Testimonios – décima entrega


Por Enrique Conde

QUINTA PARTE

TESTIMONIOS


Graciela: ahora nos va a hablar Uclider.

Me tengo que parar sino nadie se va a dar cuenta que estoy. (risas)

Yo soy Uclider el esposo de Graciela, el papá de Marcelo que fue quien nos trajo acá y de Mariana y abuelo de tres nietos que hacen nuestra felicidad y simplemente decir, sin repetir el mensaje que ya ha sido explicado por los que me han precedieron, sino, simplemente, decirle a los papás nuevos que vengan que siempre alguien, quien esté más claro ese día, se va a encargar de explicar el mensaje y después cada uno va a dar su experiencia y en mi caso personal es esta.

Nosotros empezamos, por suerte, al poco tiempo y tuvimos la oportunidad de ir a la Argentina y conocer a Alicia y Gustavo Berti que no sólo por ser los fundadores, sino también por ser las personas que son, nos ayudaron y nos dieron el impulso para seguir adelante y nos dieron esos conceptos que vamos incorporando cada vez, como ser que es un hecho del pasado que no lo podemos cambiar, y todas esas pequeñas cosas que aplicamos, por ejemplo, cuando llegan las fechas de fin de año y fuimos capaces de levantar con mi señora una copa por Marcelo, era el primer año y estaban sus hijos.

Una cosa que nos enseña Renacer es que los hijos están presentes para los hermanos, para los sobrinos, para el sobrino que vino después de la partida de él, que no lo conoció pero que sabe quien es su tío Marcelo, no como antes que como se hacía antes, que no se nombraban ni nada, Marcelo está.

En las reuniones, justamente, están todos nuestros hijos y en muchos casos, nos conocemos más por los nombres de nuestros hijos, que por nuestro propio nombre.

Renacer es ayuda mutua pura ¿por qué es ayuda mutua? porque lo que nosotros recibimos del padre que llegó mal, que lo vimos llegar mal y que a los cinco meses o a los seis meses lo vemos sonreír, eso que nos está devolviendo el padre es lo que nos llena de alegría, por la alegría de poder tener la posibilidad de colaborar con el papá nuevo y eso nos va obligando.

Así que compañeros, mucha vida para la gente de Maldonado y que estamos a las órdenes que si no es todos los meses, cada dos o tres meses vamos a estar dándonos una vueltita por acá para que tengan nuestro testimonio, que no es más que eso, y en el verano, cuando estemos en Pirlápolis nos veremos.

Muchas gracias y suerte.

Ahora Graciela invitó a los concurrentes de Maldonado a que, si deseaban, hicieran alguna pregunta y una mamá se refirió a que ella había dejado un poco de lado sus otros hijos, cuando perdió a Juan Martín, y ahora comprende su error, pero no sabe qué camino tomar.

Y pide la palabra Ramón el hermano de Renacer Congreso.

Ramón: Mirá, yo lo que te puedo decir, por experiencia, que ahora cuando llegues a tu casa, llames a tu hijo o vayas a buscarlo a su casa, lo abraces bien fuerte y le das un buen beso, lo abraces, así con un abrazo de oso y le decís: “te quiero, te amo, perdóname, no fue con mala intención, no fue que yo lo haya hecho con intención, me faltó Juan Martín, yo voy a intentar dejar que Juan Martín vuele” bueno, es eso; es nada más que eso. (aplausos)

Hay que tener un valor bárbaro porque hay que estar ahí, ¿me entendés?, como me pasaba a mí, yo iba a la casa de mi madre a tomar mate y frente a la estufa estaba un retrato de Beatriz cuando chica, un retrato de Beatriz cuando tomaba la comunión, otro retrato cuando salió de la escuela, otro retrato en el liceo, otro a los quince y vos estabas ahí tomando mate.

Entonces, llegado el momento, yo le dije a mi madre: mirá, está todo bien, a mi esas fotos de Beatriz me encantan, a parte, yo la veo a Beatriz y yo estoy ahí, estaba al lado, sacaban la fotito y estaba al lado, pero mamá, a mí me cuesta todavía enfrentarme a las fotos, vamos a hacer un ámbito a donde yo venga a tomar mate y mi señora también y mi nena, Beatriz era su madrina, vamos a crear un ámbito a donde, primero conversemos, a donde cambiemos ideas y después de a poco sí… es eso…

Lo que pasa es que tus hijos no se animan a decirte nada porque te ven mal, pero ¿que hijo te puede agarrar y venir y decirte algo, si te ve en el estado que estás?

Todos los hermanos son diferentes, mi hermano menor Marcelo vino cuando Beatriz tenía quince años, ¿te imaginas? él lo que perdió no fue la hermana, para él lo que perdió fue la madre porque cuando Marcelo nació Beatriz lo bañaba, le cambiaba los pañales, lo llevaba al jardín, lo llevaba a la escuela, luego venía de trabajar lo cambiaba e iba conmigo a jugar al fútbol, era la mascota, para nosotros era la mascota, entonces para él no partió la hermana, para él partió la madre y nosotros cuando nos ponemos a hablar de ella para él no es lo mismo; un día me dijo: tú no te olvides que con ella te llevabas dos años de diferencia yo con Beatriz me llevo quince, lo que para vos es tu hermana, para mí es mi madre, porque cuando mamá no estaba ella me bañaba, me vestía, me llevaba a pasear, entonces aunque sea un hermano es diferente, aunque sean hermanos no tiene porque pensar igual.

Te doy mi experiencia, te lo dijo así: al llegar a casa darle un abrazo, un beso a cada uno y diles los quiero, los amo, perdónenme y nada más.

Es todo.

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