El mensaje de Renacer nos muestra un camino.


Por Enrique Conde

 


El Mensaje de Renacer no impone valores, el Mensaje de Renacer muestra un camino que es largo, que no es fácil, nos abre la cabeza a cosas que  nunca habíamos pensado y empezamos a ver las circunstancias de la vida, de una manera completamente distinta.

    En Huerta Grande, Gustavo Berti nos decía que no es un camino fácil, pero el otro camino, el de encerrase en sí mismo, de cerrar puertas y ventanas, de vivir toda la vida entristecido, como alguien que anda buscando moneditas por el suelo ¿eso es fácil? y entre dos  caminos difíciles vamos a elegir el mejor, ¿verdad?, aquel que haga de nosotros mejores personas.

    No hablamos de ser mejores personas que los demás, no; hablamos de ser mejores personas que nosotros mismos, hoy mejores que ayer y mañana mejores que hoy, entonces cualquiera sea el lugar donde se encuentren nuestros hijos, podremos un día llegar a ellos con dignidad, que es el mejor homenaje que les podemos hacer: vivir una vida digna por ellos, una vida digna por nosotros mismos y una vida digna por aquellos que nos rodean.

    Y entre aquellos que nos rodean están los hermanos, nuestros otros hijos que, muchas veces, encerrados en nuestro propio dolor, nos olvidamos del dolor de ellos que perdieron algo  muy importante en sus vidas, algunos perdieron  su compañero de picardías, su compañero de cuarto, su modelo si era mayor, su mascota si era más pequeño; incluso, alguno de los hermanos no conocíeron su vida sin su hermano; nosotros como padres hemos vivido una parte de nuestra vida sin ese hijo, pero hay hermanos que no tuvieron una vida sin la existencia de su hermano, por lo cual, su dolor es más profundo y si nosotros estamos encerrados en nuestro propio dolor, les estamos mostrando a esos hijos, que nosotros nos estamos muriendo en vida y ellos que vieron morir a su hermanito, nos ven morir también a nosotros y eso aumenta su sufrimiento.

    Ellos nos ven  morir, ven morir nuestra alegría, entonces, Renacer lo que hace es abrirnos la mente mostrándonos que es posible encauzar la vida de una manera digna.

    Quienes hemos transitado un  trecho en el camino de Renacer lo único que podemos hacer es mostrarles a ustedes que sí, que es posible y el primer esfuerzo que requiere es tomarse el trabajo de asistir quincenalmente a las reuniones del grupo, a dar de nuestro amor a quien lo necesita.

    Podrán escuchar  una y otra vez los fundamentos y la esencia de Renacer y cada vez podrán ir captando nuevos aspectos del mensaje; justamente, muchos padres han dicho “siempre me voy,  de cada reunión con algo nuevo”, ¿por qué? porque la mente está dúctil, está más abierta y aquellos puentes de la comunicación, con los demás, que habían desaparecido, que se habían roto, cuando nos juntamos los padres, empiezan a reconstruirse en ese ámbito entre pares.

    Todos hablamos el mismo idioma y no tenemos necesidad de decir qué fue lo que les pasó a nuestros hijos.

    Una cosa que aprendimos, mediante el Mensaje de Renacer, es que no  venimos al grupo descubrir qué es lo que nos pasó, porque ya sabemos  que fue lo que nos pasó,  sino que venimos al grupo a descubrir que es lo que nos espera, que es lo que viene después, es decir, cómo podemos encausar nuestra vida de una manera digna, que la vamos a vivir desde este instante, hasta que nosotros también partamos.

    Muchas veces los padres evocamos a nuestros hijos como que están en el pasado, en el lugar que tuvieron el accidente o en la cama del sanatorio donde partieron o en el lugar donde ellos mismos resolvieron abandonar esta vida, pero ellos no están allí, ellos no están en el pasado, ellos están en otra dimensión, están en el lugar en que cada uno cree, de acuerdo  a su fe, que van a estar el día que partamos.

    Ellos nos están esperando; entonces el camino que tenemos que recorrer, no es el camino de la angustia ni de la bronca ni de la desesperanza, sino que es un camino de esperanza, esperanza que no es creer en una cosa ilusoria, sino que es pensar que las cosas no son sólo como a nosotros, en un momento, nos parecieron ser, sino que detrás de lo que a nosotros nos parecieron que son, hay cosas para descubrir.

