El poder de la transformación.


Por Enrique Conde

Cuarta Parte

  El poder de transformación

  U n   c a m b i o  de  a c t i t u d

      Luego de su búsqueda de más de dos años, ya descripta en la segunda parte, Ana y Víctor, que habían sido objeto de un gran dolor, luego de la trágica partida de su hijo Enriquito, gracias al mensaje de Renacer, descubrieron que su amor no había muerto con el hijo, despertando en sus corazones, un amor incondicional, que no necesitaban de su presencia física para seguir amándolo, ahora, se enfrentaban a la responsabilidad de un gran cambio de actitud.

      Conociendo el interés de Víctor por la lectura, no fue extraño que, inicialmente, se orientara hacia aquellas lecturas, que tratan de descubrir el misterio que encierra el cambio de  sustituir al dolor, por un amor incondicional.

      Alimentaron sus inquietudes, la palabra de los iniciadores de Renacer,  contenida en una carpeta con charlas  y encuentros, como también, Elisabeth Lukas, Elisabeth Kubler Ros, Víctor Frankl, Depart Chopra, Brian Weiss, Daisacu Ikeda.

      Elisabeth Lukas, sostiene que “El poder de transformación, siempre ha sido una característica propia del ser humano, sin embargo, es una capacidad que es aprovechada de manera muy insuficiente, pues una psiquiatría “muy determinista” ayudó para dejarlo caer.”

      Para Víctor, la calificación de “muy determinista”, le resultó un término un tanto “generoso” para  calificar a una psiquiatría que niega la libertad individual y la consiguiente responsabilidad, que emana de la libertad, al  considerar a la psiquis humana como una caja vacía, sujeta a callar frente a los estímulos que le son presentados, sin capacidad de agregar la impronta personal, para una respuesta a un estímulo determinado, que es, en sí mismo, la negación de la libertad individual.

      Al respecto, Gustavo Berti comenta, que en la página central del diario “El Puntal”, un diario de Río Cuarto, del domingo 7 de diciembre de 1997, se publicó un artículo de un psiquiatra biologista, que cabe mencionar, por las enormes implicancias de las aseveraciones contenidas allí.

      Afirmó el profesional: “En el sistema nervioso tenemos sustancias de neurotransmisores, que regulan nuestra vida psíquica en todo, no solo en el pensamiento, sino en la vida sexual, en la temperatura  corporal,  la vigilia,  la  búsqueda  compulsiva de dulces… la agresividad, la obsesión, la irritabilidad.

      Todos estos factores que pareciera que los regula uno, que uno es dueño de su conducta, se ha descubierto que no, que somos esclavos de nuestra biología cerebral.

      Somos así porque no podemos ser de otra manera.”

 

      Así, de un plumazo, la neurobiología cerebral, pretende privarnos, dice Berti, no sólo de nuestra libertad como hombres, sino también de nuestra responsabilidad.

      Concordantemente, Elizabeth Lukas, recuerda a Karl Jaspers que afirma: “Lo trágico, se muestra como la fuerza más potente, como desencadenante de conmociones existenciales, con una gran potencia para la transformación del hombre, circunstancia en la cual, el hombre puede cambiarse a sí mismo.”

       Acaso ¿no  son “Trágicas” las partidas prematuras de nuestros hijos, cualquiera haya sido la forma de suceder?

      Renacer, frente a los modelos centrados en la psiquis, propone un modelo que no se satisface con iluminar el fenómeno psíquico, sino que incorpora el fenómeno espiritual en la existencia humana, mediante el cual, puertas que permanecían cerradas, se abren a las potencialidades del espíritu humano.

      Gracias al mensaje de Renacer, mientras el corazón de Ana se llenaba de paz, la mente de Víctor voló al jardín de su adolescencia y allí encontró… aquel sueño juvenil de sus 17 años, sueño a ojos abiertos, una tarde de verano…  y sus reflexiones a la noche, frente al universo… ya incluídos en la primera parte de este trabajo, que vale recordar:

       “Una tarde, cuando el sol ya cerca del horizonte, anunciaba el crepúsculo, Víctor estaba absorto en la contemplación de la naturale­za… y soñó despierto junto al naranjo.

