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Padres del Grupo

REFLEXIONES SOBRE RENACER Y LA AYUDA MUTUA


¿Cuál es el sonido del aplauso con una sola mano?

 Acertijo budista Zen

 ALICIA Y GUSTAVO BERTI

El propósito de este ensayo ha sido el compartir con ustedes nuestra experiencia con grupos de ayuda mutua para crisis existenciales y demostrar que ésta es parte indisoluble del ser humano y que el hombre —particularmente durante sus crisis existenciales— al vivir su vida no sólo que existe sino que además explica la ayuda mutua, aunque no pueda definirla y menos aún conocerla como tal.

Hemos intentado, además, transmitir la idea que esta ayuda mutua es una expresión existencial del ser humano y que cada grupo, independientemente de la razón que los convoca, constituye un “grito no escuchado que clama por sentido”.

 Validación del marco referencial.

Hemos trabajado en la búsqueda de un marco referencial adecuado para facilitar la reproducción de la experiencia sin que medie la presencia de los creadores y el hallazgo, en ese intento, de la Logoterapia y el Análisis Existencial de Viktor Frankl cómo el más apropiado para dicha premisa. El propio Frankl, en su libro “Psicoanálisis y Existencialismo afirma, literalmente, que la “logoterapia guarda relación, por lo común, con hombres que sufren espiritualmente, pero que no deben ser considerados como enfermos en sentido clínico”

Denominación

            Durante los seis primeros años de actividad los grupos Renacer se denominaron de “autoayuda”, por aquel entonces a falta de un nombre mejor. A medida que transcurrió el tiempo los integrantes comenzaron a darse cuenta de que lo realmente valioso era el hecho de ayudar a otro ser sufriente, que en la medida en que se preocupaban más por el dolor del Otro menos intenso era el propio y aprendieron entonces que ese “alivio” de su propio sufrir era el resultado de la ayuda al Otro, aún cuando inicialmente había sido la meta personal. Levinas, filósofo Lituano contemporáneo, ya fallecido dice: “No soy el otro; no puedo ser sin el otro”

Para una persona que pierde uno o más seres queridos, que atraviesa una crisis existencial de otra índole o es presa de un proceso adictivo u otra enfermedad es muy difícil hablar de “felicidad”, pero ese alivio, esa  “paz interior” lograda al ayudar a otro se aproxima bastante a la “felicidad”. Hemos visto que la felicidad no puede ser una meta sino el resultado de una tarea o una misión llevada a cabo adecuadamente, por lo que podemos decir que: ” la ayuda que cada uno anhela  es el resultado de una tarea adecuadamente cumplida que consiste en la ayuda a un hermano que sufre, y en ese ayudar a otro nos ayudamos a nosotros mismos en un proceso de ayuda mutua”. Esta vuelta de tuerca existencial que va de “recibir para después dar” (tan frecuente en los objetivos de otros grupos de autoayuda) al “dar para recibir” reafirma al hombre como un ser abierto al mundo y a los hombres, es decir autotrascendente. A partir de esta comprensión, los grupos han comenzado a cambiar su denominación de grupos de autoayuda a grupos de ayuda mutua.

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REFERENTE, MODERADOR Y PERSONALISMOS


En esta nueva emisión de RENACER en VIVO (número 20), bajo el enfoque de “Preguntas y Respuestas para seguir reflexionando”, Cacho Divizia responde sobre la diferencia entre Referente y Moderador y que sucede con los personalismos.26/09/2020

El sentido del sufrimiento


Del libro “El hombre en Busca de Sentido”,  Viktor E. Frankl.

Cuando uno se enfrenta con una situación inevitable, insoslayable, siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, por ejemplo, una enfermedad incurable, un cáncer que no puede operarse, precisamente entonces se le presenta la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo, cual es el del sufrimiento. Porque lo que más importa de todo es la actitud que tomemos hacia el sufrimiento, nuestra actitud al cargar con ese sufrimiento.

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La respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia.


 

 

Por Enrique Conde

 


      Ante la profunda señal de alerta implícita en una crisis, como es la pérdida de un hijo, el hombre despierta a su intuición, a ese “pre saber intuitivo” del que nos habla Frankl, intuye que la salida existencial está por delante suyo, en lo que aún queda por realizar de ese futuro en el que yacen las posibilidades aún no realizadas.

