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Padres del Grupo

Atesorar los mejores recuerdos.


 

 

Por Juan Francolino

 

 

 

Daniel Kahleman, autor del libro “Pensar rápido, pensar despacio”, en una conferencia TED explicó las diferencias entre las experiencias y la memoria con respecto a ellas. Una hermosa situación vivida con un detalle que resulta desagradable al final hace que nuestra memoria quede enfocada en este último.

Esto llevado a nuestra situación de vida frente a la muerte de hijos, por lo general, podemos observar que los padres llegan a los grupos enfocados en los momentos finales de la vida de su hijo.

Una de las frases que escuche en los primeros tiempos en el grupo es:

“Debemos cambiar la última fotografía por la mejor”.

La vida de nuestro hijo, aunque haya durado minutos, no es ese último momento sino que empezó con su concepción, en los que se conjugaron tiempos de alegrías, tristezas, incertidumbres, proyectos, esperanza y de miedos entre tantas cosas mas.

Debemos trabajar para que la memoria se enfoque en toda la “experiencia” y no solo en el desagradable momento final.

La intimidad


Por Juan Francolino


En el libro “Comportamiento íntimo” Desmond Morris expresa:

“Intimidad significa unión, y quiero dejar bien claro, desde el principio, que empleo esta palabra en su sentido literal. Por consiguiente, de acuerdo con este sentido, la intimidad se produce cuando dos individuos establecen contacto corporal.”

De acuerdo a esta definición cuando las personas estrechan sus manos, se abrazan, se dan una palmada en la espalda, se apoyan una mano sobre el hombro, se produce intimidad.

La intimidad permite sentirse apreciado, contenido, parte de una familia.

Es la primera herramienta que contamos en los grupos.

Quienes aceptan la intimidad abren su mente y su corazón para emprender el camino para aprender a vivir luego de la tragedia.

El cambio comienza por nosotros


 

 

 

Por Juan Francolino

 

 

 

 

 

 

Luego de la muerte de un hijo debemos aprender a vivir. La escala de valores con la que vivíamos ha quedado obsoleta. Las cosas que antes nos preocupaban hoy ya no tienen importancia y otras que pasaban desapercibidas han cobrado relevancia,

Cambiamos en muchos aspectos, desde las costumbres hasta las formas de relación. Las relaciones familiares, laborales, sociales se dan de otra manera.

¿El mundo cambió o el cambió se nos impuso?

En este aprendizaje debemos comenzar por conocernos a nosotros mismos, observar nuestras relaciones y nuestras actitudes.

Se debe aprender a hacerse dueño de las actitudes, responsables de dominar el cambio.

Si me dejo dominar me convierto en víctima y mi testimonio se convierte en quejas de las que hago destinatarias a las personas que me escuchan. Las convierto en una descarga, las uso para desechar las cosas malas que me suceden a diario y no me hago cargo de cambiar mi situación.

Sin embargo cuando soy consciente de que la actitudes que asumo dependen de mí, puedo observar, aprender y actuar en forma positiva para mí, para la familia, para los amigos, para la sociedad.

Nadie puede pedir a otra persona que cambie cuando uno no esta dispuesto a cambiar. Nuestras vidas están regidas por las relaciones y el cambio para mejorarlas debe empezar por nosotros.

Nos pueden quitar todo menos la libertad de elección de las actitudes que vamos a asumir.

Aprender y realizar cambios para mejorar es un acto de amor.

La verdadera felicidad


Por Enrique Conde


        El concepto de búsqueda de la felicidad, ya sea a través del placer como sostiene Sigmund Freud, o a través de una lucha por la superioridad, según Alfred Adler, que pueden definirse, sucintamente, como un deseo de placer y un deseo de poder, en busca de la felicidad.

        Frente a esto, dice Víctor Frankl, “No estoy dispuesto a vivir, luchar o hacer algo o amar a alguien o aún padecer, únicamente, en aras de la búsqueda de placer o de poder, pues eso no bastaría para satisfacer lo que llamo mi deseo de encontrar un sentido a mi vida, ya que, intrínsecamente, todo ser humano siempre está proyectado hacia algo más allá de sí mismo, algo en el mundo exterior”.

          Agrega Frankl que, en la medida en que un ser humano, en vez de contemplarse a sí mismo y reflexionar sobre sí mismo, desea ponerse al servicio de una causa superior a él, como es para nosotros Renacer, llegará a la autotrascendencia, una cualidad esencial del ser humano.