       Distintos matices de verde rodeaban su sueño…

       Soñó un sueño inverosímil…

       Imaginó que un rayo de luz iluminaría  su mente y encontraría una filosofía de vida, sintiendo, entonces, una gran fuerza que venía de adentro de sí mismo…

       Soñaba… soñaba que, a partir de entonces, ese  pensamiento podría iluminar las mentes de los demás y  recorrería el mundo librando a la humanidad de las cadenas, en que la ignorancia la tenía sumida…     

       Y mientras el trasparente y el naranjo se oscurecían, opacados por la noche, recortando sus siluetas en el rosado pálido con que el crepúsculo pintaba el cielo,  sintió la caricia de la brisa, como si la gloria besara su frente…”

       Por entonces, 1947, Víctor Buscaba “una nueva filosofía de vida,” pues todas las que conocía coartaban su libertad, y quedó grabado en su mente el pensamiento de Kant, que “estamos en este mundo para evolucionar y ayudar a evolucionar a nuestros semejantes”, pensamiento trasmitido por su profesor de filosofía, el cura Basil, en el liceo de Aiguá.

      También entonces, vinieron a su mente las reflexiones de esa noche, en un rincón de su jardín, frente al universo:

                                      “Noche serena…”

 

        “Madreselvas en Flor…

          El cielo, salpicado de luces, titila en todo su esplendor…

          La suave brisa, que viene de las sie­rras, entibia el aire…

          La luna ilumina el paisaje, recortando la silueta del cerco de madreselvas… 

          La sombra de los troncos, siembra en el sendero, barreras que se deshacen a  mi paso.

          Los ruidos de la noche se dan cita en este rincón de mi jardín, donde los insectos cantan…

          En el campo, miles de estrellas, transpor­tadas por alas invisibles… brillan  intermi­tentes…

          El perfume a madreselvas, en alas de la brisa, acaricia mi piel, penetra en mis pulmones y deja el dulce sabor de sus flores en mi boca, mientras la luz de la luna, resalta, tímidamente, el color blanco y amarillo de sus pétalos, que al balancearse mecidas por la brisa, susurra a mis oídos… el sonido del universo…

           Las mariposas nocturnas, besan flores que, mansamente, se dejan amar aumentando la fra­gancia de la noche…

           Las maravillas del cosmos se han dado cita en mi jardín.

           ¡Qué paz! ¡Qué grandiosidad!

           Y yo estoy aquí, para disfrutarlo… en este rincón del universo…

           Y frente al universo, me pregunto: ¿Cuál es el camino?…

           Busco un camino para mí, para ti, para todos, busco la armonía universal.

          A lo mejor, con una filosofía menos ab­stracta… menos polémica… más real…

         Sólo la duda es cierto en mi mente… y quizá… una filosofía  más moral… más cerca de la conducta…

          Pero… ¿Cómo llegar a ella, sin caer en el abismo del dogma?

          Detrás del dogma estará, siempre, la violencia…

          Entonces, ¿Cuál es el camino…?

          Mañana seguiré pensando…

           ¡La duda siempre la duda!    

           Sin embargo, siempre será el principio del camino.”

         (Tanto “Noche serena”, como el sueño, a ojos abiertos, de Víctor, constan en su libro “Buceando en el aljibe”, terminado de escribir el 15 de diciembre de 1993, editado  por la editorial “Arca” en Uruguay, en Agosto de 1996,  páginas 112 y 114 respectivamente)

   Ana y Víctotr encontraron, en Renacer,la nueva filosofía de vida” que buscaban.

  A partir de entonces, empezaron a recopilar los conceptos vertidos por Alicia y Gustavo Berti, que forman lo que es “El mensaje de Renacer”, revindicando, para el ser sufriente, su libertad y la responsabilidad que de ella emana.

  Así, llenaron, desordenadamente, páginas y más páginas en el computador, casi mil, que pugnaban por salir a la luz.

  Faltaba realizar la otra parte de su sueño, comentó Víctor: “iluminar las mentes de los demás”.

           Por entonces, quedó todo ahí, en su fuero íntimo, hasta el  día que escucharon las palabras de Alicia y Gustavo Berti, diciendo “Es necesario que conozcamos la Esencia de Renacer y nos mantengamos dentro de ella, porque si no, los grupos se van a dispersar, vamos a tener dificultades y el mensaje se va a perder”, estas palabras quedaron revoloteando en sus mentes, por el compromiso que ellas implicaban.

   De ahí surgió la idea de difundir los conceptos vertidos durante tantos años, por los iniciadores de Renacer, que estaban en su computador, dispersos en charlas, encuentros, comunicaciones y publicaciones, que un día habrían de ser reunidos, para que la posteridad los pueda recibir y permita su consulta a través del tiempo.