     A lo largo de nuestro trabajo con seres sufrientes y grupos de ayuda mutua hemos tratado de trasmitir la idea de algo común a todos los grupos: esto es que todos tienen que ver con el sufrimiento humano, más allá del origen de ese sufrir y que, por lo tanto, deben estar orientados hacia el hallazgo de sentido de ese sufrimiento.

      El objetivo común no debe ser no sufrir sino no sufrir en vano,  se debe ayudar a sus integrantes, no a trabajar con los hechos del pasado, que no pueden ser cambiados, sino abrirse a ese mundo en que esperan las posibilidades aun latentes en sus vidas, deben ayudarlos a elegir correctamente entre todas las posibilidades, que deben encontrar las opciones con sentido, que deben emprender el camino, el único camino con sentido que esa conmoción existencial les plantea: el camino final de humanización.

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ASUMIR QUE SOMOS LIBRES PARA OPONERNOS A LAS EMOCIONES Y A LOS SENTIMIENTOS QUE EL SUFRIMIENTO NOS PRODUCE.


 “Víctor Frankl sostiene que nosotros somos libres, pero nuestra libertad no es libertad de, sino libertad para, es decir, no somos libres de las cosas que nos condicionan, no somos libres de nuestro cuerpo, no lo podemos cambiar, no somos libres de nuestras emociones y no somos libres de nuestros sentimientos, pero somos, precisamente, libres para enfrentar y para oponernos a las emociones y a los sentimientos, es como salirse afuera de sí mismo para oponerse a sí mismo.”

“Podemos elegir utilizar el tiempo para elaborar las emociones y los sentimientos que el sufrimiento nos produce, y por ende, quedarnos en la persona psicológica, o prestar más atención a la indescriptible capacidad del mismo hombre para oponerse y enfrentarse a esos sentimientos y emociones y así, acceder a la persona espiritual.”

“Buscar las respuestas en la elaboración de nuestras emociones y nuestros sentimientos es un enfoque reduccionista y como tal, destinado al fracaso. El hombre no es libre de sus emociones, sino, precisamente, libre para enfrentarse a ellas.”

“Las emociones nos toman, nos afectan, se apoderan de nosotros, nos controlan, nos hacen perder nuestro propio ser. La característica de las emociones es que nos controlan: se dice que alguien está “fuera de sí”. “Se dice que alguien está fuera de sí de rabia, pero también se dice que alguien está fuera de sí de alegría.

 ¿Qué es lo que tenemos que conocer de las emociones?

Lo que tenemos que conocer de las emociones, es que toman control de nosotros, se apoderan de nosotros; no somos nosotros mismos.

“Ninguno de nosotros nos levantamos planeando: “hoy me voy a enojar, hoy voy a estar enojado”, pero de pronto aparece algo que me hace enojar y me toma se apodera de mí, pierdo mi ser, pierdo mi lucidez, pierdo mi capacidad de decisión, estoy tomado por una emoción, pero así como me toma, rápidamente, también se desprende, esa emoción me deja en libertad, también rápidamente. En otras palabras, son muy cambiantes, muy volátiles, impermanentes.”

“Partimos del concepto que la pérdida de un hijo, sustancial y primariamente, genera en una persona sufrimiento, no genera odio, no genera rencor, no genera bronca, es el sufrimiento el generador de todas esas emociones.” “Si simplemente, nos quedamos en la parte emotiva, en la parte de las emociones, en la parte del análisis de todas ellas, los grupos se convertirían en grupos de psicoterapia. Eso no es posible y esa metodología conduce al fracaso.” “Nosotros no estamos capacitados para resolver problemas sicológicos de nadie, somos padres que hemos perdido hijos y estamos capacitados para darles herramientas y para mostrarles a los papás el camino que pueden seguir para salir adelante.”

“Para ayudar a otro padre que ha perdido un hijo, es necesario que se tome del pasado sólo el hecho neutro que el ayudador también ha enfrentado la muerte de un hijo, pero no se puede vestir a ese hecho con emociones y sentimientos negativos o dolorosos, puesto que si se procede de esta manera, es evidente, que no se estará en condiciones de ayudar a persona alguna.” “Lo que se muestra en Renacer, es que lo que ha pasado no se puede modificar y que continuar con nuestras emociones, con nuestros sentimientos, colocados en el pasado, no nos lleva a ninguna parte, no nos conduce, absolutamente, a ningún lugar, vamos a pedalear en el barro durante toda la vida.”