          Autotrascendencia, quiere decir estar siempre orientado hacia algo o alguien que no es él mismo, hacia una tarea a cumplir, una misión que llevar a cabo, alguien a quien amar, es decir, hacia tareas o personas que están en el mundo, independientes de uno mismo.
Y agrega: “La mejor manera de conseguir la realización personal consiste en dedicarse a metas desinteresadas, pues la búsqueda de la felicidad constituye una contradicción en sí misma.

          No se pueden tener como meta la felicidad, pues, paradójicamente, LA FELICIDAD SE ALEJA, en la medida en que se establece como fin.

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Frente a las fiestas que se aproximan.


Cuando se pierde un hijo, la vida se da vuelta como un guante de goma que uno se saca de la mano, como los guantes finitos de los cirujanos que la única manera de sacárselos es dándolos vuelta y todo lo que estaba afuera queda adentro y todo lo que estaba adentro quedó afuera.

Así comienza a ser la vida para nosotros.

Cuando viene un aniversario, cuando viene un cumpleaños, cuando viene el día del padre o de la madre, cuando llega la Navidad o el año nuevo, un lamento frecuente es “no tengo a mi hijo que me haga un regalo” o me trasmita un augurio de felicidad..

Entonces, hay que ponerse en el lugar que se ha dado vuelta la vida, porque ahora nosotros tenemos que regalarle a nuestro hijo y lo único que tenemos para regalarle es nuestra vida y la manera como vivimos ese día.

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Cuando se acerca la Navidad


 

 

Aporte de Silvia Dobler (Grupo Renacer Esperanza)

 

 

 

 

Cuando se acerca Navidad y Año Nuevo, la ciudad se viste de colores y luces, el ambiente se torna festivo, se escuchan cohetes, se ven fuegos artificiales y todas las personas se reúnen ya sea a despedir el año que se va, o por el simple hecho de cerrar un nuevo capítulo en sus vidas.
Cuando una persona ha perdido un ser querido, y especialmente un hijo, parece que está fuera de ese círculo de festejos, ya que “no tiene nada para festejar” , pero el almanaque no falla y las fechas llegan y los primeros tiempos no sabemos cómo manejarnos, no sabemos qué hacer, para muchas personas la idea más tentadora es encerrarse en su casa, no ver a nadie, cerrar las ventanas, y aturdirse en su propio dolor… la experiencia de muchos demuestra que no les ha dado resultado, ya que pasados 365 días es un volver a esa primera vez.

Muchas veces amigos o familiares nos invitan a compartir con ellos esos momentos, y ellos no saben qué hacer con nosotros y todo lo que hacen es con la mejor intención y desde el cariño que nos tienen. Tal vez podríamos aceptar esa invitación, y los haríamos sentir muy bien a ellos, y por consecuencia nos sentiríamos un poquito mejor nosotros también.


También nos ocurre que a veces nos anticipamos a las fechas y nos empezamos a sentir mal pensando cómo vamos a estar, pero, si a nuestro hijo lo extrañamos todos los días.

¿por qué ese día vamos a estar peor?

Puede ser que a quienes enfrentan por primera vez estas fechas tan significativas para la cristiandad le parezca una falta de respeto que alguien le desee “felicidad”. Y me pregunto qué significa esa palabra para cada uno de nosotros… puede haber tantas definiciones como personas que habitamos el mundo… pero para nosotros felicidad tiene mucho que ver con la paz interior con una vida llena de sentido, un sentido trascendente. Y trascender es ir más allá de uno mismo, es alcanzar a las demás personas y darles lo mejor de nosotros en honor a nuestros hijos.

Es el resultado de una actitud ante la vida. Entonces cuando nos deseamos felicidad, podríamos estar deseándonos una vida trascendente, una vida dedicada a los semejantes, una vida llena de sentido.

Es un esfuerzo muy grande pero al mismo tiempo es muy válido, además tener un momento de reflexión y recogimiento entre tanto bullicio a nuestro alrededor para honrar a nuestros hijos, presentes por siempre en nuestro corazón.

El mensaje de Renacer nos ayuda a comprender que al decir “Sí a la vida, a pesar de todo” significa también aceptar que a nuestro alrededor la vida continúa, que nosotros somos parte de la vida y que es nuestra la decisión de cómo queremos vivirla, y qué queremos devolverle a la vida que aún está esperando algo de nosotros.

