Estableciendo puentes.


La imagen puede contener: Silvia Beatriz Dobler, sentada e interior

Por Juan Francolino, Renacer Lanús


Renacer cambió la forma de ver y de actuar ante la muerte de un hijo, pudiendo mostrar y demostrar que quienes sufren esta tragedia no están condenados a un dolor perpetuo y que por el contrario pueden lograr transformación interior para llevar una vida plena, digna, compasiva, solidaria y amorosa.

Está idea nació de la intuición moral de un matrimonio, Alicia Schneider y Gustavo Berti que ante la muerte de su hijo Nicolás pudieron ver que la vida continuaba y debían encontrar un sentido a la tragedia.

Una cita a atribuida a Arthur Schopenhauer sostiene que:

Genio es aquel que acierta en un blanco que otros no pueden ver”.

La genialidad de los iniciadores de Renacer es que pudieron ver lo que otros no habían podido y es entonces que, nace como una alternativa a los procesos de duelo, ya que, un hijo que muere merece algo mucho más importante que quedarse enfocado en el dolor.

No importan las causas de la muerte ya que todos llegamos ignorantes de como seguir viviendo ante la muerte de un hijo y como encontrar el sentido en nuestras vidas.

Cuando hablamos de la “Esencia de Renacer” no hablamos de cosas abstractas o puramente teóricas alejadas de la realidad cotidiana, sino por el contrario, expresamos las actitudes que cada persona elige tomar ante el grupo, ante la familia, ante la sociedad, ante la vida.

Epicuro al explicar la importancia de la filosofía en la vida de las personas expresaba que “vana es la medicina que no cura el cuerpo y vana la filosofía que no cura el alma”. En consonancia con esta frase podemos decir que “vana es la educación que no ayuda a aprender a vivir”. Renacer es una escuela de vida en donde aprendemos a vivir luego de la muerte de un hijo. No importa con que niveles de instrucción llegamos ya que, todos arribamos ignorantes y no conocemos la forma de enfrentar la vida luego de la muerte de nuestros hijos.

Renacer es un aprendizaje compartido en el que no hay un maestro que tiene el saber y alumnos que deben ser instruidos. En Renacer el conocimiento se comparte y cada uno toma las herramientas que le sirven para renacer en su nueva vida. Pero no es suficiente dado que luego debo buscar las formas de transmitir lo aprendido y por eso es necesaria la capacitación constante.

Al aplicar los conocimientos que vamos adquiriendo día a día, logramos que las personas tengan una mejor vida y además despertar una conciencia compasiva y solidaria.

En las reuniones de los grupos resulta impactante ver como las personas que llegaron al grupo hace pocos días reciben a los padres que llegan y les dan esperanzas, todos, con la muerte reciente de sus hijos. Es maravilloso verlos reír en su primera, segunda o tercer reunión.

Michell Foucault definió a la filosofía con la siguiente frase:

La filosofía es el conjunto de los principios y de las prácticas con los que uno cuenta y que se puede poner a disposición de los demás para ocuparse adecuadamente del cuidado de uno mismo o del cuidado de los otros.

Y es lo que hacemos en Renacer ocuparnos del cuidado de los demás compartiendo los principios y las prácticas que nos ayudaron a estar mejor en este permanente aprendizaje.

Vivimos ESTABLECIENDO PUENTES de amor, sabiduría y solidaridad.

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