 “El hombre no está libre de sus instintos y emociones, sin embargo, precisamente es libre para oponerse a ellos, esto nos lleva a afirmar que las emociones y los sentimientos pueden subordinarse, voluntariamente al sentido y que no deben fomentarse las manifestaciones emocionales de los seres sufrientes, más bien, se debe orientar a esas personas a la búsqueda del sentido inherente en cada situación, no importa cuán difícil o dolorosa sea.”

 “Este camino nos ha de permitir la posibilidad de ver al sufrimiento como un hecho sustancialmente humano, del cual las emociones y sentimientos, son meros accidentes.” “Recapitulando tenemos, entonces, que las emociones nos afectan haciéndonos perder el dominio sobre nuestro propio ser, nos hacen perder el poder de reflexión y, por lo tanto nos ciegan.”

“Creemos que es suficiente con saber, que así como las emociones son de intensas, así también lo son de breves y desaparecen oportunamente.” “No pretendemos un hombre desprovisto de emociones y sentimientos, sino un hombre que, partiendo de tanto sufrimiento, pueda darse cuenta que es libre, precisamente, para enfrentarse y oponerse a esos sentimientos y emociones, un hombre que pueda levantarse por sobre su dolor y ver, más allá de sí mismo, a otro ser humano que sufre y necesita de él.”. . .

PÁGINAS SIN PUNTO FINAL… Para un Libro sin Punto Final…

de Ulises, Ana y Enrique Conde De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

LO QUE IMPLICA LA ESENCIA DE RENACER


 Transcripción de la serie: “LA PALABRA DE ALICIA YGUSTAVO BERTI” Del 27 de febrero de 2009 “

La historia de Renacer es la historia de un cambio posible conseguido por miles de personas de múltiples comunidades, cimentado en un nuevo y sólido fundamento filosófico antropológico y una moral, de la responsabilidad y de la libertad, sustentado en la dimensión espiritual, atributo específicamente humano. Desde el momento de su creación hemos trabajado con aquello que es universal a nosotros, lo que es esencial a todos los padres que pierden hijos, que es el sufrimiento que esa pérdida nos ocasiona y no las emociones o sentimientos que ese sufrimiento produce.

Este mensaje no es un mensaje común, en él está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, en este mensaje está implícita la Esencia de Renacer. En consecuencia, necesitamos trabajar firme en la Esencia de Renacer; es necesario que la conozcamos y nos mantengamos dentro de ella, es preciso hacer un esfuerzo por conocer el significado de los grupos en su esencia, porque el mejor antídoto para todo tipo de dificultades es un conocimiento preciso de la Esencia de Renacer, así como discurrir en esta familia con honestidad moral e intelectual.

Cabe preguntarnos pues, ¿Cuál es la Esencia de Renacer? Inmediatamente surge la expresión de Víctor Frankl “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano” Lo cual nos trae otra interrogante:

¿cómo es posible ayudar a un hermano que sufre por encima del propio dolor? Aquí aparece la primera característica de la Esencia de Renacer, ayuda entre pares, es decir, entre quienes sufren por la misma causa, y no quieren seguir viviendo de la manera en que lo están haciendo.

¿Ayudar a qué? Ayudar a enfrentar el dolor, aprender de esta realidad que nos toca vivir, otorgar al sufrimiento un sentido y en ese proceso, dar un nuevo significado a la vida.

¿Cómo enfrentar el dolor? Mostrando a quien se acerca, en primer término, que no está solo. Mostrando que todos llegamos al grupo con la misma desorientación en que se encuentra él o ella hoy, que no hubo psicólogo ni siquiatra ni pastilla que pudieran ayudarnos. Mostrando que es posible. Mostrando que Renacer es un grupo de ayuda mutua de padres que enfrentan la muerte de sus hijos con la frente en alto. Mostrando que Renacer es esperanza, pues detrás de una tragedia hay mucho por descubrir. Mostrando que la vida nos ha enfrentado a una situación que no podemos resolver quedándonos en el pasado, en un pasado que no podemos modificar. Mostrando que tenemos la capacidad de oponernos a aquellas emociones y sentimientos que nos condicionan. Mostrando que en vez de sumirnos en el dolor, por amor a nuestros hijos, el que se fue y los que nos quedan, podemos aprender de esta realidad que nos toca vivir.