    Cuando partieron nuestros hijos, sentimos que el mundo se derrumbaba, que había caído una bomba, o que había explotado un volcán, pero detrás de eso que es lo que nos pareció en un momento que había pasado, hay toda una vida de amor, una vida de homenaje  a nuestros hijos, hay toda una vida, en la cual, podemos cambiar de actitud, a eso es a lo que propende el Mensaje de Renacer: asumir una actitud positiva.

    El asumir una actitud positiva depende de nosotros. Muchas veces se piensa que un padre que ha perdido un hijo o una hija tiene más derechos; el Mensaje de Renacer nos dice que tenemos más responsabilidades, más responsabilidades frente a nosotros mismos para generar esos puentes que se han roto, tenemos más responsabilidades frente a nuestra propia familia de constituirnos en faros que la lleve a buen puerto, tenemos responsabilidades frente a la sociedad porque no somos padres y madres de descarte en la sociedad, la sociedad no nos tiene que ver con lástima, sino que nos tiene que ver  con respeto, pero la responsabilidad para que eso suceda es nuestra y es lo que podemos lograr mediante la incorporación de los conceptos de Renacer a nuestra vida.

   Y la sociedad está dispuesta a vernos salir adelante, como se comprueba a través de  como la gente ha recibido este movimiento de los padres que quieren  salir de su estado de angustia y es a través de este camino, que tenemos que comprender que nuestros hijos nos están iluminando para asumir la responsabilidad de seguir adelante.

    Muchas veces pensamos que para ellos todo se acabó, sin embargo, para ellos todo ha empezado; nos decía hace poco Gustavo Berti, que todos los días después de la partida de Nicolás él salía de su casa a caminar; salía a caminar y a llorar porque no quería llorar en su casa, allí estaba su hija,  y nos decía, si  mi hija viera que yo me quiebro por una crisis, la enseñanza que le estoy dejando es que el hombre frente a una crisis de esta u otra naturaleza  se puede quebrar y ya no sirve para nada, entonces yo salía a llorar afuera en lugares solitarios, hasta que un día me detuve en el camino y dije: “Bueno, Nicolás, hasta aquí llegamos juntos, yo hubiera querido que tú me acompañaras toda mi vida, pero tú has tomado otro camino; yo te doy permiso y mi bendición para esta nueva vida que vas a comenzar” y lo dejé partir…”

    Así le di permiso a Nicolás para que se fuera, pues,  muchas veces, el apego nos hace aferrarnos a los por qué, a los lamentos, sin dejarlos partir  a su nuevo destino.

    Ahí descubrió, dice Gustavo Berti, que es muy importante darles permiso a nuestros hijos para que ellos sigan su camino; ellos están en un lugar desconocido para nosotros, por nuestra condición humana, un lugar al cual, con toda seguridad, nosotros algún día también vamos a acceder.

    A raíz de esto, recordamos una reflexión que hace Elisabeth Kübler Ross que dice que aunque parezca increíble, a los padres que han perdido hijos se les abre una puerta a la espiritualidad.

    Acaso ¿para nosotros tienen el mismo valor las cosas materiales? ¿para nosotros, que hubiéramos dado todo lo que tenemos por la vida de nuestros hijos, tienen el mismo valor las cosas que nos rodean?                             Empezamos a darnos cuenta que no, que no tienen el mismo valor. Muchas veces andábamos detrás de cambiar el auto, o el audio, por comprar esto o lo otro y ahora cuando vemos a alguien desesperado por esas cosas, nos decimos que si les hubiera pasado lo que a nosotros, no andarían desesperados por cosas materiales; porque para nosotros todo empieza a tener un valor distinto.

    Empezamos a ser más tolerantes, empezamos a advertir el dolor de los demás.

    Vivíamos en nuestra chacrita donde teníamos dificultades con nuestros hijos, claro, alguna enfermedad, dificultades en la escuela, algún disgusto por su conducta, pero las cosas se arreglaban y las dificultades se iban superando y en chacras vecinas había mucho dolor y decíamos pobre padre, pobre madre, pero nada más que eso; hoy comprendemos el dolor de cada uno de los padres y cuando nos reunimos no tenemos necesidad de contar lo que a nuestro hijo le pasó o que nuestra vida se llenó de dolor, no; nos reunimos para decir ¡qué fuerza nos dan nuestros hijos para poder seguir adelante gracias al amor incondicional.

