Renacer San José – Temperley, cambio de lugar de reunión.


A partir del próximo sábado  Renacer San José – Temperley se reunirá en:

Avda. Eva Perón 3325 (ex Pasco)
Frente a la estación de servicio Axion.

En el horario de  15 a 17 hs.

Para más información comunicarse con:

José:        011 7020 2666

Gabriel: 011 5614 3004

El respeto a los demás, la tolerancia a opiniones disimiles, el trato amable y cordial.



El día 11 de noviembre de 2019, Alicia Schneider y Gustavo Berti escribieron en su muro de Facebook una misiva para los padres a causa de inconvenientes en algunos grupos, dando gran importancia para la resolución de conflictos a la lectura y la capacitación.  

Queridos padres de Renacer,

Periódicamente recibimos en nuestro muro quejas sobre personas, personalismos, maneras de funcionamiento de los grupos, personería sí o personería no, etc., etc. En la medida en que nosotros no nos involucramos en los problemas de cada grupo, problemas que con una correcta comprensión de lo que es Renacer no deberían ocurrir, nos dirigimos ahora a todos quienes forman parte de los grupos con el deseo de refrescar algunos conceptos simples que hacen al correcto funcionamiento de los mismos..

Renacer es un microcosmos, es decir una mínima fracción de nuestra sociedad, a la que cabe cumplir con las mismas reglas y normas de conducta que atañen a la sociedad en la que vivimos y en la cual debemos desarrollar nuestras vidas, Estas reglas, normas y conductas no son complejas, si comprendemos su necesidad para el correcto funcionamiento de los grupos. El respeto a los demás, la tolerancia a opiniones disimiles, el trato amable y cordial (cordial viene referido a siendo desde el corazón) y el respeto a la institución o comunidad a la que decidimos incorporarnos en distintos momentos de nuestra vida.

La vida compartida en los grupos Renacer presenta, a su vez, algunas características adicionales pero que, no obstante, siguen emparentadas éticamente con el resto de las normas mencionadas. Si bien Renacer no tiene personería jurídica y jamás debería tenerla, y eso indica que se trata de una comunidad sin jerarquías, es decir de pares, en nuestro caso unidos por compartir idéntico destino, hay que tener en cuenta que al momento de ingresar a la misma ya existían normas y reglas de conducta ya establecidas y vigentes en cada grupo, por lo tanto quienes ingresan deben estar dispuestos a aceptar esas conductas no escritas pero vigentes. Ya habrá tiempo para adaptarse y ver si hay cambios “imprescindibles” que llevar a cabo.

Entre las características propias, y únicas, de los grupos Renacer está el inusual cariño y atención que se les brinda a quienes recién se suman al grupo, reflejando la necesidad innata de quienes hemos atravesado la noche más oscura del alma de hacer lo posible por aliviar el sufrimiento de quienes, cariñosamente, nombramos como “padres nuevos”. Estos nuevos ingresos no crean derechos sino más responsabilidades, tanto a los que ingresan como a los más antiguos. Estos deben cuidarse de no hacer uso de su antigüedad como motivo para hacer ostentación de poder o personalismo alguno: el “yo tengo tantos años de duelo” para refutar o desmerecer una opinión de un integrante más joven es una verdadera aberración.

Por otro lado, los integrantes más nuevos deben respetar no solo a los otros padres sino también a la comunidad que los recibe con los brazos abiertos y aceptar su modo de funcionamiento hasta haberse compenetrado totalmente del mismo y recién ahí objetar, si es necesario, su metodología. Deben recordar que no han debido hacer ningún esfuerzo para recibir esa ayuda que tanto necesitan, pero siempre habrá padres en ese grupo que han trabajado para él durante muchos años y han sacrificado tiempo y parte de sus vidas para que quienes recién llegan tuviesen ese lugar donde buscar refugio.

Quienes recién ingresan deben tener en cuenta que, generalmente, llegan con un inmenso sufrimiento que muchas veces se expresa emocionalmente sin los debidos filtros y eso puede dar lugar a interpretaciones erróneas que fácilmente conducen a conflictos interpersonales que terminan afectando al grupo en su totalidad.

Quisiéramos, ahora, para terminar, reproducir unas palabras de un filósofo cordobés, publicadas en la edición de hoy, lunes 11, en La voz del Interior: “Uno de los costos (y de las posibilidades) se identifica, una y otra vez, en la propia acción y decisión acerca de cuanto del pasado permanece latente, dañando el presente, separando el destino personal del comunitario y haciéndonos repetir patrones destructivos”

Muchas veces los conflictos personales se dan pues alguno de los integrantes no ha podido dejar de lado la frustración por su destino personal y la descarga esa sobre otro u otros integrantes del grupo.


Un párrafo especial para el tema de la personería. Para aquellos que la consideran necesaria, dado que lo hemos explicado mil veces de distintas maneras en escritos, charlas, encuentros y jornadas, salvo, y por decoro, la siguiente, pero creo que a esta altura ya no hay más remedio que apelar a una imagen cuasi burda:

¿alguna vez se preguntaron por qué quienes iniciaron el grupo en 1988 no consideraron prudente tener personería?

¿Acaso fueron lo suficientemente inteligentes para crear los grupos pero tan ignorantes que no se dieron cuenta de la personería?

¿Por eso ustedes de inteligentes que son lo descubren ahora?

Sepan que las razones están expuestas en escritos desde hace muchos años, casi como 30 años; por favor capacítense, lean y comprendan las razones.

Mamás y papás: dejemos de lado pequeñeces individuales en aras del bienestar de los grupos, seamos conscientes de los peligros y trabajemos para lograr un Renacer más fuerte y más auténtico, nuestros hijos y la vida lo merecen.