¿Aprender qué de esta realidad? A darnos cuenta, quizás por vez primera, que al enfrentarnos a situaciones límites, somos seres envueltos en nuestro propio devenir, que la historia ya realizada no puede ser cambiada, que no tiene sentido continuar rumiando eternamente sobre ese pasado, y que la salida existencial yace por delante nuestro, en lo que aún queda por realizar de nuestro futuro. Que una cosa es lo que nos ha pasado y otra cosa, y muy distinta, es lo que cada uno de nosotros decide hacer con aquello que nos ha sucedido. Que los porqué no tienen respuesta. Que no estamos en el mundo con más derechos que antes, sino con más responsabilidad frente a los otros hijos que nos recuerdan que estamos de este lado de la vida y nos reclaman, frente a nuestra pareja, frente a la comunidad que está mirando qué mensaje estamos dando ¿que la muerte todo lo puede? ¿que la muerte nos destruye? ¿que nuestros hijos están siendo nuestros verdugos? Aprender una nueva manera de comunicación que parta desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro y, en ese proceso, ver al otro como aquel para quién yo soy el otro.

¿Otorgar al sufrimiento un sentido? Aprender que el sufrimiento es un fenómeno específicamente humano, despersonalizarlo y no centrarlo en el propio sufrimiento. Entonces, el objetivo no será no sufrir sino no sufrir en vano. Darnos cuenta que nuestra vida ha sufrido una conmoción existencial, que nos ha cambiado para siempre, que ya no seremos las mismas personas, que tenemos que optar y que somos libres para hacerlo y siempre responsables de la opción que adoptemos. Y en ese camino cambiar los “por qué” por “para qué”. Cuando las circunstancias no pueden ser cambiadas, el sufrimiento le da un sentido nuevo a nuestras vidas, frente a nosotros mismos, frente a nuestros hijos, frente a la comunidad, frente a la vida, frente a la muerte, frente a Dios o como cada uno lo sienta. Y a partir de ahí, vivir nuestra vida tratando de aceptarla tal como es, vivirla con coraje, no escapándose de ella, no ocultándose de ella, enfrentándola con valentía. Como dice Elisabeth Lukas “Las grandes cosas de la existencia sólo le son dadas a los seres que sabenorar y la mejor manera de aprender a hacerlo es por medio del sufrimiento.”

¿Dar un nuevo significado a la vida? Nos dice Frankl: “Si se quiere definir al hombre, habría que definirlo como el ser que hasta puede liberarse de aquello que lo determina.” La muerte de un hijo debe servir como una plataforma de despegue, como una plataforma de despegue espiritual, una plataforma donde asentarnos, para crecer y ser personas distintas. Nada hace al hombre más capaz de superar su sufrimiento, como la experiencia vivida de tener una misión especial en esta vida. Estos caminos confluyen en uno solo, como quizás en ninguna otra ocasión en la vida: el ser sufriente a quién ayudar se vuelve la tarea a cumplir. Después, a nivel individual, al despertar en cada uno a la solidaridad, vendrán otras ayudas, la que se dispensa a todo ser que, afectado por la adversidad, sufre como ser humano.

 Pero, la esencia de Renacer no se agota en la ayuda a un hermano que sufre, sino que empieza por la ayuda a un hermano que sufre… se ahonda en la ayuda a un hermano que sufre… y también termina allí, pero no se agota en la ayuda a un hermano que sufre, sino que en el camino, la esencia de Renacer implica un cauce, implica el funcionamiento del grupo, implica una tarea dentro de cada grupo, implica una transformación interior, implica una actitud, implica una conducta; implica descubrir, implica comprender, implica una filosofía, implica despertar a la espiritualidad… y más… responsabilidad, libertad para elegir, un imperativo ético, una revolución cultural, una actitud moral, considerar a las emociones y sentimientos la parte reducida del ser humano, considerar al sufrimiento como un fenómeno patrimonio de la humanidad, comprobar que el dolor no es para siempre, un desafío, una segunda oportunidad, respetar las creencias… y más… Y tantas otras cosas que se van grabando en la mente y penetran en la conciencia de cada uno como el agua mansa que fertiliza los campos, en razón de escucharlo una y mil veces, hasta que un día uno despierta a que ésa es la realidad de la vida, como tan claramente fue dicho en Huerta Grande 2008; “encontrar sentido a esta tragedia; y cuando se le encuentra sentido, lo más maravilloso de esto es que nuestros hijos no se van en vano, es que su partida no es estéril, es que este sufrimiento es germen, es tierra fértil en este corazón, para que crezcan nuevas raíces, una nueva planta; planto un nuevo árbol cuyas ramas lleguen al cielo.”