   Respetando el lenguaje, tal cual lo han expresado los iniciadores de Renacer, usando sus mismas palabras, con las mínimas adaptaciones  posibles del lenguaje oral al lenguaje escrito y adaptadas a la estructura de cada frase, sólo cuando correspondiera, comenzaron a difundir lo que constituye “El Mensaje de Renacer” a través de las intervenciones de su iniciadores, en una serie denominada “La palabra de Alicia y Gustavo Berti”, sin tener un plan preestablecido.

   Dichos textos, incluyeron, únicamente, conceptos originales de los iniciadores de Renacer, en la forma que fueron  emitidos por ellos mismos, recopilados de la extensa cantidad de intervenciones, sin incluir ninguna opinión personal.

   Es así que, mensualmente, los últimos viernes de cada mes, a partir de noviembre de 2004, iniciando un primer envío a 120 direcciones de correo electrónico, que luego llegaron a 1.100 direcciones, hasta enero de 2014, cuyo último envío, fue emitido el 31 de enero de 2014, pocos días después, Ana cayó enferma, debiendo ser internada y el 19 de marzo voló al cosmos al encuentro con Enriquito.

   Comentario aparte, merece la imagen de Ana y sus palabras

   Imagen y palabras, que quedarán prendidas en el recuerdo, como constatación del poder de transformación, contenido en el Mensaje de Renacer.

           Recordemos, su comentario en TV Tala, luego de concurrir a la primera reunión en Renacer:

          …“a la salida de esa primera reunión que nosotros fuimos, mi esposo me dice: “viste que interesante fue la reunión”, yo le dije “sí, pero esto, pero aquello…”, “todos los peros… que pueda imaginarse, pero es un grupo que nos va a hacer bien a los dos, me dijo mi esposo, vamos a seguir viniendo allí está “el otro” que menciona Ikeda en sus libros”

           Seguimos yendo y yo tengo que reconocer que yo necesitaba mucho del grupo, y que el grupo me dio mucha, pero mucha fuerza.

   Luego, muchas fueron sus intervenciones en diversos lugares y momentos, personalmente, o a través de la radio o la televisión y su dulce voz surcó el espacio sideral, contestando preguntas o acercando reflexiones sobre el mensaje de Renacer.

   En TV de Pando, en la ciudad de Pando en el Departamento de Canelones.

    “Nosotros con mi esposo, somos los papás de Enriquito el cual, un día, por decisión propia quiso partir. Nosotros aceptamos y respetamos esa determinación de él, porque siempre quiso ser libre y entendimos que en esta oportunidad él consiguió la libertad plena.

    Al poco tiempo, a los dos años y algo que había partido Enriquito, encontramos al grupo Renacer que, en aquel entonces, no existía acá en el Uruguay.

    A partir de ahí hemos caminado con otra firmeza y hemos encontrado un sentido a la vida.

    Nosotros tenemos tres hijos más y en determinados momentos, sin quererlo, uno los deja un poquito de lado, pues es tal la angustia y el dolor que uno siente, que no le da importancia a lo que tiene.

    El mensaje de Renacer nos hace ver, precisamente, que tenemos que darle valor a la vida que tenemos por delante, que nos iremos junto a ellos el día que tengamos que irnos, pero mientras tanto acá, en el lugar que nos toca vivir, tenemos que seguir con la frente alta, dignamente y tratar de ayudar a todos los papás que se encuentren en las mismas condiciones.”

          En Canal 4 de Montevideo, en el programa

                        “Buen día Uruguay”

                 “Cuando nos ocurre este hecho, tan lamentable, tan doloroso y tan increíblemente grande en la vida, que es perder un hijo, pensamos que no vamos a salir nunca y en el grupo nos encontramos y todos hablamos el mismo idioma.

    Si bien decimos que no hay varitas mágicas, parece que las hubiera, pues de a poco se van amalgamando todos los sentimientos de los padres, nos vamos ayudando mutuamente y es increíble la transformación que se tiene concurriendo a los grupos Renacer.

    Yo creo que en nuestros rostros se puede ver, realmente, que hemos salido del paso, de ese trance tan angustioso que nos invadía.”

     Periodista: “Yo creo que es muy importante lo que tú dices; gente que los está viendo y que se encuentran en esa situación, más allá, que supongo hay un tiempo, por lo menos, al verlos, sabe que es posible.”

