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LA PRESENCIA DEL OTRO EN SITUACIONES LÍMITES.



Según Víctor Frankl, en las situaciones límites, en los casos de intenso sufrimiento, el hombre se enfrenta a dos posibilidades extremas: o permanece en profundos estados de ensimismamiento o encuentra una actitud que lo haga elevarse por sobre sus propias emociones y sentimientos.

Para lograr elevarse por sobre sus propias emociones y sentimientos, lo requerido es que se cambie a sí mismo, que se levante por sobre su dolor para ayudar a otro ser que sufre, para lo cual es necesario que deje atrás su propio dolor y asuma una actitud que trasunte amor y paz interior, allí es cuando adquiere relevancia la “ayuda mutua” pues ésta consiste, precisamente, en salirse de uno mismo hacia otro ser humano, hacia un hermano que sufre, y en ese ayudar a otro nos ayudamos a nosotros mismos en un proceso donde se da esperanza y para dar esperanza hemos de asumir la actitud de dejar atrás el propio dolor, para pensar en el dolor del otro.

¿Cuál es el primer paso en ese largo y difícil camino para salir de un estado de concentración en sí mismo?
Se debe empezar, dice al mensaje de Renacer, por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro.
Cuando en vez de pensar en nosotros mismos, pensamos en el otro, estamos esbozando un camino hacia la felicidad, pues la mayor felicidad, es la paz interna y la serenidad que se obtienen cuando
vemos que otro ser humano empieza a despertar y salir de los escalones de angustia y de pesar, para ir transitando los escalones del servicio sintiéndose un verdadero ser humano a lo que nos convoca
nuestra naturaleza espiritual.

¿Cómo hacer para transitar este camino que Renacer ofrece?
Pues bien, el camino tiene ojos, voz y rostro: es el hermano que sufre y está frente a mí, pues si todo mi dolor sirve para que un hermano sufra menos, entonces habrá valido la pena de ser vivido.
La tarea fundamental no es preocuparnos por nuestras vivencias que son como son y están donde están y de pronto van a desaparecer, no es preocuparnos tanto por lo que yo siento, la tarea fundamental es preocuparnos más por lo que siente la persona que está sentada frente mío y con su mirada, con su dolor, nos demanda, nos pide ayuda, porque Renacer es, en el fondo, una tarea moral y ser moral quiere decir darle al otro, sin esperar nada a cambio.
Por sobre todo ir desde lo mejor de uno, a lo mejor del otro, nunca desde aquello que nos diferencia del otro, diferencias ¡vamos a encontrar tantas!, busquemos aquello que nos une, por eso Renacer se expande pues busca lo que nos une, no lo que nos separa.
Cuando un padre no puede contener su asombro ante lo que siente cuando sus esfuerzos para ayudar a alguien han sido respondidos, no hay palabras para describir estos sentimientos, es que una comunión absoluta, un verdadero encuentro con el otro ha sido logrado.

El significado de encuentro, es la reunión de dos o más personas en la que el contacto o el vínculo se da a partir de lo humano en cada uno de ellos, y lo humano en el hombre es su dimensión
espiritual, una comunión, alcanzada a través de la intuición, que en las palabras de Bergson: “es la empatía a través de la cual nos transportamos dentro de lo más íntimo del otro para coincidir con lo
que es único y por lo tanto inexpresable”. ¿Qué puede ser más único e inexpresable que la muerte de un hijo?

De Frankl hemos aprendido que la felicidad no puede ser una meta sino el resultado de una tarea o una misión llevada a cabo adecuadamente.
Esta tarea, realizada con amor, sin esperar nada a cambio, esta dedicación sin reparos a aquellos padres que recién ingresan o son más nuevos, tiene una recompensa no buscada, de enorme valor: el
olvido del propio dolor.

Buceando en nuestro aljibe II
Reflexiones de Enrique y Ana Doris Conde sobre Renacer.

Como Buscar y Encontrar Trabajo de Acompañante Terapéutico

PARA AQUELLOS PADRES RECIENTES QUE SE ACERCAN A RENACER


Para aquellos padres recientes que se acercan a un grupo RENACER.

RENACER Padres que enfrentan la muerte de hijos, fue iniciado en Río IV (Córdoba) por Alicia Schneider y Gustavo Berti, el 5 de diciembre de 1988, después de la muerte de su hijo Nicolás.

Es un mensaje de superación, de trascendencia, de profunda transformación interior, para que la vida siga teniendo sentido, para ser dignos de nuestros sufrimientos, nos abre las puertas a la dimensión espiritual, y por sobre todo es un mensaje de libertad, solidaridad, servicio y AMOR, todo ese amor que tenemos para darle a la vida.
La respuesta está siempre delante de nosotros en todo lo que nos falta hacer.
Pero también es un movimiento cultural, de revolución y renovación cultural, y cultura es todo aquello que puede cambiar las cosas, modificarlas, hacerlas diferentes a lo que son y qué mejor herramienta e instrumento como el LIBRO como aporte invalorable para ello.
Les damos la bienvenida con todo nuestro cariño.
Y que también este encuentro sea la despedida: de la tristeza, las penas, las emociones y sentimientos negativos que tanto nos dañan después de la partida de nuestros amados hijos.
A veces las palabras no alcanzan para ser fieles a los conceptos, o aún los hechos que podrían ocurrir en nuestras vidas, solo debemos interpretar los mensajes correctamente.
En el sentido en que se los dijo y se los hizo. Y esto puede hacer un mundo de diferencia en la vida de cada uno de nosotros
Cuando decimos: “dejarlos ir” (a nuestros hijos), “darles permiso”, NO significa “alejarlos de nosotros”, por el contrario, nos posibilita re-encontrarnos en el más puro amor, aquél que no necesita de la presencia física de esa persona tan querida para seguir amándola, y, al vibrar en la misma sintonía que ellos, solo luz y amor, los sentiremos más cerca que nunca.
Rescatamos su recuerdo, su imagen, su vida toda, su presente, de las sombras del dolor para elevarlos a la plena luz del amor. Lograr pensar en esos hijos sin dolor sino con amor y una dulce, amorosa nostalgia…vale la pena intentarlo.
Una advertencia: no hay varita mágica, todo esto depende de nuestro esfuerzo y de pensar en ellos y no en nosotros. ¿Qué los haría feliz? He ahí la respuesta, he ahí el desafío que nos proponen.

REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO “DONDE LA PALABRA CALLA”


Un amigo o un familiar nuestro pueden llegar a publicar un libro, y en ese caso nos sentiríamos felices por su logro… Si se trata de poesía gozaremos de su inspiración, si es una novela nos sorprenderemos con su imaginación; si es un trabajo científico o profesional, apreciaremos sus conocimientos… Sin embargo, muy difícilmente esas páginas reflejen cabalmente lo que sentimos o experimentamos en lo personal…

En cambio, cuando leemos DONDE LA PALABRA CALLA, nos damos cuenta de que, más allá de detalles personales muy puntuales, es un fiel reflejo de lo que hubiésemos podido escribir cualquiera de nosotros luego de la muerte de un hijo… Nuestro morir y nuestro renacer están volcados en esas páginas, con la genuina veracidad del dolor y del amor sin medida…

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