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Saber que dar amor sin retaceo es el único camino digno de esos hijos


Hace unos días murió el hijo mayor de un matrimonio que ya participaba de Renacer. Alicia Schneider y Gustavo Berti les escribieron una  reflexión que podemos transmitir en muchos casos, la transcribimos a continuación:

Queridos papás, Mónica y Eugenio,

Es con un profundo respeto y cariño que nos acercamos a ustedes.

No en vano decimos “Donde la Palabra Calla”, hay instancias de la vida en las que no parecieran existir las palabras necesarias para situaciones como ésta que les ha tocado vivir. Situaciones que nos enfrentan a lo más doloroso que podemos imaginar. Y no siempre nos es dado saber por qué. La partida de su amadísimo hijo Federico, tiempo después de Nicolás ¡qué tarea y qué desafío queridos papás de esos hermosos hijos! Saber que, a pesar de todo lo vivido con Nicolás primero, todo lo aprendido, ahora se debe reafirmar frente a esta nueva y dolorosa partida, y sin dudas que no es fácil.

Habrá nuevamente un tiempo de sufrir y asumir esta nueva ausencia-presencia, y luego enfrentarse, una vez más al desafío tremendo, de encontrar el sentido que yace latente ante esta nueva partida.

Deseamos con todo el amor que nos une a los hijos, que encuentren esa fortaleza interior que todos tenemos frente a las adversidades de la vida, y saber que dar amor sin retaceo es el único camino digno de esos hijos. ¿qué más?

Cuánto que parece pedirnos la vida, o Dios (según cada uno lo crea o vea) y sin embargo es así. Ante este hecho incontestable solo tenemos, una vez más nuestra actitud frente a lo que nos toca vivir, y sobre todo, nuestro amor incondicional a esos hijos, a los que nos rodean y nos aman, y a tanto ser sufriente que se verán reflejados en ustedes como en un espejo y quizá al mirarlos, renacerá en ellos la esperanza.

¡Los abrazamos estrechamente, esperamos conocerlos y hacer realidad ese abrazo!

Alicia Schneider. Gustavo Berti
16 de agosto de 2017

Las dos caras de la existencia


 


En solo un par de días nos hemos encontrado hermosa y brutalmente con el devenir inevitable del universo, y como parte de él, de la vida misma. La nuestra, la de cada uno de nosotros, la que nos permite abrir los ojos cada mañana y comenzar con un día más que nos es otorgado. Nuevas oportunidades de hacer algo constructivo para nosotros y la vida.

El encuentro más hermoso: un nacimiento. Sentimientos preciosos se suceden en las personas que se hallan directa e indirectamente involucrados en tamaño milagro (sin connotación religiosa). Sueños, proyectos y amor a montones. Nuevos seres que llegan a contribuir al mundo, cada uno a su manera única e irrepetible. Y esperamos siempre que esa contribución haga una pequeña-gran diferencia en la salud del planeta y en consecuencia, de la humanidad. 


Y a la vez nos encontramos con la muerte de seres, quizá, muy queridos. Los que ya hicieron su contribución, sin importar el tiempo de estadía en la tierra. Sin dudas, la cara más dura de la existencia. La ausencia física de esos seres es difícil de aceptar, no solo con la razón, sino también con todo nuestro ser. Con lo que implica la certeza de, nunca más lo veré, lo escucharé, lo abrazaré, discutiré…pero jamás podré decir que nunca más lo amaré. Sentir muy adentro que esos seres en realidad nunca se van ya que encuentran un lugar exacto para ellos en nuestro interior y allí se quedan para siempre, donde solo habita el amor.


Y este es el resumen de la existencia, los ciclos que se cumplen, y los que comienzan. Resistirse a este hecho ineludible, inconmensurable, es un desgaste inútil de energía. Saber en cambio que aún así siempre tenemos la libertad de elegir la actitud con la que nos enfrentamos y vivimos ambos hechos incontestables, bellos y dolorosos, es lo que le da sentido a la vida. Y la vida de por si, ya tiene un sentido incondicional. Los abrazo querida familia, queridos
amigos.

Alicia Schneider – Gustavo Berti
15 de julio de 2017

7ª Jornada de consolidación: Carta de Alicia Schneider y Gustavo Berti


 

Villa general Belgrano, Junio 12 de 2017

Queridos compañeros de Renacer

El primer día de julio de este año se llevará a cabo en la ciudad de Buenos Aires un nuevo encuentro de evaluación de la esencia y fundamentos sobre los que basan su tarea los grupos Renacer. Evento que es llevado a cabo por los integrantes que día a día reciben a nuevos padres y se esfuerzan por ayudarles a encontrar sentido en sus tragedias y que son quienes, en definitiva, han de evaluar si esa  esencia y fundamentos, tal como ha sido desarrollada a través de los años, se adecua a las necesidades de ellos y los nuevos padres o no y deberán por lo tanto considerar las posibles mejoras y/o adecuaciones necesarias.