  En Radio Acuarius, de la ciudad de Artigas, capital del departamento del mismo nombre, entrevista con el periodista Fernando Carvalho

   

      En Renacer se despierta en cada padre, el espíritu humanista y solidario, aunque en sí no hay comisiones de ayuda, cada padre, espontáneamente, da ayuda a sus semejantes en la medida de sus posibilidades, padres que dedican un tiempo a hacer obras de bien, visitar orfanatos, hospitales de niños, en fin, ayudar a quienes necesitan una mano.                                                                                                                                                                        

      No hay profesionales, somos todos papás con el corazón abierto dando lo mejor de sí, tratando de aliviar el dolor que causa perder un hijo.

      Esencialmente, es un grupo de papás que sentimos una fe muy grande en la vida y es un grupo de esperanza, un grupo abierto al amor”.

 

      También intervino:

              (a)  En el programa “El tren de la noche“, con el periodista

Gustavo de los Santos, presente  todos los sábados a partir de la

hora cero, durante 8 años.

      (b) En Tacuarembó, en Radio Tacuarembó y en Radio Zorrilla de San Martín.

      (c) En Treinta y Tres, en el programa “Ventana Abierta”  de TV Treinta y Tres.

              (d)) En canal 4 de Montevideo, en el programa “Buen día Uruguay”

      (f ) En canal 11 en la Ciudad de Tala con el periodista Miguel Tuala, en el programa “La Tercer Puerta”.

        Allí a donde Ana fuera estaba la palabra de Renacer,  ya fuera en su voz, como en su actitud, lo cual  ha provocado, en quienes fueron sus más allegados, un  hermoso recuerdo, expresado por ellos, de la siguiente manera:

        “Nos ha dejado hermosos recuerdos y un admirable ejemplo de vida.”

        “Hoy la recordamos como esa persona que pasó por la vida para dejarnos su experiencia inolvidable de luz propia.”

        “Ana, divina, elegante, con su porte y su presencia era suficiente.”

        “Ana siempre tan dulce, hablaba poco pero divina cuando hablaba.”

        “La llevamos en el corazón. Tenemos un afecto muy especial que lo llevamos en el alma.”

        “Su estampa siempre, su sensibilidad, su cariño, un encanto de alma, nos vamos a encontrar. Me imagino en una convivencia llena de cariño.”

        “Su dulzura mantenida siempre, hablando siempre bien.”

         “Recuerdo su sonrisa, su presencia, su paz, su luz, la suavidad de sus palabras; era tierna y llena luz.”

         “Imposible olvidar su sonrisa y aparente timidez y la fortaleza de sus palabras.”

         “Tantos años de amor en el hogar, pero no solo en el hogar, sino a donde ella fuera, pausada para hablar, era especial, era distinta.”

         “La conocí poco, pero la vi siempre con una sonrisa, una disposición a siempre  dar. Una luchadora hasta el final sin una queja.”

         “Tengo un hermoso recuerdo de las horas que compartimos, a lo largo de los años, en el consultorio con Ana, su sonrisa, buen ánimo, dulzura y determinación.”

         “Para nosotros el recuerdo de Ana es muy presente, pues fue para mi esposa, sobre todo, una de las personas que con la excusa de un vestido, una blusa o el dobladillo de un pantalón, estuvo al firme en el peor momento de nuestras vidas y sus palabras y gestos siempre están.

         Un gran recuerdo para nuestra  segunda mamá.”

          “No puedo dejar de pensar en su voz cálida llamándonos siempre en la fecha de Emilio; siempre coqueta, con un sí a la vida permanente después de la muerte de Enriquito, dándonos una lección de vida. a todos: una vida de familia ejemplar con Ulises siempre a lado, con la limitación que ello le debe haber determinado en muchos momentos, pero sin abandonarlo jamás.”

              “Fueron tantas las cosas que recuerdo de Ana, desde el nacimiento de Héctor y Ulises, su valentía en la operación de corazón hace más de 40 años y tantos otros momentos que compartimos como amigas, aún a la distancia… Como siempre dije, fue mi “Ejemplo de Mujer”, siempre sorteando los momentos difíciles con una sonrisa inigualable, para sacar su fuerza y seguir adelante… Hoy la recordamos como esa persona que pasó por la vida para dejarnos su experiencia inolvidable de esa luz propia que nos dejó un rayito a todos para iluminarnos…”

          Cuenta Víctor que, cierta vez, la periodista Sonia, de radio Tacuarembó, le  dijo: “Usted,  la mira a Ana tan atento… ¿Es que no la oye nunca hablar?

     –   Ana siempre habla así.

     –  Sonia: Yo lo observaba y me llamó la atención que estaba absorto observándola.”

