Testimonios – última entrega


Por Enrique Conde

QUINTA PARTE

TESTIMONIOS

Y pide la palabra Ramón el hermano de Renacer Congreso.

Ramón: Mirá, yo lo que te puedo decir, por experiencia, que ahora cuando llegues a tu casa, llames a tu hijo o vayas a buscarlo a su casa, lo abraces bien fuerte y le das un buen beso, lo abraces, así con un abrazo de oso y le decís: “te quiero, te amo, perdóname, no fue con mala intención, no fue que yo lo haya hecho con intención, me faltó Juan Martín, yo voy a intentar dejar que Juan Martín vuele” bueno, es eso; es nada más que eso. (aplausos)

Hay que tener un valor bárbaro porque hay que estar ahí, ¿me entendés?, como me pasaba a mí, yo iba a la casa de mi madre a tomar mate y frente a la estufa estaba un retrato de Beatriz cuando chica, un retrato de Beatriz cuando tomaba la comunión, otro retrato cuando salió de la escuela, otro retrato en el liceo, otro a los quince y vos estabas ahí tomando mate.

Entonces, llegado el momento, yo le dije a mi madre: mirá, está todo bien, a mi esas fotos de Beatriz me encantan, a parte, yo la veo a Beatriz y yo estoy ahí, estaba al lado, sacaban la fotito y estaba al lado, pero mamá, a mí me cuesta todavía enfrentarme a las fotos, vamos a hacer un ámbito a donde yo venga a tomar mate y mi señora también y mi nena, Beatriz era su madrina, vamos a crear un ámbito a donde, primero conversemos, a donde cambiemos ideas y después de a poco sí… es eso…

Lo que pasa es que tus hijos no se animan a decirte nada porque te ven mal, pero ¿que hijo te puede agarrar y venir y decirte algo, si te ve en el estado que estás?

Todos los hermanos son diferentes, mi hermano menor Marcelo vino cuando Beatriz tenía quince años, ¿te imaginas? él lo que perdió no fue la hermana, para él lo que perdió fue la madre porque cuando Marcelo nació Beatriz lo bañaba, le cambiaba los pañales, lo llevaba al jardín, lo llevaba a la escuela, luego venía de trabajar lo cambiaba e iba conmigo a jugar al fútbol, era la mascota, para nosotros era la mascota, entonces para él no partió la hermana, para él partió la madre y nosotros cuando nos ponemos a hablar de ella para él no es lo mismo; un día me dijo: tú no te olvides que con ella te llevabas dos años de diferencia yo con Beatriz me llevo quince, lo que para vos es tu hermana, para mí es mi madre, porque cuando mamá no estaba ella me bañaba, me vestía, me llevaba a pasear, entonces aunque sea un hermano es diferente, aunque sean hermanos no tiene porque pensar igual.

Te doy mi experiencia, te lo dijo así: al llegar a casa darle un abrazo, un beso a cada uno y diles los quiero, los amo, perdónenme y nada más.

Es todo.

Graciela: Víctor quiere decirnos algo.

Víctor: Hay otro aspecto, que es el siguiente: en la medida que tú vayas frecuentando el grupo, cada quince días, tú te vas a ir dando cuenta de una cantidad de cosas, que no las tienes porqué saber desde ya, las vas a ir incorporando en tu vida, paulatinamente, y tus hijos se van a dar cuenta y dirán para sí: “¡caramba, cómo cambió mamá!” Todos nuestros hijos nos lo dicen.

A nosotros nos pasó que llegaban los momentos de fin de año, o de cumpleaños y nosotros estábamos… sí estábamos… como se dice ahora, estábamos pintados y cuando entramos a Renacer, a mi primer cumpleaños invitamos a integrantes de Renacer, entre ellos estaba Norma, aquí presente, y bueno, empezamos a charlar e hicimos un verdadero cumpleaños en el que terminamos bailando.

Luego nuestra hija dijo: por primera vez vi a mis padres como eran antes.

Es decir, en la medida en que nuestros hijos ven como nosotros vamos cambiando, ellos dejan de sufrir, por sus padres.

Pero no les exijan a ellos que vengan y hagan una reunión de hermanos, son ellos que tienen que autoconvocarse y esto sucede cuando ellos sienten la necesidad de hacerlo, ellos tienen otros horizontes, de pronto tienen su familia, tienen sus hijos que están criando, no es fácil compaginar una reunión de hermanos, pero sí es fácil compaginar un grupo de padres porque nosotros tenemos un objetivo muy claro, entre los cuales está salvaguardar nuestra familia.

Y cuando ellos nos ven a nosotros ese puente que parecía que se había roto empieza, paulatinamente, a reconstruirse, pero “p a u l a t i n a m e n t e”, nada es de repente.

Una cosa que quería decir, que no se ha mencionado es que el Mensaje de Renacer se muestra con toda libertad, un español que vino por acá que inició Renacer en Barcelona, Juan Vladimir, nos decía: “me gusta Renacer porque en Renacer no se dan consejos”, es decir, que nadie puede decirte a ti qué es lo que tienes que hacer en homenaje a tu hijo, lo que hagas tiene que nacer de ti mismo y si algún día un padre les dice a ustedes deben hacer esto o lo otro no lo escuchen, ustedes hagan lo que nazca de su corazón.