Este no es un evento intrascendente. Renacer es el único grupo que se autodenomina de ayuda mutua y contiene esos fundamentos que hacen posible el desarrollo de un nuevo, y por qué no mejor, relato a partir de la muerte de un hijo. Entendemos por relato la posibilidad de proyectar un nuevo plan de vida basado en valores que se hacen plenamente presentes a partir de habitar en este nuevo espacio en común y que permiten, por así decirlo, escribir una nueva historia. Hacemos hincapié en la posibilidad de un nuevo relato porque la elaboración del duelo no permite relato alguno. Recordarán ustedes, al menos así lo esperamos, que Renacer nació como una alternativa al duelo, con la certeza que un hijo que muere merece de los padres algo mucho más importante que la elaboración del duelo, que eso más importante es una profunda transformación interior que permita construir un relato más allá de las palabras existentes, tal como mencionamos en el prólogo de nuestro libro “Donde la palabra calla” y como hemos escrito en ensayo titulado “Por qué no hay una palabra que nombre la muerte de un hijo” que fue publicado en este Blog anteriormente.

A pesar de todos los esfuerzos realizados a lo largo de 29 años hay grupos que aún continúan trabajando con el duelo y sus etapas y las distintas variedades del mismo, trabajo que no permite el desarrollo de relato alguno pues ya todo está escrito y los padres solo pueden encasillarse o identificarse con un aspecto de un modelo elaborado conceptualmente para adaptarse a  un aspecto teórico ya establecido de antemano. Recuerden la frase de Viktor Frankl: “La vida no es un libro que debe ser leído sino un pergamino que debe ser escrito” La importancia de esta reunión el 1º de julio radica en que dada su naturaleza existencial abierta al hallazgo de sentido en la tragedia y siendo este único e irrepetible en cada situación para cada padre, cada uno puede tomar, de esa fuente inagotable de vivencias compartidas, aquello con lo que más identificado se sienta y, a partir de allí, comenzar a pensar en su propio relato a desarrollar y han de ser los mismos participantes que han de llenar esa fuente compartido con vivencia llenas de esperanza, sentido y solidaridad de maneras nunca repetidas.

Hace unos días, en un libro de filosofía, leí una frase que quiero compartir con ustedes, dice así: “Pertenece al drama de la vida el que siempre haya que abandonar espacios animados, en los que uno está inmerso, sin saber si se va a encontrar en los nuevos un recambio habitable”. ¿Por qué traigo esto a colación hoy? Primero porque la muerte de un hijo   significa el abandono del espacio animado que compartimos con ese o esos hijos, y a la vez del mundo común forjado con nuestra familia y muchos no encuentran jamás un nuevo espacio común habitable, y por ultimo porque los grupos Renacer constituyen ese espacio habitable que nos acoge, nos ampara y acompaña durante la búsqueda de nuevos espacios en los que deberemos habitar. Esto nos obliga a preguntarnos qué y cómo es o debería ser ese nuevo espacio acogedor y acompañador.  Cada uno de ustedes deberá aportar sus propias respuestas a estas preguntas de manera tal que ellas contribuyan a mejorar el conjunto y a mantener vivo ese mensaje que viene de nuestros hijo y que, con el aporte de todos, se ha constituido en una experiencia única, a tal punto que ha sido adoptada en muchos lugares del mundo. Alicia y yo ya hemos cumplido con nuestra tarea, ahora está en manos de ustedes. Por eso la importancia de esta jornada en Buenos Aires

Después de todo, los nuevos espacios habitables son espacios compartidos, múltiples diadas o duplas,  de lo contrario  serían espacios vacíos, inhóspitos, inhabitables, lo que significa, ni más ni menos, el hecho tan simple y tan olvidado, quizás por su misma simpleza, de que si ustedes necesitan de Renacer, Renacer necesita igualmente de ustedes, de ustedes depende ahora el futuro de Renacer

                                                                       Gustavo y Alicia

Los grupos no pueden imponer valores a los padres.


 Por Gustavo Berti – en Historia y Fundamentos de Renacer.
Huerta Grande, Córdoba, 4 de octubre de 2003.


“En 1995 dimos una charla en San Pedro, Provincia de Buenos Aires, cuando terminamos la  charla, un señor se acerca  a  nosotros y nos dice: “ustedes no han nombrado a Jesús en su charla, ustedes tienen que trabajar por Jesús y tienen que trabajar para Jesús” y nosotros le dijimos: no.

