LA MUERTE POR DECISIÓN PROPIA


Por Victorio Alfredo  Bernardi

MI PENSA-CIERTO, y MI SENTI-VERDAD SOBRE “LA CULPA”:

Entre las madres y padres de los grupos Renacer, es común escuchar, que muchos integrantes pasan por un sentimiento de culpa.

En muchos casos mamas y papas, piensan y sienten que ellos son culpables por las circunstancias diversas, de la partida por propia decisión, es decir suicidio de los hijos.

Este 24 de noviembre se cumplirá 4 años, que mi amado hijo mayor, Ramiro Martin, partió de esa forma.
Estoy reflexionando a 10 días de ese aniversario, ese día era el día de acción de gracias.

Yo confieso, que por un tiempo he transitado el tornado mental de la culpa, al preguntarme si ¿había hecho todo? , si ¿había intentado todo? , para dar respuesta a la ludopatía o adicción al juego , que además se acompaña de otras adicciones .

Una cantidad de pensamientos, “Si hubiera hecho” tal cosa o, “si NO hubiera hecho”, desembocan en la culpa, como pesado contrapeso para avanzar y sanar el dolor de la partida.

Descontado esta, que madres y padres amamos a nuestros hijos, por lo tanto la primera observación que realizamos, descarta la culpa por la partida de nuestros hijos.

Juzgar al suicida, es como mínimo una grave falta de respeto.
Como seres humanos, estamos sometidos en nuestra vida a una constante elección, siempre estamos realizando una elección, sea esta consciente o inconscientemente.

La elección del suicida, tiene todo que ver, con la necesidad de poner fin a un sufrimiento, que no pueden manejar.

Cada quien elige, como vivir, y en estos casos como morir.

El elegir NO nos hace culpables, nos hace responsables, de cualquier opción.

Cada vez que elegimos deberíamos estar en calma, en paz, en armonía, y sobre todo en una suprema atención.

Pero esto NO siempre sucede así.

Aceptar su decisión, pedir que siga su camino, que encuentre paz y luz, que como padres, no lo juzgamos, lo comprendemos y también lo perdonamos por su decisión.

Ya sabes, no juzgar, no juzgar, no juzgar, cuando tu dedo índice señala acusador a otro (aunque sea tu hijo) el dedo medio el anular y el meñique te señalan a ti, ya ves son tres, no juzgues.

EL SER HUMANO HACE LO MEJOR QUE PUEDE, EN EL MOMENTO DADO, CON LOS RECURSOS QUE TENEMOS EN ESE MOMENTO.

Cuando hablo de recursos, también incluyo a la conciencia, y a la sabiduría poca o mucha que tenemos en ese momento.

No nos es posible ser perfectos al menos en esta dimensión, nadie, nadie, nadie, lo es, y la perfección es aburrida.

Si yo acepto que soy un ser limitado, (como todos), si yo acepto que no cuento con todos los recursos, si sé que no se muchas cosas, si sé que estoy aprendiendo en la misma obra de teatro de la vida, mientras esta se desarrolla, entonces viene la aceptación.

La aceptación no es resignación, pues esta última es para el que se ubica como víctima, entonces se resigna, él no puede cambiar nada, tiremos a la basura la culpa, y su extensión, la resignación, pues son de verdad, inservibles, destructivas, anuladoras.
Aceptar es ubicarse como protagonista, es decir ¿qu

é puedo hacer yo? , ¿Qué puedo protagonizar?, ¿qué puedo experimentar?, ¿qué puedo aprender y que puedo crear? a partir de lo que me sucedió.

La cultura de la culpa divide y juzga en inocente o culpable.

“LA CULPA ES LA DROGA DEL VICTIMISMO”.

Las personas que más culpan, o se culpan, son las que menos aprenden, se ubican como víctimas.

Es necesario trascender la culpa y el perdón, pues al hacerlo, me libero de rencor y de dolor.

Sé que en esta vida he cometido errores, y aun cometeré otros, porque soy humano, y por eso mismo tengo compasión conmigo mismo, al comprender esto, recién estoy capacitado, para ser compasivo con otros, con el prójimo, incluso con aquellos que partieron por decisión propia.

¿Por qué no debo juzgar a otro, tampoco a mi hijo, aquel que decidió partir?
Primero porque cada ser es una persona individual, que también elige, como nosotros, a veces desacertadamente.

Aunque somos cercanos a nuestros hijos, NO caminamos con sus zapatos, no vivimos desde su punto de vista, no tenemos la misma ubicación en el clan familiar, no tenemos su entorno etario, no somos de su generación, casi nunca sabemos qué necesidad tienen, y un largo etcétera.

No somos ángeles, somos humanos, y si nos comparamos con ellos, estaremos tristes.

Tomemos responsabilidad, y no culpa, seamos responsables de expandir nuestra conciencia, nuestros conocimientos, nuestro amor, y cada día desenvolvamos el regalo presente, así se llama ¡presente!, pues es un regalo un presente.

Cuando tomo la responsabilidad de mi vida, dejo la culpa y la victimización.

Dice el maestro Victor Frankl “HEMOS LEVANTADO PRIMERO LA ESTATUA DE LA LIBERTAD, SIN HABER LEVANTADO LA DE LA RESPONSABILIDAD”

Sepamos también que “yo no causo los sentimientos de los demás” y que “el otro tampoco causa mis sentimientos”
Desde el corazón, es posible ser compasivos y amorosos, sabiendo que no somos perfectos.
Jesús dijo “Que tire la primera piedra el que está libre de errores”….nadie lo hiso.

“LA ACEPTACION SIN JUSGAR ES LA PROPIA SANACION”

“Paz y Bien”

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