Despertar la autotrascendencia, característica  humana que ha estado dormida.


Enrique Conde

        “Para el hombre egocéntrico, que nada entiende de los valores que caracteriza a la humanidad, ni del significado de la renuncia y del vivir para otros, el destino no puede ser visto sino como o una afrenta personal y, frente al sufrimiento, no tendrá respuesta alguna.”

        “La sociedad de consumo, fomenta la renuncia a la trascendencia. El individuo desea tener cosas para sí mismo, lo que lleva a un ser para sí mismo, en tanto, la trascendencia implica sacrificio, autorrenuncia, renuncia a cosas por otra persona; lleva a un ser para otro.”

        “La autotrascendencia no significa otra cosa que la capacidad del ser humano de “traspasar los límites”, de estar siempre más allá de sí mismo, de estar siempre orientado a algo o alguien que no es el mismo.”

        “Como la palabra lo define, “existir” significa ser hacia afuera, vivir hacia afuera, proyectado siempre hacia un futuro en el que yacen las posibilidades que esperan ser convertidas en realidad.”

        “Toda autotrascendencia es intencionada y necesita, por tanto, de algo o de alguien para poder ser llevada a cabo.

        Así pues, podemos intencionar nuestro desprendimiento hacia una persona a quien amar, a una tarea que cumplir, o bien hacia algo no concreto, como sucede con los valores de actitud que, si bien emanan del hombre, no están dirigidos a él mismo.”

        “En Renacer, los tres sentidos de la intencionalidad autotrascendente confluyen en uno solo, como quizá en ninguna otra ocasión en la vida: el ser sufriente a quien amar, se vuelve la tarea a cumplir a través de los valores de actitud.”

        “La autotrascendencia lleva al hombre a un cambio existencial de un ser para sí mismo a un ser para otro.

         Florece con el despertar espiritual del hombre, que permite la reafirmación absoluta del , ayudando al ser sufriente a desplegar, casi sin darse cuenta, su autotrascendencia propia de la existencia, al facilitar el salto por sobre la barrera de sus sentimientos, arrastrado por la necesidad existencial de ayudar al hermano que sufre.”

        “Renacer Río Cuarto, siempre ha considerado que el aporte invalorable que significa la presencia de nuevos padres en un grupo debe ser compartido por todos los otros padres, puesto que ofrece una enorme oportunidad para desplegar la autotrascendencia.

        Esto nos ha llevado a trabajar con un solo grupo, sin grupo de bienvenida, no por razones arbitrarias, sino, precisamente, para que todos los padres puedan desplegar su autotrascendencia al dedicarse a los padres que recién ingresan.”

        “Renacer presenta la particularidad de ofrecer una posibilidad de sentido colectivo, afecto, creación y capacitación y esto es igual para todos los miembros, hasta que cada uno de ellos encuentre su autotrascendencia en el sentido único e irrepetible en su propia vida.”

        “Elisabeth Lukas nos trasmite la convicción de que “toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor.”

        El amor es humilde, es desapegado, es autorrenuncia, y estas tres características humanas han estado dormidas en la existencia de la mayoría de los integrantes de los grupos, sin embargo, los tres son fenómenos específicamente humanos que reflejan la autotrascendencia propia del hombre.”

        “El elevarse por encima de su tragedia, para ayudar a un hermano que sufre, fenómeno específicamente humano de la Ayuda Mutua, expresa, según Víctor Frankl, el emerger de la dimensión espiritual, que al orientarse a algo o a alguien que no es uno mismo, desarrolla la capacidad de distanciarse de sí mismo, característico de la autotrascendencia intrínseca del ser humano.”

        “Renacer es consistente con el postulado cristiano, ratificando al hombre como un ser abierto al mundo y a los hombres, y confirma la autotrascendencia del ser humano que se reconoce en la  frase de Frankl: “El hombre que se levanta por sobre su dolor para ayudar a un hermano que sufre trasciende como ser humano”.

        “No tenemos que preocuparnos tanto por nuestras vivencias, que son como son y están donde están y de pronto van a desaparecer, la tarea fundamental no es preocuparnos por nuestras vivencias, no es preocuparnos tanto por lo que yo siento, es preocuparnos más por lo que siente la persona que está sentada frente a mí y con su mirada, con su dolor, me demanda, me exige ayuda, porque Renacer es, en el fondo, una tarea moral y  ser moral quiere decir darle al otro el doble de lo que esperamos de él.”

        “Pero esta demanda, que recae sobre nuestros hombros, no queda sin respuesta, puesto que mientras más renunciamos a nosotros, mientras más nos olvidamos de nosotros y de nuestras emociones, más cerca estamos de nuestra esencia, de aquello que verdaderamente somos: seres humanos y habremos así recorrido el camino ético que Renacer muestra, el camino que nos lleva a nosotros los hombres, a vivir en el ser.”. . .

 

Conde Enrique,”Páginas sin punto final para un libro sin punto final“, Montevideo, 2010

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