Todas las entradas por gruporenacer

Padres del Grupo

Renacer es un despertar a una vida plena.


Por Enrique Conde

 

 

 

 

Para quien sufre la tragedia de perder un hijo, el mundo que lo rodea desaparece y la primera impresión es, muchas veces, de incredulidad… estoy soñando… es una pesadilla… es algo ilusorio… no, no me ha pasado nada… pero de ese sueño no se despierta; ese sueño es realidad…

El ser sufriente piensa que él es el único a quien le ha pasado esa fatalidad y, solamente, cuando, en Renacer se encuentra con otros padres de igual condición se da cuenta que él no es el único; hay otros padres que han perdido hijos, los que, sin embargo, están en una condición distinta a la suya.

Entonces, el mensaje de Renacer puede ser el camino a recorrer para su despertar a una vida plena.

En la primera reunión, pese a no entender mucho de lo que se dice, se capta que hay padres que están en una actitud de calma, muy distinta a la suya y esa es la gran conclusión a que llega quien va por primera vez: que es posible estar en otro estado, lo que impulsa al propósito de asumir una actitud distinta, más positiva, pues si otros padres han podido hacerlo, también podrá él.

Seguir leyendo Renacer es un despertar a una vida plena.

El mensaje de nuestros hijos


Por Juan Francolino

 

 

Cuando un hijo muere, deja un mensaje, un mensaje que los padres debemos llevar con dignidad y amor.

Mi hija vivió 5 años y en ese período su luz brillante me iluminó. Esa luz no se apagó con su muerte.

En ocasiones me han preguntado:

¿cuanto lleva de duelo?

Y esa palabra la asimilo a dolor, y no llevo dolor o duelo.

Lo que mi hija me dejó para llevar fue un mensaje de compasión, solidaridad y amor. Gracias a mi hija llevo una luz interior que me hace levantarme cada día y ver la vida con alegría y agradecimiento.

Por qué el término “resiliencia” NO se incluye en el pensamiento de Renacer.


Por Alicia Schneider y Gustavo Berti


En Renacer no hablamos de “resiliencia” y sí de “la fuerza indómita del espíritu” (Frankl) la que nos muestra la posibilidad de encontrar sentido en lo que la vida nos presenta, experimentando así, una verdadera transformación interior. Y lo hacemos con fundamento:

El primero de los términos (resiliencia) deriva de las ciencias duras, la capacidad de los metales cuando son sometidos a grandes presiones de volver a su estado original. El término no se encontraba en los diccionarios españoles hasta muy recientemente. Ninguna escuela de psicología lo tenía en su vocabulario. El origen de la palabra es del latín: “resilio: volver hacia atrás, saltar hacia atrás”.

Michael Rutter, sociólogo, toma el término en 1972 para referirse a los niños prisioneros en campos de concentración y su capacidad de recuperación después de lo vivido.La psicología lo toma luego para referirse a esta misma capacidad del ser humano.

Ni uno de esos niños, ni un padre que pierde un hijo vuelven a su “forma original”, -ninguno realiza “el salto hacia atrás”, todos ellos cambian para siempre.

¿Por qué ignorar el término “la fuerza indómita del espíritu” ya acuñada por Viktor Frankl?

Él mismo víctima de estos campos de exterminio. Esta “fuerza” nos lanza hacia adelante, hacia un presente y futuros plenos de sentido, emergiendo como personas fortalecidas, compasivas y solidarias. Habiéndose ´producido una transformación interior.

Vale la pena especificar que la palabra “espíritu” que utiliza Frankl, no es bien vista por los que se afanan en ser considerados “ciencia”, pero él hace siempre la aclaración de que la palabra espíritu no va necesariamente ligada a la religión, sea esta cual fuere. El mismo lenguaje lo dice: ¡Qué espíritu tiene esa persona!

En cada uno de nosotros está la libertad de elegir cuál será la calidad y cualidad del cambio que sufrimos. Y en esta elección yace también la responsabilidad de llevarlo a cabo. Y nosotros siempre remando en contra de la corriente, No en vano nos consideramos un “movimiento cultural”, ya que nos encontramos en una colisión de paradigmas, representando algo que no existía y que no tiene cabida dentro de los modelos psicológicos vigentes. Creamos tiempos y espacios que no existían y corroboramos la riqueza del lenguaje.

Desde que se conoció el uso de la palabra resiliencia, adoptado por la psicología en los últimos tiempos, nos afanamos en refutar dicho término ya que no se condice con el pensamiento de Renacer.

Las siguientes son palabras de Enrique Conde, papá de Uruguay e incansable trabajador de Renacer. Resume acertadamente la razón por la que éste término NO se utiliza en los grupos.

“Resiliencia es un concepto materialista opuesto a la filosofía de Víktor Frankl por la cual luchó por la esencia espiritual del ser humano base del mensaje de Renacer que nació y cimentó en la espiritualidad a partir del desarrollo de la intuición.

La Esencia de Renacer está hoy en manos de quienes predican la resiliencia como forma de enfrentar las situaciones de la vida como opera los materiales elásticos que vuelven a su estado anterior sometidos a un esfuerzo.”

Eso no es Renacer.

Las comparaciones que son inconducentes


Por Juan Francolino

 

Cuando muere un hijo, los padres creemos que somos los que mas sufrimos.

Llegamos al grupo y nuestro protagonismo se pierde, ya que no somos los únicos que hemos pasado por la tragedia de la muerte de un hijo.

Los padres en las primeras reuniones pueden creer que hay muertes mas penosas que otras e inconscientemente entran en comparaciones, ya sea por la edad, por la forma en que murieron o si era hijo único.

Esas comparaciones no conducen a nada y no ayudan a ninguno de los padres. Por el contrario pueden haber padres que han llegado recientemente que puedan resultar heridos por los comentarios.

Quienes estamos hace mas tiempo con cariño debemos explicar estas consideraciones y hacer que la reunión fluya de una manera amena a situaciones positivas de modo que todos se vayan mejor de lo que han llegado.

Recordemos que ser comprensivos y poner una mano en el hombro, es necesario pero no suficiente.

Los padres que llegan deben irse contenidos y con esperanzas de que van a poder estar bien para brindar un gran homenaje a sus hijos.

En cada una de nuestras actitudes esta ese homenaje, el cual resultará bueno o malo de acuerdo a nuestras acciones.

Recordar que en Renacer estamos unidos por el amor a nuestros hijos.

Atesorar los mejores recuerdos.


 

 

Por Juan Francolino

 

 

 

Daniel Kahleman, autor del libro “Pensar rápido, pensar despacio”, en una conferencia TED explicó las diferencias entre las experiencias y la memoria con respecto a ellas. Una hermosa situación vivida con un detalle que resulta desagradable al final hace que nuestra memoria quede enfocada en este último.

Esto llevado a nuestra situación de vida frente a la muerte de hijos, por lo general, podemos observar que los padres llegan a los grupos enfocados en los momentos finales de la vida de su hijo.

Una de las frases que escuche en los primeros tiempos en el grupo es:

“Debemos cambiar la última fotografía por la mejor”.

La vida de nuestro hijo, aunque haya durado minutos, no es ese último momento sino que empezó con su concepción, en los que se conjugaron tiempos de alegrías, tristezas, incertidumbres, proyectos, esperanza y de miedos entre tantas cosas mas.

Debemos trabajar para que la memoria se enfoque en toda la “experiencia” y no solo en el desagradable momento final.