Así llegue a Renacer.


Por Silvia Beatriz Dobler, Mamá de Luis, Grupo Renacer Esperanza.


Transcurría mi vida con cierta “normalidad” y “estabilidad”. Matrimonio con dos hijos mayores con sus trabajos, comenzando a encaminarse en la vida. Con proyectos personales y familiares, digamos teníamos la “quintita armada”.

De repente un día, la peor de las noticias llegó a nuestras vidas…nuestro hijo Luis Alberto… 26 años, lindo, fuerte, sano, no podía ser!!! Esos seres tan amados, que son prolongación de nuestro ser, sobre cuyas vidas nos atrevíamos a proyectar, cuyos futuros imaginábamos y en quienes poníamos tantas ilusiones, no podían sernos arrebatados…

Sin embargo tuve que enfrentarme a esa realidad tan cruel, a esa situación límite de ver morir a un hijo y contrariamente a lo que había pensado siempre “-si se me muere un hijo, me muero-”, yo no me morí, la vida que se terminó fue la de mi hijo, no la mía…Una incoherencia!

Al principio mi vida continuó, pero estaba anclada, como detenida, como una película a la que le ponemos pausa, como estancada, y sabemos que las aguas estancadas no son buenas para la vida… y fue así que me di cuenta de que no quería seguir viviendo de esa forma, así tan mal, y comencé una especie de búsqueda. No sabía muy bien qué buscaba… ahora me doy cuenta que lo que quería encontrar era a Luis.

Un día, recibí un papelito con el nombre de un matrimonio: Rosa y Pedro Perren, un teléfono y algo más: Grupo Renacer. La persona que me lo trajo me dijo que ellos habían perdido a su hijo Cristian, hacía más o menos unos 5 años, que concurrían al grupo, y que con gusto me llevarían. En mi absoluta ignorancia pensé: “si hace 5 años y todavía tienen que ir no será que ese grupo es tan bueno”, claro, por eso hoy comprendo que no tenemos que juzgar por las apariencias y desde nuestro desconocimiento, yo hace catorce años que pertenezco al grupo, sigo activa en las reuniones, y no está en mis cálculos abandonar, porque es tanto lo que recibí que quiero devolver aunque sea una mínima parte. Renacer es un lugar al que nadie quiere entrar, y cuando lo hace, ya no quiere más salir.

Demoré más de siete meses en comenzar… fue el día del amigo del año 2002, mi primer día en el grupo maravilloso de la ciudad de Santa Fe, llegué con mi vacío interior, mi autoestima por el piso, enojada, descentrada; ese recibimiento con tantos abrazos y muestras de cariño, me envolvieron, y sólo bastaron unos pocos minutos para que me sintiera parte de esa gran familia.

El acompañamiento, comprensión y sentido de pertenencia al grupo fueron para mí fundamentales para comenzar a entender, a buscarle la vuelta y encontrarle un nuevo sentido a mi vida, a ver que mi hija Melina había perdido a su hermano, que cuando ella nació él ya había nacido, y tenía que aprender a vivir sin él, que evidentemente era una situación nunca experimentada, a tratar de acompañar a mi esposo Dardo, porque él también había perdido al hijo… cosas que muchas veces el dolor no nos deja ver, y nos creemos que somos los dueños de ese dolor, que nos vuelve egoístas.

Tantas veces me he preguntado cómo es que seguimos viviendo, de qué manera y cómo continuamos nuestra vida, cuál es el factor que nos permite seguir. En este camino también encontré esa respuesta, la dimensión espiritual que con nuestro trabajo personal vamos fortaleciendo y generando el crecimiento de la misma.

En Renacer, aprendemos a aceptarnos, a respetarnos como personas, lo cual eleva nuestra autoestima, que cuando llegamos al grupo la habíamos perdido. Expresamos con honestidad y sinceramente nuestros sentimientos, abrimos nuestro corazón sin miedo. Mientras avanzamos en este camino vamos sintiéndonos más responsables lo cual nos hace más libres. Somos conscientes del impacto que tiene nuestro pensamiento y nuestro comportamiento en la sociedad. Entendemos que el sentido del humor aligera nuestra carga, y previene la depresión. Buscamos la paz y la serenidad. Tratamos de llevar una vida digna y dar lo mejor de nosotros en homenaje a nuestros hijos. De a poco vamos recuperando la paz interior que en el principio habíamos perdido.

De manera que luego de estar participando activamente del grupo de Santa Fe, decidimos con otros papás y mamás de Esperanza iniciar un grupo acá. Eso ocurrió el día 08 de abril del año 2006, y seguimos hasta el presente ayudándonos mutuamente en este camino tan difícil que nos ha tocado. Digo nos ha tocado como una circunstancia de la vida, como algo fortuito quizás. Pero siempre tendremos la opción de elegir cómo vivir desde ahí en adelante, y que nuestra vida sea un permanente homenaje a ese hijo que ya no está, y un permanente acompañamiento a los otros hijos que nos quedan, a los que tenemos la dicha de tenerlos.

Mi presencia en el grupo Renacer de Santa Fe, el día del amigo del año 2002, marcó la diferencia, no solamente en mi vida, sino también en la de mi familia, y constantemente trato de transmitir en mis ambientes, el valioso mensaje de vida y amor que es Renacer.


Silvia Beatriz Dobler
Esperanza – Santa Fe
27 de mayo de 2016

Anuncios

Un pensamiento en “Así llegue a Renacer.”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s