 Se abre así una puerta para reflexionar sobre cada uno de estos aspectos de “Lo que implica la Esencia de Renacer”, en base al mensaje de Renacer integrado a través de los conceptos vertidos en más de veinte años transcurridos de su historia.”

Gustavo y Alicia Berti Río Cuarto 27 de febrero de 2009

Del egocentrismo (“Hiperreflexión”), a salirse de sí mismo (autotrascendencia), a través de la ayuda mutua


Por Alicia y Gustavo Berti

Recopilación realizada por Enrique Conde de contenidos de charlas y escritos de Alicia Schneider y Gustavo Berti en los cuales se amplían los conceptos expresados en “Esencia y fundamentos de Renacer como grupo de ayuda mutua”. Incluídas en el libro “Tributo a Renacer a Renacer a los 23 años de su creación

Según la visión de V. Frankl, el análisis del sufrimiento no ha de enfocarse desde el punto de vista “qué es”, sino “cómo es”, método en que está implícito el dedicarse al fenómeno humano del sufrimiento, antes que a las emociones y sentimientos que son derivados del fenómeno originario que es el sufrimiento.

Nada hace más egoísta al hombre y más cerrado en sí mismo, que el hecho de sufrir, pues para el hombre que sufre es sólo él y su dolor, no existe el sufrimiento de la humanidad; en ese momento es solamente su dolor.

En las situaciones límites, en los casos de intenso sufrimiento, en las
conmociones existenciales, toma lugar un verdadero aislamiento existencial; desaparece el mundo circundante que rodea al ser sufriente, no desaparece sólo su significado, sino el mundo mismo y es capaz de hacerle experimentar la nada, en su plenitud y puede observarse como desaparece el “hacia” de la auto-trascendencia humana; es como una puesta entre paréntesis del mundo que lo rodea.

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CAMINOS LUMINOSOS


         Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti

                “Para Renacer no hay, realmente, una fórmula, nosotros siempre pensamos que hay que alentar el pensamiento positivo y amoroso de los papás que van  ingresando y hacerles ver que todavía en su vidas hay un horizonte pleno de posibilidades para que ellos elijan como vivir su vida  y que cada uno tiene que hacer su mejor esfuerzo  y que la responsabilidad de cómo vivimos nuestra vida  es siempre nuestra, desde el primer día.

                 El desafío para nosotros, no es lamentar lo perdido, sino encontrar los nuevos caminos que se abren a partir de esa pérdida; nuevos caminos de esperanza, de amor, de solidaridad, de compasión, de tratar de ser mejores. Ese es el desafío al que nos enfrentamos todos los días de nuestra vida. 

               No todo termina cuando se va un hijo, más bien, muchas cosas comienzan cuando se va un hijo.

               La tarea es descubrir que es lo que comienza en la vida después que se va un hijo.             

               En el futuro están todas las posibilidades, de las cuales tenemos que elegir aquellas que tengan sentido.

              ¿Cuáles son las posibilidades con sentido?

              Aquellas que sean buenas para mí, buenas para los que me rodean y buenas para la vida; si no cumplen  la triple condicionalidad, no es una elección plena de sentido.

              Sepan que es así, debemos abrirnos a esas posibilidades, tenemos que abrir los ojos, abrir el corazón y abrir la mente para descubrir que detrás de este dolor que hoy muchos de ustedes están  sintiendo,  sepan que ahí no se agota todo.

              Al sentir esperanza, no estamos negando que las cosas sean como “parecen ser”, simplemente estamos afirmando que en ese “parecer ser” no se agota todo lo que esas cosas son.

              La vida tiene tesoros para descubrir y cada uno de ustedes puede descubrirlos, pero depende de cada uno de ustedes.

              En cada uno de nosotros está la semilla que debe germinar y ser regada cada día, la semilla de la comprensión, de la solidaridad, del abrazo fraterno, del olvidarme de mí para pensar en el otro, para pensar en el bien común.

              Nosotros tenemos para dar cosas valiosas  por la vida y tenemos en nombre de quien darlas, porque podemos darlas en nombre de nuestro hijo y hacer que el recuerdo de nuestro hijo perdure en la vida.    

              De esa manera, muy de a poquito, podemos lograr cambios perdurables, ya no sólo en nosotros mismos, sino a través de esta actitud, en la comunidad en la que vivimos.

