASB: Los objetivos del principio fueron muy claros, enfrentar el dolor, aprender de él, aprender de esa situación dolorosa, de esa tragedia, encontrar el sentido y luego darle un nuevo significado de vida.

Esos objetivos nunca cambiaron, lo que sí cambió es que todo se fue profundizando y enriqueciendo a lo largo del camino, porque había que hacer camino al andar, no existía algo como esto, es absolutamente pionero en todas partes del mundo. Por eso es que hoy estamos en toda Latinoamérica, en España y en casi todos los lugares del mundo donde vive gente de habla hispana.

Nuestro trabajo está fundamentado en la Logoterapia de Víktor E. Frankl, un psiquiatra austriaco, y esto es para que esta experiencia pueda ser repetida en otras partes. Por lo que era muy importante tener un fundamento filosófico – antropológico.

Es RENACER porque tiene los fundamentos y la esencia que le es propia, que es encontrar sentido a lo que nos toca vivir, una cosa es lo que nos pasa y otra cosa muy distinta es qué hacemos nosotros con esto que nos pasa. En esto radica nuestra libertad y nuestra responsabilidad.

EM: Hablando de la partida de los hijos: ¿Cuál es el rol de los hijos que quedan?

ASB: A los hermanos les hace bien escuchar a otros padres, cómo están tratando de salir adelante y cómo esos padres están tratando de no dejar de lado a sus otros hijos, ya que el dolor al principio es tan grande que los hijos que quedan lo sufren, porque no sólo ha partido el hermano o la hermana sino que también sus padres ya no son los mismos.

Es toda una situación terrible, es por eso que Renacer pasa a contener a todo ese grupo familiar y decirles, chicos tengan un poquito de paciencia, asistan a las reuniones, escuchen con mucha atención. Entonces ahí nos preguntamos: ¿qué es más fuerte, el dolor por la pérdida o el amor? Finalmente todos se ponen de acuerdo que es el amor y sobre éste se construye.

EM: ¿El duelo?

ASB: De ninguna manera nosotros hablamos del duelo. El duelo implica que vos pasás por unas determinadas etapas, luego se van todas o algunas y luego se supera. Esto no es así, un hijo te va a faltar toda la vida y lo vas a extrañar toda la vida.

Lo que nosotros hacemos es que, en homenaje a esos hijos, tu vida cuente, sea significativa y en cada acto de amor que vos hacés y pensás, la vida tiene sentido, luminosidad. Ese dolor, una vez que priorizás el amor en tu vida, se convierte en una muy dulce nostalgia, que hace que aunque los extrañes, ellos siempre estén contigo y sean una presencia amorosa, que no ves pero que está.

EM: ¿Se retoman los proyectos?

ASB: En ese momento a todos se nos truncan los proyectos, en realidad se nos trunca la vida, en ese momento pensás que la vida se terminó. Y en realidad sí, es cierto, la vida como la venís viviendo se terminó y empieza otra.

El tema es enfrentarte a esto, para eso se necesita una dosis de valentía, ¿Pero qué te da esa dosis de valentía para poder enfrentar la vida? El amor por los hijos.

Yo no iba a permitir que Nicolás arruinara mi vida y como dijo un papá de Renacer: “Mi hijo no pudo venir a mi vida sólo para arruinármela con su partida”. Son mucho más que eso, son el amor más puro e incondicional que existe, entonces ahora nosotros tenemos que hacer esfuerzos más grandes para ponernos de pie y decirle sí a la vida, a pesar de todo.

Y por ellos hacer esta transformación interior que involucra generalmente a toda la familia, por lo que los hermanos se benefician enormemente, porque recuperan padres que nuevamente disfrutan de la vida, padres que están enteros para ellos, aunque la nostalgia siempre esté.

EM: ¿Cuándo diría usted que es el verdadero momento de decir adiós?

ASB: Muy linda pregunta. En este sentido, mi esposo, Gustavo Berti, tiene una anécdota para eso y se las voy a contar.

En un momento él venía caminando desde su trabajo, es médico – hacía un par de meses de la pérdida de nuestro hijo – y buscaba frases, hasta que sintió que las palabras, de alguna manera, vinieron a su mente y se dijo ‘bueno Nicolás, hasta aquí llegamos juntos, yo hubiera deseado que hubieses estado conmigo toda la vida, pero hoy has tomado otro camino, entonces te libero, te doy mi bendición y mi amor para esta nueva vida que inicias’. Y desde ese momento se sintió mejor.

Le dio la libertad a su hijo de partir, a pesar de que ya lo había hecho, había partido, pero igualmente, cada uno de los padres debe darle su permiso.

Gustavo Berti

“Bueno Nicolás, hasta aquí llegamos juntos, yo hubiera deseado que hubieses estado conmigo toda la vida, pero hoy has tomado otro camino, entonces te libero, te doy mi bendición y mi amor para esta nueva vida que inicias” (Gustavo Berti)


EM: ¿Quiénes fueron su “Renacer”?

ASB: En nuestro caso escribimos libros, conversaciones con diferentes personas, íbamos hablando, buscando, fue una búsqueda impresionante. Aprendimos muchísimo de los libros de Elisabeth Kübler-Ross, sobre todo aprendimos a reconciliarnos con la muerte, como la otra cara de la vida, como “la coronación de la vida”. Ella fue muy importante para nosotros en los primeros tres meses, y ahí nomás iniciamos la idea de los grupos. Pero nosotros nunca tuvimos ayuda profesional, fue una búsqueda propia.

EM: Hablando de libros ¿lo anterior los inspiró para crear “Donde la palabra calla”?

ASB: “Donde la palabra calla” era un libro que en algún momento se iba a tener que escribir, sobre la experiencia. En sí, no tuvo una relación directa con los libros que nosotros leíamos, pero nos dábamos cuenta, por ejemplo que es una experiencia inédita, que debía ser volcada en palabras para que quedase como un antecedente, un apoyo y una guía para que a todos los grupos, de aquí en más, el mensaje perdure.

Otra aclaración es que todo nuestro material está en la red, de libre acceso, y todo el contenido del libro está, de alguna manera, en el blog y las redes sociales de Renacer (www.gruporenacer.wordpress.com).

EM: ¿Tras años de recorrido pudieron encontrar un concepto para la pérdida de un hijo?

ASB: En occidente no hay una palabra que denomine la muerte de un hijo. Los hijos que pierden a sus padres son huérfanos, los que pierden a sus parejas son viudos o viudas, resulta que para la muerte de un hijo no hay nombre. Entonces nos damos cuenta que la muerte de un hijo es entrar a lo que llamamos un territorio nuevo, inexplorado de nuestro ser y de la vida como la conocíamos. Tenés que renacer, tenés que empezar de nuevo.

EM: ¿Los logros con Renacer…?

ASB: No dimensionamos lo que hemos hecho, porque consideramos que de alguna manera somos instrumentos de la vida – no en términos religiosos –, por llamarlo de alguna manera.

Nos tocó esto y le hicimos frente, fue muchísimo esfuerzo y trabajo para que se repita en otros lados y fuera fiel a su esencia.

Lo que sí sentimos es un gran amor, nos damos cuenta que vemos la vida con otros ojos y también nos damos cuenta que cuando vamos a un encuentro, ya sea regional, nacional o internacional, al ver a todos esos padres riéndose, abrazándose, escuchando música, cantando, bailando, dándose cuenta que se puede, que son capaces y que todo lo puede el amor, es tan maravilloso que no hay palabras, hay estados interiores para los que no existen las palabras. Y este es el estado que uno vive cuando se está en esos momentos con todos esos padres.

EM: Una conclusión.

ASB: Hablamos de la pérdida de un hijo como la situación límite o más severa que existe, pero pueden estar pasando por muchas otras situaciones difíciles. A todos ellos, que sepan que el ser humano tiene dentro de sí la capacidad de recuperarse frente a lo que le toca vivir si sólo prioriza el amor que siente por las personas con las que conviven, las personas que esperan de ellos, o las personas que están enfermas, o las que han partido.

Víktor Frankl dice: “El sufrimiento se resuelve sólo a través del servicio; el otro sufre y me acerco con lo mejor de mí, para encontrarme con lo mejor del otro que está un poquito más allá del sufrimiento, y decirle ‘una vida plena es nuevamente posible’”.

“La Nación tiene una fundación desde la que hacen publicidad a tareas como la nuestra en Renacer, totalmente gratuitas y solidarias.Cuando estuvimos en la redacción de este diario a fines de febrero para “Conversaciones en La Nación) nos hicieron este spot publicitario. Como digo, totalmente gratuito” (Alicia Schneider).


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