Una misión a cumplir


por Enrique Conde

Tercera Parte 
Génesis de Renacer
 Así lo recuerdan Alicia y Gustavo.


 VIII

Una misión a cumplir

             El Mensaje de Renacer, al ayudar al hombre a tomar conciencia de su responsabilidad, lo lleva al máximo despliegue posible de la fuerza indómita del espíritu, para asumir el sufrimiento; la conciencia vaga de responsabilidad se convierte en la conciencia específica de misión, con una tarea personal muy concreta.

          Estamos ahora en condiciones de requerirle a ese hombre sufriente, que frente a su igual en la tragedia, se haga las preguntas que fueran planteadas por el Rabino Hillel 70 años antes de Cristo: ¿Si no lo hago yo, quién lo hará?; ¿Si no lo hago ahora, cuándo lo haré?; ¿Si lo hago sólo por mí, entonces, qué soy yo?

          Nada hace al hombre más capaz de superar su sufrimiento como la experiencia vivida de  tener una misión especial en esta vida.

          Quienes adoptan esta actitud, no imponen valores, y respetan, absolutamente, la libertad de todos y cada uno de los seres humanos que trata.

         Siempre decimos que después de perder un hijo la vida es como sacarse un guante de goma, todo lo que estaba adentro quedó afuera y todo lo que estaba afuera quedó adentro.

          Es un cambio totalmente radical, ya no somos las mismas personas, no podemos serlo, entonces tengo que elegir.

          ¿Qué opciones tenemos?

           Sólo ser una mejor persona o ser una peor persona, no hay otra.

           Quien pretenda transitar por la vida de la misma manera, se va a dar cuenta que es un absurdo.

           Ineludiblemente, tenemos que decidir si queremos ser mejor persona o queremos ser peor persona.

           Ser una peor persona es muy fácil, ni siquiera hay que levantarse de la cama, no hay que hacer ningún esfuerzo, ni siquiera hay que contestar cuando alguien le hable.

           Ser una mejor persona, ese es el desafío que nos deja un hijo cuando se ha ido, ¿tenemos la obligación moral de transformarnos en una mejor persona o no la tenemos? Sí, la tenemos.

           Si no cumpliéramos con esa responsabilidad, después aparecerá algo que se llama culpa.

          El hombre se siente culpable no por lo que ha sucedido, sino por lo que tiene que hacer y todavía no lo ha hecho.

           La culpa no está en el pasado, está en el futuro, por lo que hacemos, por la actitud que asumimos.

           Tenemos que darnos cuenta que a nosotros nos ha cambiado la existencia, si no nos damos cuenta, nunca vamos a salir adelante.

           El desafío es qué hace cada uno de ahora en adelante, qué voy  a hacer yo, qué va a ser de mi vida.

           Tengo que pensar primero: cómo voy a sufrir lo que tengo que sufrir, si dignamente o miserablemente, segundo: qué voy a ser yo dentro de cinco años.

           ¿Voy a ser una persona amargada, vencida por la vida, inútil para la sociedad, sin ningún valor?

           Si eso es lo que va a pasar, entonces, lo que ustedes van a hacer es hacer de ese hijo su verdugo.

           ¿Eso es lo que quieren hacer?

            Si dicen que no, que no es eso lo que quieren, entonces, tienen que tomar las riendas de sus vidas, nadie las puede tomar por ustedes.

            Son ustedes los que tienen que tomar las riendas de sus vidas y hacerse cargo de ella.

            Cuando nosotros decimos que la pérdida de un hijo no da derechos sino que da responsabilidades, ésta es la responsabilidad de la que hemos estado hablando.

            No podría ser de otra manera que con fe, porque si no el padre estaría dando un mensaje equisofrénico, si le decimos a nuestra familia que estamos bien, que todo va a salir bien y estamos hechos una piltrafa.

            Es lo mismo que si alguien le dice a los chicos que hay que ser honestos y después en el negocio no da factura o no da tikets, entonces, los chicos ¿qué es lo que van a ver? van a ver lo que los papás hacen y no lo que los papás dicen.

            Una vez más nos damos cuenta que nosotros somos responsables no de las palabras, somos responsables de nuestros actos, de nuestra actitud.

.        Les puedo decir que aquella persona que lleva luz a los demás no la puede separar de sí mismo.

           Entonces alguien tiene que ser el faro, alguien tiene que pararse, mantenerse erguido y decir, con su actitud, acá estoy, yo soy el referente, yo puedo atravesar esto sin destruirme.

           Sumergirse en el trabajo, trabajar 20 horas es un peligro porque se descuida a la familia.

           Al sufrimiento no podemos superarlo, solamente podemos darle un sentido y sentido es aquello que es bueno para  mí, es bueno para los que me rodean y es bueno para la vida.

           Si no cumple este triple requisito de condicionalidad, es una opción contraria al sentido. Si alguien dice que se sumerge en el trabajo y se pregunta ¿es bueno? para él puede ser bueno; ¿es bueno para mi familia? No. No es bueno, ¿es bueno para la vida? ciertamente no. Entonces es una opción contraria al sentido.

           Cada vez que se elige hay que pensar si esto que voy a hacer es bueno para mí, si va a ser bueno para quienes me rodean y si tiene valor para la vida; si es así lo hago, si no, no.”                                                   

           ¿Ustedes dirán que es difícil? Es muy difícil, terriblemente difícil, es una de las cosas más difíciles de la vida, pero  les pregunto ¿no es difícil vivir como estaban viviendo?

           Es difícil y horrible,  vivir como vivimos cuando se pierde un hijo, entonces, ¿por qué no elegir entre un extremo difícil y otro extremo difícil, aquel sea mejor y no lo peor?

           Para vivir mal, para vivir como una cucaracha, no hay que hacer nada, pero si ustedes están en Renacer, es porque quieren hacer algo. La pregunta es ¿Qué van a hacer? ¿Qué van a elegir?

           Renacer muestra un camino, cada uno tiene la libertad de elegir.


 A comienzos del corriente año Enrique Conde comenzó a producir una nueva obra llamada “Antes que sea tarde”, las partes 1 y 2 refieren a aspectos de su vida familiar; a partir del capítulo 3 habla de sus experiencias con el Grupo Renacer. Los dos primeros capítulos serán incluídos en la versión de libro digital que se editará al final de la publicación de la serie.

 

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