              No va a ser con lágrimas que vamos a demostrar cuanto los amamos o los extrañamos, es a través del amor que demostremos, a través del amor que demos.

             Está bien llorar, pero hay un tiempo para llorar, no se puede llorar eternamente, porque si se llora eternamente se destruye la familia, se alejan los amigos, los otros hijos pronto se alejan también de nosotros; sería una serie de pérdidas sucesivas, no solamente la pérdida del hijo, otras pérdidas que vendrán después, eso es lo que nosotros tratamos de evitar ofreciendo un camino.

             En los grupos se les muestra a los padres que hay un tiempo de llorar, pero también hay un tiempo  de levantar la frente y caminar por la vida con dignidad, haciéndose responsable por la manera en que cada uno de nosotros  vivimos nuestra vida.

             Si el resultado de la muerte de un hijo, es hacer una persona más solidaria, más compasiva, más receptiva al dolor y al sufrimiento de los demás, entonces, su muerte no habrá sido en vano.

             Estamos en Renacer porque queremos aprender a vivir de una manera que incluya amorosamente a nuestros hijos, que recupere el recuerdo amoroso de nuestros hijos sin lágrimas, que podamos hablar de ellos sin lágrimas y que cuando nos toque partir no nos haya quedado nada sin hacer, no nos haya quedado amor por dar.

             A Renacer no voy a dar tristeza, llanto, bronca o rabia, pues si voy a dar algo en memoria de mi querido hijo, tengo que dar algo hermoso, y lo único que tengo para dar es amor; todavía podemos sentir  y dar amor en nombre de los hijos que no están.

            Renacer ofrece la posibilidad de hacer una transformación interior, un crecimiento interior si tú así lo eliges hacer, pues, como siempre, depende de tu elección y es tu responsabilidad.

             Para llegar a la meta es necesario tener en primer término fe en el camino que se va a iniciar y en el proceso, luego dar el primer paso y finalmente perseverar.  Si alguno de esos pasos no se cumple no llegaremos a ningún lado.

             Vemos a personas que de acuerdo a muchos estándares podrían estar destruidas porque han sufrido la tragedia, que representa el peor de los miedos para las personas que tienen hijos, es decir, la realidad de haber perdido un hijo y, sin embargo, se levantan, se hacen solidarias, compasivas, ayudan a otro papá o a otra mamá que ha pasado por la misma experiencia de vida tan dolorosa,  mostrándoles que hay un camino más allá del dolor y colaboran para que la comunidad en la que viven sea un mejor lugar para vivir.

             La clave es que tanto sufrimiento no debe ser estéril, porque la verdadera tragedia sería no sólo haber perdido un hijo, sino, que habiéndolo perdido, elegir morirme con él.

             De un sufrimiento extremo como éste podemos aprender tanto, pues se abren caminos inesperados que jamás hubiéramos pensado que se nos iban a presentar.

             Hacer el esfuerzo de ponerme de pie y saber que de mí depende como yo viva mi vida, como yo viva cada día de  mi vida  y de las respuestas que dé  a las preguntas, a interrogantes y duros planteos que la vida nos hace.

             Como yo responda a cada uno de esos interrogantes me va definiendo como persona y van a hacer de mí, finalmente, lo máximo que puedo llegar a ser como persona.

             Pensamos que es a través del sufrimiento que nos modelamos, como es que a través del fuego se va haciendo la obra del orfebre.

             Podemos lograr una transformación interior que al principio ni siquiera soñábamos que podíamos lograr.

             Renacer ofrece un camino positivo, amoroso y que tiene que ver con transformar el dolor, ese dolor tan increíble, transformarlo en amor, porque más fuerte que el dolor es el amor por el hijo. 

             Nosotros podemos sentir el dolor de su ausencia, pero mucho más fuerte que el dolor de la ausencia del hijo, es el amor hacia ese hijo.

             Lo que estamos tratando de hacer, es de convertir nuestro dolor en amor, porque el dolor puede pasar, el dolor va a pasar si sabemos canalizarlo positivamente, pero el amor siempre queda.

             Finalmente quisiéramos decirles a todos los papás, que sepan que se puede, que la partida de ese ser tan amado no signifique el fin de nuestra vida, que signifique el comienzo de un camino que tiene que  ver con el servicio, tiene que ver con el dar mi mano y en ese dar mi mano al otro ser que sufre, mi propio dolor va desapareciendo, va disolviéndose.

                Son los caminos luminosos de los que hablamos.” 

                           Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti