Cuando llega el día de …


 Colaboración de Silvia Dobler , Grupo Renacer Esperanza.

Cuando llegan los “día de” uno se pone a pensar en que los mismos, fueron creados para una cuestión comercial, en la que los negocios tienen que aprovechar para mejorar sus ventas, cosa que en estos tiempos seguramente viene muy bien, y tal vez alcancen para hacer un poquito de diferencia en el bolsillo del comerciante… tal vez, no voy a ahondar en eso…

Lo que es inevitable es el bombardeo que recibimos de todos los costados, que nos recuerdan ese “día de”, cosa que puede significar que se vislumbra un momento de felicidad, o de mucha tristeza.

Se avecina el día del padre, y muchos niños no tienen a su papá, muchos papás están lejos, o por diferentes motivos no tienen contacto con sus hijos, o han fallecido…

Hay muchos papás que no tienen a sus hijos, y a ellos es a quienes quiero referirme. Hay papás biológicos, y papás del corazón, y éstos sufren tanto como los primeros, ya que en este camino que voy transitando en Renacer, he conocido a muchos papás del corazón, y pude corroborar el amoroso acompañamiento a la mamá, como también el sufrimiento, y las lágrimas en sus ojos por la pérdida de ese hijo… no hay diferencia en el amor, de unos y otros.

Sí a vos papá que tal vez es tu primer día del padre, sin la presencia física de tu hijo, que estás transitando por esos “primeros tiempos” en los que el dolor traspasa, y parece que se eterniza en el pecho, el mensaje que puedo transmitir es que hay una manera de vivir la vida diferente, el gran desafío, es encontrar el sentido valioso en esa tragedia. Somos responsables frente a la memoria de esos hijos, y de los que los que nos acompañan de este lado de la vida, para los que tenemos esa gran fortuna.

Si algo quedó pendiente con ese hijo que ya no está a nuestro lado, y tenemos otros hijos, nos queda la oportunidad de cambiar de actitud frente a ellos, y no remordernos en sentimientos de culpabilidad que de nada nos ayudarán en este camino…

Transformar el dolor en amor, por esos hijos, todos los hijos. Y por qué no decirlo, por nuestra propia vida, ya que si estamos de este lado del puente para algo ha de ser… la vida aún espera mucho de cada uno de nosotros, para eso nos quedamos acá. Y es nuestra responsabilidad, la manera como enfrentamos esto que nos tocó vivir.

La manera como lo enfrentamos será el mejor homenaje que hagamos a nuestros hijos en cada “día de…”
El dolor se va pasando de a poco, es un camino largo, y para nada fácil, aunque posible, y el amor dura para siempre…
Un abrazo para todos los papás… repito para todos.
Los del corazón, y los biológicos.

Silvia.

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