Las fiestas, uuuuhhhh


aliciaPor Alicia Schneider.


Sin intención de “sermonear”, ni pretender tener todo tan claro y resuelto, comparto mi experiencia con el anhelo de llegar al corazón del que lo necesita.

Se acercan las fiestas, y con ellas un espectro infinito de sentimientos y sensaciones nos inundan, esperados e inesperados y sí, también nos avasallan y sin pedir permiso se instalan prepotentemente en nuestro interior y coartan toda posibilidad de vivir en plenitud o con sencillez y amor estas fechas especiales para occidente. Y si bien estas son tradicionalmente festividades cristianas, también me dirijo a aquellos para quienes estos días no revisten un contenido religioso, Como no parece haber escapatoria, podría ser una ocasión para reunirse en familia o con amigos muy cercanos a celebrar la vida y el estar juntos.

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Los lugares ocupados, mensaje navideño.


Se acerca un 24 de diciembre más o el primero para muchos padres que vivieron la partida de un hijo, empezaran los preparativos de la reunión, los regalos o la negación de hacerlo…y aparecerá una pregunta difícil de contestar:

¿quién falta en esta Navidad?

y en la respuesta aparece implícitamente “algún lugar vacío”, ese hijo o hija que no está, ese hijo o hija que partió por una enfermedad, por un accidente, por decisión propia o por otro motivo, y en muchos aparecerá la tristeza y esos “lugares vacíos” dolerán y pretenderemos ese abrazo largo y sentido que vamos a experimentar físicamente y extrañaremos sus sonrisas, los ojos se nos llenarán de lágrimas y nos dolerá.

Pero es la realidad y hay que enfrentarla, aceptarla, tendremos que darnos cuenta que si giramos la cabeza veremos otros “lugares ocupados”, son las personas que quedaron y que también amamos, nuestros hijos si tenemos la bendición de tener más que aquél que se fue y si no, nos quedaran nuestras parejas, parientes, amigos, la vida misma, yo mismo.

Y particularmente yo sonreiré porque entendí que así es la vida, con tropiezos e incorporaciones, seré feliz al ver alrededor de la mesa esos “lugares ocupados” de los que me quedaron y de los que fueron llegando, mis nietos, nuevos amigos, compañeros del grupo Renacer. Si, si, estaré dispuesto a brindar este 24 como en tantos otros en el que también lo hice.

Y seré feliz porque entendí que ser feliz no es necesariamente estar alegre, la alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza, la felicidad es otra cosa, es un estado del alma, ser feliz es estar en paz.

En paz sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis errores y mis aciertos, con mis miedos y mi coraje para enfrentar mi vida, hasta mi último suspiro.

“Mi camino” el que me tocó y transité, en el que no me arrepiento de haber dejado mis huellas porque en ese camino dejé lo mejor que pude para ese hijo que ya no está en este lado de la vida y para los que todavía están.

Posiblemente tendrás como yo “un lugar vacío” en la mesa este 24, a pesar de eso y por “los lugares llenos” te deseo una feliz Navidad, para que puedas estar feliz, sentirte en paz contigo mismo.

ELIJO SER FELIZ,  PORQUE MIRARE ALREDEDOR DE MI MESA LOS “LUGARES OCUPADOS” Y SI NO ME ALCANZA ESCUCHARÉ MI CORAZÓN Y SABRÉ QUE EN EL ANIDA MI NIÑO, EL DE LOS OJOS OBLICUOS. POR ESO Y POR MUCHO MAS VALIÓ LA PENA SEGUÍR.

FELIZ NAVIDAD.

LES DEJO UN ABRAZO DEL ALMA.

Aldo Ponce
Grupo Renacer Río Cuarto

Ante las luces de las fiestas


 

Por Enrique Conde

Publicado el 20 de diciembre de 2009


Mientras el dolor golpea a nuestra puerta… el  mundo sigue andando… y en ese mundo están nuestros otros hijos, nuestros padres… abuelos que en silencio lloran a sus nietos, nuestros amigos, los amigos de nuestros hijos… pero también ¡allí estamos nosotros mismos!

Allí estamos cerrando puertas y ventanas… con el corazón herido, muerta toda esperanza.