Esa semilla que va germinando en tu corazón, te va a dictar qué es lo que tienes que hacer, tu hijo es quien te va a ayudar a intuir, qué es lo que tienes que hacer.

Una de las cosas que prima dentro del Mensaje de Renacer, es la absoluta libertad, libertad de culto, libertad de pensamiento político, sobre todo, la libertad interna, la de poder sentirse cada uno, uno mismo, y no sentirse como decía hace poco Alicia, un extraño dentro de sí mismo, porque, en determinado momento, nos sentimos un extraño dentro de nosotros mismos, tenemos que encontrarnos a nosotros mismos, de a poco con toda libertad.

El día que nos encontremos a nosotros mismos, habremos logrado aquello que perdimos el día que partieron nuestros hijos, que es la paz interna, perdimos la paz interna, ni sabíamos donde estaba la puerta.

Cuando concurramos a Renacer, hablaremos sobre cual es nuestra actitud de aquí en adelante, el pasado está en su lugar, no lo tenemos que descubrir, lo que tenemos que descubrir es lo que hay de aquí para adelante y Renacer nos muestra la manera de descubrirlo con toda claridad y los padres que vinieron por primera vez, si lo único que han logrado es decir, vamos a seguir este camino, creo que es lo más importante que hayan resuelto, lo demás vendrá después, no vamos a resolver nuestros problemas ya, eso no existe, no existen varitas mágicas, sino que lo vamos a ir resolviendo, paulatinamente, con la ayuda de nuestros hijos, pues desde el lugar donde se encuentran nos están inspirando.

Nada más.

Graciela: Beatriz de Renacer Congreso nos va a hablar.

Beatriz: Buenas noches, soy Beatriz la mamá de Matías, nunca hablo cuando hay tanta gente, pero esta mamá me ha dado la pauta para hacerlo ahora, pues lo que a ella le pasó me pasó a mí también con mi hijo Nicolás.

Nicolás, fue uno de los primeros hermanos que fue a Renacer y él me contaba que se encontraba perfectamente bien con los hermanos, que hablaban y se podían contar las cosas, que no les contaban a los padres.

Cuando partió Matías tenía 11 años y medio, yo no era la misma mamá de antes, era una piltrafa, yo me había encerrado tanto que me había olvidado de Nicolás, sólo me acordaba de Matías.

Un día, lo mandé a Nicolás a un Abitab, a pagar la luz y frente al Abitab estaba el cementerio donde estaba mi hijo, hoy yo sé que no está ahí, pero bueno para mi entonces estaba ahí.

Nicolás tenía 14 años y demoraba y yo decía ¿qué pasa que no viene?, estaba en un estado de nervios horrible, ¿voy a perder otro? estaba super nerviosa, porque no era lejos de mi casa donde lo había mandado.

Allá, a las cansadas, aparece y le dije ¿dónde estabas? y me dijo “mamá, fui al cementerio le fui a pedir a mi hermano Matías que fueras la misma mamá de antes, que no me dejes de lado a mí porque yo no tengo la culpa de que Matías haya partido”; a mí, realmente, me destrozó el alma, yo me dije: ¿qué estoy haciendo?

Es un error que cometemos casi todos los padres, es natural, el dolor es tan grande, pero es bueno poder recapacitar y hacerlo a tiempo, antes de que ellos sigan sufriendo, porque ellos sufren.

Graciela:

En mi caso, mi hijo Facundo, hace ocho años que partió y tengo una hija de cinco años, Luana, que a todo el mundo le dice que tiene un hermanito que está en una estrellita, que se llama Facundo y lo mejor de todo es que lo dice con alegría; ella ama a su hermanito y no lo conoció, sólo lo conoció a través nuestro.

Este es un punto más que nada a tener en cuenta por las mamás que tienen hijos chicos, que no han conocido a su hermano, pues tenemos la obligación de que nuestros hijos conozcan al hermano a través de nosotros, ya que no lo conocieron físicamente.

Finalmente, ya que nadie más pide la palabra, reiteramos ahora públicamente, el agradecimiento por habernos acompañado a quienes han venido de lejos, por lo cual, les agradecemos infinitamente que hayan podido venir, para que, de corazón, los conocieran todos los papas que se inician aquí como indica nuestro lema: “Por un camino de luz y paz”.

Muchas gracias.

Renacer Congreso nos ha traído como presente para nuestra biblioteca un libro de Víctor Frankl “El hombre en busca de sentido” con la siguiente dedicatoria: “A los papás de Renacer Maldonado, como demostración de que el ser humano es capaz de oponerse y superar aquello que lo determina.”

También recibimos de Renacer Pando un libro de Trossero, con esta dedicatoria: “Les damos la bienvenida a la familia de Renacer.”

Mayo de 2018

Enrique, con la colaboración de Ana Doris y la presencia de Ulises, con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

De Renacer Congreso, Montevideo – Uruguay

Por la esencia de Renacer”


Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s