Ese hombre era un sacerdote y se llamaba Mateo Bautista, ustedes lo conocerán; nosotros dijimos no, porque los grupos son ecuménicos -universales, abiertos-, nosotros no somos religiosos  y no nos corresponde  a nosotros llevar la voz de la religión, la voz de la religión la lleva usted, nosotros llevamos la voz de los padres.

Y allí vino un conflicto.

Nosotros venimos diciendo desde hace mucho tiempo que los grupos no pueden imponer valores a los padres, pero ustedes hoy nos escucharon hablar de un valor fundamental para nosotros que es la RESPONSABILIDAD, la responsabilidad por nuestra propia vida.
Entonces ustedes podrán decirnos, ¿cómo? ustedes nos dicen que los grupos no imponen valores, pero ustedes hablan de la responsabilidad  en un tono tan enérgico que hasta parece impositivo.

Veamos, la responsabilidad tiene una característica, es un valor neutro porque todos los hombres somos responsables por nuestros actos, por lo que hacemos, pero después cada uno tiene que elegir ante quien es responsable, si es responsable ante Jesús, si es responsable ante Mahoma, si es responsable ante Buda, si es responsable ante su hijo, si es responsable ante la sociedad o si es responsable ante sí mismo, pero Renacer jamás le va a decir a un papá  ante quien tienen que ser responsable; hasta ahí llega, jamás hemos impuesto un valor.

Desde el primer día hemos respetado y fomentado la libertad de cada una de las personas que forman parte de Renacer y jamás hemos impuesto un valor.

Mateo Bautista nos pidió que impongamos un  valor a los padres, que impusiéramos a Jesús como valor;  nosotros no rechazamos a Jesús, pero no podemos imponerlo como valor, porque podría haber venido un budista y   decirnos bueno, nosotros queremos que pongan a Buda como valor y la respuesta hubiese sido la misma, como si hubiese venido un mahometano  y nos hubiese pedido que pusiéramos a Mahoma como valor, nuestra respuesta  hubiera sido la misma, no; nosotros acompañamos a los papás hasta su responsabilidad, ante quien sea el papá responsable es de cada uno, en absoluta libertad.
Ustedes saben que Renacer ha sido siempre así, ¿no es cierto?

Todos: Sí.

Todos ustedes lo han experimentado sin embargo han venido las críticas. (Yo escuché decir en Tacuarembó por Radio Zorrilla de San Martín, al Sr. cura Mateo Bautista que éramos “espiritistas” -nota de quien transcribe esta versión grabada, Enrique Conde- ).
Durante mucho tiempo los papás nos  preguntaban ¿qué pasa con Mateo Bautista?  y nosotros no teníamos una respuesta concreta para darles y entonces les decíamos, bueno, cada uno de ustedes saque su propia conclusión.
La lucha vino porque nosotros nos resistimos a  imponer valores a las personas en los grupos y este hombre quería que nosotros le impusiéramos un valor.
Al mismo tiempo que sucedía esto,  se desprendió de Renacer el grupo de Mar del Plata, porque Mar del Plata nos pedía a nosotros que en todos los grupos se enseñara, se dieran clases de Logoterapia, y nosotros les dijimos: no, porque hacer eso sería imponer un valor, por un lado  y por otro lado, ustedes escucharon hoy a  Moñi, que cuando ella le dio gracias a Frankl, Frankl le dijo: “no; gracias a ustedes, porque  ustedes son la Logoterapia”.

Si ustedes leen los libros de Frankl,  él dice  que la Logoterapia no es nada más que el leguaje del hombre común y corriente que lucha por encontrar sentido a su  existencia, traducido al idioma médico.

“Que les vamos a enseñar a los papás, nos dijo Frankl, si ellos nos están enseñando a nosotros, si ustedes son la Logoterapia,  ustedes son quienes nos enseñan con  su coraje, con su actitud, con su voluntad de vivir y con su decirle sí a la vida, ¿cómo les voy a enseñar yo a ustedes”

¿Se dan cuenta?

Entonces, como les decía, en Mar del Plata nos pidieron de nuevo que impusiéramos un valor, pero ese valor ya no era Jesucristo, ese valor era la Logoterapia, entonces ante la negativa de imponer  valores, otro grupo se separó.

Los ataques vinieron de afuera y de adentro,  vinieron al mismo tiempo y por la misma razón.

Y recién ahora nosotros podemos decirles  a ustedes por qué sucedió eso, nos faltaban piezas del rompecabezas.”