Un corazón por cuya herida abierta entran miles de de encontradas emociones, donde habita la bronca, el rencor, el odio o los miedos…

Puentes que se rompen y nuestra vida deambula silenciosa en la oscura noche del alma…

Como en la naturaleza, donde nunca nadie ha podido impedir la llegada de la aurora, llega hasta nosotros un menaje de esperanza.

Un mensaje que nos muestra que detrás de lo que las circunstancias parecen ser, no se agota todo lo que ellas son.

Que el destino no es lo que nos pasa, que el destino es lo que cada uno de nosotros hacemos con aquello que nos pasa.

No queremos hacer de nuestros hijos aquellos que vinieron a arruinar nuestras vidas.

Nuestros hijos no sólo nos han dejado dolor.

Nuestro amor hacia ellos no se ha extinguido.

Entonces, el amor a nuestros hijos desalojará a aquellas emociones negativas que pretendían gobernar nuestra vida.

Paulatinamente, en nuestro corazón se encienden nuevas luces y empezamos a ver alrededor nuestro que no estamos solos, que hay una mano invisible que guía nuestros pasos y nuestros hijos se transforman en nuestros maestros.

¡Qué difícil es al principio!

Pero la tarea es nuestra, pues desde el primer día, podemos elegir como hemos de sufrir, si dignamente o miserablemente ¿Qué se merecen nuestros hijos?

¿Qué imagen estamos dando al mundo? ¿Que la muerte todo lo puede?

No importa si no es en estas fiestas que levantemos, por primera vez, una copa en homenaje a nuestros hijos, pero si un día habremos de hacerlo, ¿Por qué demorar ese instante aunque el brillo de nuestros ojos se nuble por una lágrima?

Quizá sea eso lo que ellos esperan hoy de nosotros.

¡Sí a la vida a pesar de todo!


Ulises, Ana y Enrique
De Renacer Congreso, Montevideo- Uruguay
¨Por la Esencia de Renacer”

Un cambio en nuestra existencia que abre las puertas de acceso a la dimensión espiritual.


Del libro  ,”Páginas sin Punto Final para un libro sin Punto Final“, de Enrique Conde, Montevideo, 2010


“Se nos ha dicho que cuando perdemos un hijo estamos tan llenos de dolor, que no tenemos nada para dar, salvo dolor y desesperanza. Y cómo podemos, entonces, ir a un grupo a dar algo?

Esto quizás ha sido cierto hasta que llegó Renacer a proponer un cambio existencial y decir que la pérdida de un Hijo es una condición permanente, pero el sufrimiento que ello produce, siempre puede ser trascendido o dotado de sentido y que, aún inmersos en la más profunda de las crisis, siempre nos queda la libertad para decidir la actitud con la que hemos de enfrentar nuestro destino.”

“La historia de Renacer es la historia de un cambio posible conseguido por miles de personas, de múltiples comunidades en dos continentes, cimentado en un nuevo y sólido fundamento filosófico-antropológico y una moral de la responsabilidad y de la libertad, sustentado en la dimensión espiritual, atributo específicamente humano.”

“Lo que motiva a las personas a ingresar a un grupo de ayuda mutua, es el deseo de que las cosas no sigan siendo como son, el deseo de cambio, pero no de un cambio material, sino de una transformación interior. Para ser más precisos, es un anhelo de crecimiento interior.” “La intuición nos muestra el camino, nos dice que aún en los momentos difíciles, de sufrimiento inevitable, aquéllos donde creemos perder la fe y la esperanza, existe la posibilidad de cambio, de transformación interior.”

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Hace 31 años se realizó la primera reunión de Renacer


El día 5 de diciembre de 1988 se realizó la primera reunión de Renacer en la ciudad de Río Cuarto, luego de 31 años el grupo se sigue expandiendo.

El recuerdo de la primera reunión, contada por sus iniciadores, Alicia Schneider y Gustavo Berti.

LA PRIMERA REUNIÓN :

Luego de un tiempo para conocernos y lograr un cierto grado de tranquilidad, pasado ya el nerviosismo y el temor por lo desconocido, aunque algunos matrimonios se conocían de antes, pudimos finalmente sentarnos para dar comienzo a la reunión.

