La vida vale la pena ser vivida.


Por Enrique Conde


 

          El hombre transita por la vida como si tuviera una balanza, digamos que en la mano izquierda llevamos el platillo donde están las cosas dolorosas de nuestra vida y en la otra mano llevamos el platillo donde están las cosas positivas de la vida.

          Este símil puede graficar la situación del ser humano después de la muerte de un hijo.

          Para quien tiene que hacer su viaje por la vida con un platillo de la balanza sobrecargado por las realidades, que la vida le ha deparado, parece evidente  que la mejor forma de ayudarlo no es aliviar el platillo de su destino,  hecho de por sí imposible de llevar a cabo, sino cargando el platillo de lo que él ofrece a la vida, mediante la realización de posibilidades que cumplan la triple condición de ser bueno para si mismo, ser bueno para quienes lo rodean y ser bueno para la vida misma.

           Cuando muere un hijo, cuando muere un hermano, cuando muere un ser muy querido, el platillo de lo que el hombre recibe de la vida  se  torna muy pesado y nos inclinamos  para la izquierda y si pretendemos seguir  caminando de esa manera, nos quedaremos  doblados y así andaremos por la vida.

           El platillo de las cosas dolorosas se colma y nos hace contorsionar para sostenerlo, pero así no se puede andar.

           ¿Cuántos de ustedes han estado caminando así?

           Todos ¿verdad?

           Quien se vuelve una persona negativa, una persona avinagrada, una persona agria, va a seguir cargando el platillo de las cosas negativas y eso lo va a quebrar y se va a sumergir en un pozo del cual le va ser muy difícil salir.

           Ustedes habrán visto a quienes tienen 20 – 30 – 35 años de duelo que tienen un rostro que da terror, que no hablan con nadie, que no salen de sus casas, se han vuelto, realmente, un pickle en vinagre.

           El camino para volver a caminar derecho por la vida, requiere un cambio existencial, poniendo en el otro platillo de la balanza las mejores cosas; esta es la única opción, porque no se puede quitar lo que la vida nos ha deparado, la única solución, para llegar al equilibrio, es poner peso  en el otro platillo donde estarán las cosas positivas que devolvamos a la vida.

           Y lo que el hombre puede devolver a la vida, las cosas que tienen mayor peso,  son las cosas buenas; no tienen peso las lágrimas, los llantos, las broncas, los enojos, solamente las cosas valiosas que el hombre devuelve a la vida, hacen que ese platillo comience a tener más peso y cuando ese platillo tenga suficiente peso, la vida volverá a  tener  sentido,  valiendo la pena vivirla.

           Entonces, para volver a caminar derecho, luego de perder un hijo, lo que importa es lo que devolvemos a la vida, es lo que hace que  los platillos se equilibren, no es lo que ponemos en el izquierdo,  pues cada vez que ponemos algo en el izquierdo, como lágrimas, llanto, bronca, enojo, aislamiento, etcétera, nos doblaremos más.

           ¿Qué podemos poner en el platillo de la derecha de suficiente peso para volver a equilibrar nuestra vida?

           ¡Amor!

           En el fondo, si la pérdida de un hijo sirve para que nosotros seamos personas más solidarias, más compasivas, más receptivas al dolor de los demás, entonces esa pérdida habrá adquirido sentido y  no será más una pérdida en vano, esa es la clave.

           En los caminos que se abren para optar, tenemos cosas valiosas para dar por la vida y tenemos en nombre de quien darlas porque podemos darlas en nombre de nuestro hijo e intuir que nuestro hijo perdura en la vida, a traves de nuestra actitud.

           En el futuro están todas las posibilidades, de las cuales tenemos que elegir aquellas que tengan sentido. Y ¿cuáles son las opciones con sentido? aquellas que sean buenas para mí, buenas para los que me rodean y buenas para la vida; si no cumplen esta triple condicionalidad, no es una elección plena de sentido.

           Tenemos todas las posibilidades y así se nos abren caminos increíblemente luminosos.

           Sepan que es posible abrirnos a esas posibilidades, tenemos que abrir los ojos, abrir el corazón y abrir la mente, para descubrir que detrás de este dolor que hoy muchos de ustedes están  sintiendo, sepan que ahí no se agota todo.

           Si se eligen opciones contrarias al sentido seguirán cargando el plato izquierdo de la balanza, entonces cuando se elige hay que intuir si esto que voy a hacer es bueno para mí, si va a ser bueno para mi familia y si tiene valor para la vida; si es así lo hago, si no, no lo hago.

           En consecuencia, tenemos que ver muy bien qué es lo que vamos a entregar a la vida,

          Nos damos cuenta, entonces, que lo que el destino nos ha brindado es una realidad de la vida, que si bien es cierto que no la podemos cambiar, nos queda a nosotros decidir ahora, qué vamos a hacer con el dolor que ha producido la pérdida de un hijo.