    El Mensaje de Renacer es una semilla y como dice el Evangelio, cuando se siembra, unas semillas caen en terreno fértil y hay otras que caen en la piedra. Ojalá que en vuestros corazones exista la suficiente fertilidad para que el Mensaje de Renacer florezca y no caiga en un corazón endurecido, donde no florecerá, como se hacía, antiguamente, cuando moría un hijo que se encarpetaba todo, se encerraba todo en un cajón, no se hablaba más de ellos, las fotos no aparecían, hoy podemos tener las fotos de nuestros hijos, hablar de nuestros hijos, nombrarlos, vivir en su homenaje, gracias al Mensaje de Renacer, que se construye a través del amor.

    Ojalá esta semilla empiece a germinar en cada grupo, como mensajeros donde nadie sea más que otro padre, en Renacer no hay líderes, no hay cargos, no hay presidente, no hay secretario, somos todos iguales, porque si alguien quisiera decir que es más que otro padre, lo que está diciendo, es que su hijo es más que los otros hijos, lo cual, es inadmisible; nosotros estamos acá, dice Berti y no hay ningún mérito en ello, estamos porque hemos perdido un hijo ¿qué mérito hay en ello? Pero siempre hay un bichito de querer ser más, esperamos que en el grupo, todos nos sintamos iguales, unos aportarán más que otros, pero eso depende, simplemente, de lo que cada uno tiene para dar, si cada uno aporta lo más que puede, seguimos siendo todos iguales.

    El augurio que les podemos dejar a ustedes, es que no dejen de concurrir; al principio habrá cosas que no compartan, no entiendan o no les guste. Hay un padre  que nos decía: yo me iba de las reuniones con unas confusiones tremendas; una de las primeras cosas que oyó decir en Renacer era que la partida de nuestros hijos era un hecho del pasado, y a mí me dolía, decía, yo quería seguir aferrado a mi hijo, yo no podía considerar la partida de  mi hijo como un hecho del pasado, hasta que un día me di cuenta que sí, que es un hecho del pasado, que lo que tenemos que resolver es nuestra vida de aquí en adelante y  empecé a darme cuenta de cada uno de los conceptos, así un día llevaba una herramienta otro día otra herramienta.

    El Mensaje de Renacer opera de esa manera, nos hace pensar y en la medida que vamos meditando, nos vamos dando cuenta de cosas que son claras y si vemos que otros pueden salir adelante, nos preguntamos ¿por qué yo no, pero todo depende del esfuerzo de cada uno, no hay varitas mágicas, simplemente, el mensaje se muestra y cada uno toma lo que le hace bien…

    Juan Ramón, nos trajo una imagen muy gráfica: cada uno aporta lo mejor de sí y cada uno toma lo que necesita; es como en una reunión lluvia donde cada uno lleva lo que mejor sabe hacer, lo que le parece que le va a gustar más a cada uno y lo pone en la mesa y luego cada uno de los comensales se sirve de la mesa, lo que cada uno apetece, lo que le hace bien.

    En Renacer es lo mismo, escucharemos muchas cosas, a veces, cosas repetidas muchas veces, y un día decimos, pero caramba, esto que yo lo he oído decir tantas veces, no lo había entendido y ahora adquiere para mí un significado nuevo y profundo.

    Entonces, el augurio que les hacemos es que puedan concurrir cada quince días  y, si en algún momento tienen que hacer una pausa, por cualquier razón que sea, trabajo, salud o lo que fuere, y no puedan concurrir durante dos, cuatro o diez reuniones, cuando vuelvan nadie les va a reprochar no haber venido, serán siempre recibidos con los brazos abiertos y sobre todo con el corazón abierto.

    Que esta semilla que se deposita en vuestros corazones, encuentre tierra fértil y podáis hacer de ella, un gran árbol en homenaje a los hijos de cada uno.

                                                Viernes 24 de agosto de 2018


    Eiségesis del mensaje de Renacer por Enrique, Ana Doris  y Ulises con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

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