Aún resuenan en nuestras mentes las palabras con las que iniciamos la reunión: “Buenas noches. Estamos todos aquí porque ha entrado en nuestras casas un huésped no invitado que nos ha dejado una habitación vacía y un lugar vacío en nuestras mesas y ha de estar con nosotros por el resto de nuestras vidas y si hemos de convivir con él, con la muerte, creemos que es necesario conocerlo, aprender todo lo que nos sea posible de él para poder hacerlo en armonía”

Una vez sentado el objetivo inicial procedimos a presentarnos todos: nombre de cada padre/madre, nombre y edad del hijo y causa de la muerte si deseaban compartirlo. Sentados en ronda fuimos dándole la palabra a cada uno de los presentes pidiéndoles que nos contaran lo que desearan, sin apremios ni obligaciones.

No había norma alguna para conducir la reunión, deberíamos hacer camino al andar, aprender no solo de nuestra experiencia, escasa en aquellos tiempos, sino de los propios padres, como sucedería con el correr de los años.

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Las preguntas luego de la muerte de un hijo


Por Alicia Schneider y Gustavo Berti.


Alicia y Gustavo Berti

Cuando muere un hijo nos hacemos multitud de preguntas, pero en general se limitan a dos categorías: la primera tiene que ver con el hijo:

¿Por qué a él o ella?

¿Por qué ahora?

¿Por qué no me di cuenta?

¿Por qué no pude cuidarlos?

Y otra serie de preguntas del mismo tenor; la segunda categoría de preguntas se refieren a uno mismo:

¿Qué voy a hacer ahora?

¿Qué será de mi vida?

¿Quién es este ser desconocido que me mira en el espejo?

¿Cómo voy a vivir sin él o ella?

Este tipo de preguntas nos está indicando que ya no somos, ni podremos ser, quienes fuimos antes, que pretender ser como antes menos un hijo es imposible,  que hemos cambiado drásticamente y para siempre, que nos hemos transformado en otra persona. Y ahora, a partir de esta toma de conciencia se torna claro el desafío:

¿Quiénes y cómo seremos?

¿Están dispuestos ustedes, mamás y papás a asumir este desafío?

¿A darse cuenta que ahora deben ser los únicos artífices de la vida por venir?

¿A reconocer que la muerte de un hijo establece una pregunta que espera respuesta de cada uno de nosotros?

Presencia de Renacer en Internet


Renacer cuenta con presencia en  diferentes medios de  Internet.

Página de Renacer:

http://www.gruporenacer.com.ar o https://gruporenacer.wordpress.com

Facebook:

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https://instagram.com/renacer39

Youtube:

https://www.youtube.com/user/GrupoRenacer

Mixcloud:

Canal de audio: http://www.mixcloud.com/gruporenacer/

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Conocer el significado del Mensaje de Renacer


 

 

Del libro  ,”Páginas sin punto final para un libro sin punto final“, de Enrique Conde, Montevideo, 2010

 

 


“Tenemos que saber el significado real de los grupos Renacer, no como un lugar a donde sólo vamos a que nos pongan un brazo al hombro; los grupos Renacer son mucho más que eso.”

“Renacer ha crecido de manera explosiva, no por la difusión periodística que cada uno haya podido darle, tampoco por un azar del destino o una circunstancia fortuita, sino por tener un mensaje tan poderoso que ha roto barreras sociales, culturales y geográficas.

Es un mensaje del cual todos nosotros, aun sin darnos cuenta, hemos sido y somos portadores, pero que al mismo tiempo, y por el hecho de ser portadores de ese mensaje que nuestros hijos nos han dejado, nos añade una responsabilidad extra en nuestras vidas, cual es la de llevarlo con dignidad y honestidad.”

“En la medida que llevemos el mensaje con amor, con convencimiento, con mucho respeto por cada uno de los papás, eso es Renacer.

Así lo vemos nosotros y a donde vamos, por supuesto, llevamos el mensaje como lo vemos nosotros, pero ustedes también saben que decimos que los grupos no pueden imponer valores.”

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Cuando mueren todos tus hijos


Frente a una mujer que lo va a ver a su consultorio y tiene una pulsera en la que tiene 9 dijes y en cada dije tiene un dientito de niño.

A Frankl le llamó la atención y le dice: Perdóneme señora, ¿qué significa esa pulsera que usted tiene?
Y ella le dice: estos dientecillos son de mis nueve hijos que murieron en la cámara de gas.

Entonces Frankl le dice: señora ¿cómo puede seguir viviendo usted?
Pues verá, le dice la señora, “ahora estoy a cargo de un orfelinato donde cuido a 100 niños.”0

Berti G., “Mensaje para los padres nuevos”, Huerta Grande, 2003