          Hoy, podría decirle a Sonia, que atesoro la duce voz de Ana, sus dichos, su estampa  y  su dulce manera de expresarse, el orgullo de sentirse apreciada y a la vez su humildad para decir “tengo que reconocer que necesitaba mucho del grupo”

          Junto a ella disfruté 60 años y 9 días; fue desde aquel venturoso 11 de marzo de 1954, que, le dije: (¿lo recuerdan de la primera parte?) “Quiero decirle algo que usted ya sabe…” expresión que todos los 11 de mes, la recordábamos con cariño, hasta su último suspiro, el 19 en marzo de 2014, en que, agonizante, le dije al oído: “Quiero decirte algo que tú ya sabes: te amo”.

         Quizá fue su peluquera, vecina a nuestra vivienda, que Ana frecuentó, semanalmente durante los últimos 11 años, quien mejor definió lo que era Ana, en tan solo cinco palabras: “Se nos apagó una luz”

         Para quienes le amamos, serás una luz que nunca se apagará, pues perdurará, eternamente, iluminando nuestro camino.

         Vivimos una hermosa convivencia, no éramos iguales, sin embargo, la gente no podía creerle cuando Ana decía que “nunca nos habíamos peleado, nunca estuvimos ni un minuto disgustados o sin hablarnos, ni nunca decirnos adjetivos, epítetos o palabras hirientes” y agregaba “yo me volvería a casar con mi esposo.”

         Al parecer, esto se reflejaba, pues una mamá que conocimos en un encuentro en Huerta Grande, Susana Recarey, al conocer la noticia de la partida de Ana, escribió en Facebook: “Juntos eran un bálsamo para mi corazón”.

        Así fue nuestra relación, agrega Victor, no porque no hayamos tenido dificultades en la vida, algunas de ellas tremendas, como fue no solo la larga enfermedad y pérdida de nuestro hijo primogénito, sino que ya, por entonces, la vida nos había enfrentado al accidente de parto sufrido por nuestro hijo, Ulises, a consecuencia del cual, le generó lesiones cerebrales múltiples, que afectan, hasta hoy, su desempeño intelectual normal, generando tantas horas de sueño interrumpido, inspirados por el amor que de él emana.

         Es difícil de concebir que tanto sufrimiento, pudiera recaer sobre las mimas personas, pero en realidad fue así y hubimos de aceptarlo con entereza.

         En lo relacionado con la pérdida de Enriquito, fue el Mensaje de Renacer, el que ha promovido la responsabilidad de difundir su contenido, con   el sentimiento de gratitud hacia sus iniciadores.

         En este mundo, donde parece que lo normal son las separaciones, nosotros podríamos decir,  con absoluto convencimiento, que si uno se lo propone, puede hacer que cada día sea un “renacer”, como señala aquella poesía, casi en el olvido, en la mente de Víctor.: “Cada día que pase, haz de decirte: hoy he nacido, la luz ésta  que miro, hiere por vez primera mi cándida pupila”

        Sentir que cada día estamos naciendo, implica la gran responsabilidad de tomar las riendas de la propia vida y, como  al pasado no lo podemos cambiar, ¿para qué mirar hacia atrás?, entonces, solo resta descubrir los valores que tenemos ocultos dentro de nosotros mismos, “valores larvados”, dice el mensaje de Renacer, que son valores humanos y descubrir qué es lo que comienza en la vida, después que se va un hijo, qué es lo que comienza que valga la pena, qué es lo que comienza que tenga el mismo  valor que ese hijo que se fue, ese es el desafío para todos los que estamos en Renacer.

        Como lo dijo Alicia: “El objetivo es encontrar sentido a esta tragedia y, cuando le encuentro sentido, lo más maravilloso de esto, es que nuestros hijos no se van en vano, es que su partida no es estéril, es que este sufrimiento es germen, es tierra fértil en nuestro corazón, para que crezcan nuevas raíces, planto un nuevo árbol cuyas ramas lleguen al cielo.”

        Renacer es así y así lo vivió Ana, como, el ave fénix, resurgiendo de sus propias cenizas, gracias al poder de transformación implícito, tras una “tragedia” humana, como es la pérdida prematura de un hijo.

                   Es este un homenaje que le hacemos a Ana, por los cuatro años transcurridos, de su viaje al encuentro con Enriquito, desde donde está iluminando nuestro camino.

           Enrique, con la colaboración de Ana Doris y la serena presencia de Ulises, con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

De Renacer Congreso, Montevideo – Uruguay

“Por la esencia de Renacer”

                                                                                          Abril de 2018

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