           Entonces, ya que lo que pasó no lo puedo cambiar, tengo que pensar qué valores tengo que agregar para que  mi balanza se enderece y pueda caminar por la vida derecho, tengo que ponerle más peso existencial, más esfuerzo y trabajar con valores; dedicar mi vida a vivir con valores, entonces uno tiene que pensar cuáles son los valores que valen la pena ser vividos y vivir con esos valores espirituales los que son negados por las ciencias, porque ésta niega todo lo que no pueden demostrar, y por eso lo niegan.

           Cuando hacemos eso, vamos enderezándonos de nuevo, pero no es que la vida sea más liviana, sino que vamos caminando derechos.

           Eso es lo ofrece Renacer; Renacer da la oportunidad de estar frente a otra persona que sufre y me necesita, queda para cada uno la decisión de si  voy a ayudar o no a esa persona.

           Si frente a mí hay un hermano que me necesita, la pregunta es si lo voy a ayudar o no y si lo voy a ayudar ahora o no y es así: primero, si lo voy  ayudar y después cuándo lo voy a ayudar.

           Esas preguntas las tengo que responder en mi corazón y si no respondo esas preguntas, la balanza seguirá torcida.

           De la misma manera, si yo hago un esfuerzo y dejo de lado mi dolor, mi pena, mi tristeza, mi culpa y todas las cosas que me aquejan, para brindarle al hermano que sufre, una sonrisa, un gesto de afecto, un gesto de amor, esa balanza se equilibra, puesto que  para ayudarlo tengo que dejar de lado mi dolor y entonces mi hijo cada vez estará más presente en mí.

           En cada gesto de amor, en cada palabra de ayuda, en cada sonrisa que le dedico a quien sufre, cada vez más presente, con más fuerza, estará nuestro hijo.

           Con cada uno de estos actos, la dimensión existencial del hijo crece y lo estamos haciendo a raíz de su partida y  no antes.

           Aunque hayamos sido de esa manera antes, ahora tiene una cualidad agregada, ahora hay algo agregado, ahora uno se da cuenta que cuando tiene un gesto así, lo tiene de corazón, no lo tiene, como antes, por un compromiso, no es como antes.

           Esa es una manera de recordar a nuestro hijo y hacer que la dimensión existencial de ese hijo, se acreciente, no importando cuán breve haya sido; se acrecienta con cada palabra de aliento o de esperanza que sale de nuestros corazones, pues adquiere más valor con cada gesto nuestro, con cada actitud nuestra que nazca del corazón.

           Otro camino nosotros no conocemos.

           El camino que hemos mostrado es el camino de la plenitud existencial, es el camino en el que uno considera que la vida vale la pena ser vivida.

           Esto es lo que nosotros queremos trasmitirles a ustedes y eso es lo que nosotros quisiéramos que ustedes tomen como parte del Mensaje de Renacer, porque eso es Renacer.

          Renacer es el lugar donde vamos a dar lo mejor de nosotros en nombre de todos los hijos que con su partida han contribuido a despertar espiritualmente a tantos padres, ayudando a hacer seres solidarios y compasivos, receptivos al dolor de los que sufren, y todo esto, sólo y únicamente por nuestros hijos, los que han partido y los que aún están físicamente con nosotros.

           Esto es amor, es ese amor incondicional que ni siquiera necesita de la presencia física del ser amado; así, una vez más, casi sin proponérnoslo, hemos llegado al único mensaje que nuestros hijos nos dejan: el amor incondicional..

           Y cuando este amor se vuelca a la vida, con toda su tragedia y su belleza, la vida misma nos protege, nos defiende y poco a poco nos damos cuenta que somos parte de ella, que nada sucede porque sí y, finalmente, estamos en paz con la vida misma, por el triunfo del amor sobre el dolor.


                                                                      Viernes  23  de Agosto de  2019

           Eixégesis de  lo expresado por  sus iniciadores  Alicia   y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

                                              “Por la esencia de Renecer”

Anuncios

2 comentarios en “La vida vale la pena ser vivida.”

  1. Thank you for this wonderful perspective on life and all it’s realities and gifts we are given, whether we want them or not. Life, in it’s endless beauty and challenges, perhaps may be “worth living” after all.
    Gracias Amigos!
    Gracias = Grace.

    = Gracias por esta maravillosa perspectiva de la vida y todas sus realidades y regalos que nos dan, los queramos o no. La vida, en su infinita belleza y desafíos, tal vez sea “digna de ser vivida” después de todo. Gracias amigos!
    Gracias = Gracia.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s