Se puede pensar y tener proyectos de futuro.


 

Por Enrique Conde

 


         Cuando perdemos un hijo, no queremos mirar para adelante, no queremos ni pensar cómo ha de ser nuestra vida de aquí en más.

         Como seres humanos, nuestro mundo interior, no se limita a los eventos determinantes del pasado, sino que incluye las posibilidades que se abren ante nosotros, aquello que espera en nuestro futuro y ha de ser realizado por nosotros.

         Si no existiera proyecto alguno, se vivirá en el pasado y se rescatará, continuamente, el hecho en sí, revestido con todas las emociones que  él acarrea, propias de un mundo cerrado, sin horizontes, sin proyectos de vida, sin nada por lo que valga la pena seguir viviendo, se priorizará el rescate de aquello más doloroso, aquello que más sufrimiento ha originado y que, además, se vuelve una y otra vez, en un eterno movimiento circular, a aquello que tanto nos ha marcado, lo que tiene  una manera peculiar de manifestarse en oleadas de la hipereflexión.

        Los padres que se acercan a RENACER  lo hacen, no sólo porque han perdido un hijo, sino porque habiéndolo perdido, no quieren seguir viviendo

de esa manera como lo han estado haciendo, es decir, que se dan cuenta que necesitan un proyecto de vida.

Seguir leyendo Se puede pensar y tener proyectos de futuro.

Anuncios