LOS PELIGROS QUE ACECHAN A RENACER


    Frente a la opción que expone RENACER, se encuentran otras frecuentemente usadas en muchos grupos de ayuda mutua.

Algunos trabajan hacia el autoconocimiento, de lo que está mal en sus integrantes, priorizando el análisis de las emociones y sentimientos, y en ese proceso, se transforman en grupos de desenmascaramiento en los que todos los fenómenos humanos son reducidos a fenómenos meramente psicológicos, o motivos o intereses secundarios.

Otro de los problemas  es que esta orientación hacia la autoobservación lleva, con frecuencia, a  cuadros de hiper reflexión en los que se da vuelta continuamente en círculos sin salida sobre los problemas que aquejan a sus miembros, llevando a estados de lamento continuo.

Al respecto Elisabeth Lukas nos dice que son tres los peligros del lamentarse de más:

1 – Un sobredimensionar el motivo del lamento, el que es percibido en forma exagerada y atrae toda la concentración sobre sí mismo.

2 – El que se lamenta, acrecienta su dolor y se siente cada vez peor: se ahoga en su pena.

3 –  La familia y la sociedad no lo toleran y abandonan al ser sufriente.

¿Cuál es el primer paso en ese largo y difícil camino que los grupos de ayuda mutua ofrecen? ¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismo y preocuparse por el otro?

Se debe empezar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender en ese proceso a ver al otro como aquel para quien yo soy el otro.

Y lo mejor de cada uno es ese amor que tenemos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin  nada de amor, nadie estaría en grupo alguno.

El grupo se debe, por encima de todas las cosas, a los padres nuevos y a los que más sufren. Para hacerlo propone una tarea basada en la autotrascendencia, el sacrificio y la auto renuncia.

Elisabeth Lukas nos deja la convicción de que toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, “podrá salvar su alma por la entrega de un poco de amor”.

Y el amor es humilde, es desapegado y es auto renuncia y estas tres características humanas han estado larvadas en la existencia humana.

Hemos llegado así a descubrir que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado ni resuelto ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser trascendido.

Un año después de su inicio en Río Cuarto, existían dos grupos Renacer y tenían y aún tienen dos lemas: uno, “A pesar de todo, sí a la vida”, y el otro, también de Víctor Frankl, “El hombre que, olvidándose de su  propio dolor, se levanta por encima de su dolor para ayudar  un hermano que sufre, trasciende como ser humano”.

Este último lema nos dice que es merced a su trascendencia que el hombre encuentra los recursos necesarios para levantarse por sobre su sufrimiento y que el encontrar sentido en el horizonte de su vida, hace posible saltar cualquier obstáculo que en ella se presente.

Viernes 18 de setiembre de 2020

       Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores Alicia y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

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