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REFLEXIONES SOBRE RENACER Y LA AYUDA MUTUA


¿Cuál es el sonido del aplauso con una sola mano?

 Acertijo budista Zen

 ALICIA Y GUSTAVO BERTI

El propósito de este ensayo ha sido el compartir con ustedes nuestra experiencia con grupos de ayuda mutua para crisis existenciales y demostrar que ésta es parte indisoluble del ser humano y que el hombre —particularmente durante sus crisis existenciales— al vivir su vida no sólo que existe sino que además explica la ayuda mutua, aunque no pueda definirla y menos aún conocerla como tal.

Hemos intentado, además, transmitir la idea que esta ayuda mutua es una expresión existencial del ser humano y que cada grupo, independientemente de la razón que los convoca, constituye un “grito no escuchado que clama por sentido”.

 Validación del marco referencial.

Hemos trabajado en la búsqueda de un marco referencial adecuado para facilitar la reproducción de la experiencia sin que medie la presencia de los creadores y el hallazgo, en ese intento, de la Logoterapia y el Análisis Existencial de Viktor Frankl cómo el más apropiado para dicha premisa. El propio Frankl, en su libro “Psicoanálisis y Existencialismo afirma, literalmente, que la “logoterapia guarda relación, por lo común, con hombres que sufren espiritualmente, pero que no deben ser considerados como enfermos en sentido clínico”

Denominación

            Durante los seis primeros años de actividad los grupos Renacer se denominaron de “autoayuda”, por aquel entonces a falta de un nombre mejor. A medida que transcurrió el tiempo los integrantes comenzaron a darse cuenta de que lo realmente valioso era el hecho de ayudar a otro ser sufriente, que en la medida en que se preocupaban más por el dolor del Otro menos intenso era el propio y aprendieron entonces que ese “alivio” de su propio sufrir era el resultado de la ayuda al Otro, aún cuando inicialmente había sido la meta personal. Levinas, filósofo Lituano contemporáneo, ya fallecido dice: “No soy el otro; no puedo ser sin el otro”

Para una persona que pierde uno o más seres queridos, que atraviesa una crisis existencial de otra índole o es presa de un proceso adictivo u otra enfermedad es muy difícil hablar de “felicidad”, pero ese alivio, esa  “paz interior” lograda al ayudar a otro se aproxima bastante a la “felicidad”. Hemos visto que la felicidad no puede ser una meta sino el resultado de una tarea o una misión llevada a cabo adecuadamente, por lo que podemos decir que: ” la ayuda que cada uno anhela  es el resultado de una tarea adecuadamente cumplida que consiste en la ayuda a un hermano que sufre, y en ese ayudar a otro nos ayudamos a nosotros mismos en un proceso de ayuda mutua”. Esta vuelta de tuerca existencial que va de “recibir para después dar” (tan frecuente en los objetivos de otros grupos de autoayuda) al “dar para recibir” reafirma al hombre como un ser abierto al mundo y a los hombres, es decir autotrascendente. A partir de esta comprensión, los grupos han comenzado a cambiar su denominación de grupos de autoayuda a grupos de ayuda mutua.

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UNA LUZ DE ESPERANZA EN EL NUEVO CAMINO !!!


En su libro “Donde la palabra calla”, Alicia Schneider y Gustavo Berti nos muestran una luz en el camino. Una luz de que verdaderamente es posible y, que si así lo decidimos, podemos iluminar mucho más que a nuestro alrededor…

“… Dice la Dra. Elisabeth Lukas, que el hombre es la única criatura del universo de la creación que es capaz de cambiarse a sí mismo, porque tiene conciencia de sí mismo, y en ese proceso de cambio interior puede también tener un impacto positivo, contagioso, en la comunidad en la que vive.

Entonces, nunca digamos “está todo perdido, no hay esperanza, todo está tan difícil… hay tanta violencia”, digamos que en cada uno de nosotros está la semilla que debe germinar y ser regada cada día, la semilla de la comprensión, de la solidaridad, del abrazo fraterno, del olvidarme de mí para pensar en el otro, para pensar en el bien común.

De esa manera, muy de a poquito, podemos lograr cambios perdurables, ya no sólo en nosotros mismos, sino a través de esta actitud, en la comunidad en la que vivimos.

Así, como decía un maestro oriental, si cada uno barre su vereda, finalmente, la ciudad estará limpia, finalmente el mundo estará limpio; hagamos nuestra contribución que no es poco. Cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible, como dice Viktor Frankl, y somos capaces de mucho.

¡Hay tanto para hacer y tanto para dar!

A través de una tragedia, como la que nos tocó vivir, ¿cómo no  dar lo  mejor de nosotros? para hacer de este lugar donde hay niños, como los que vemos aquí, que tienen que vivir su  vida, hacer de este mundo un mejor mundo, para hacer de esta una vida rica, amorosa y solidaria

De esa manera, muy de a poquito, podemos lograr cambios perdurables, ya no solo en nosotros mismos, sino a través de esta actitud, en la comunidad en la que vivimos….”

Nota: Párrafo escrito por sus autores, en el apartado “Sobre el Futuro”

 

RENACER SE DEBE, POR ENCIMA DE TODAS LAS COSAS, A LOS PADRES NUEVOS


 

                      Fragmento de “Esencia y Fundamentos de Renacer

La tarea de RENACER  se debe, por encima de todas las cosas, a los padres nuevos y a los que más sufren.

Para hacerlo, propone una tarea basada en la autotrascendencia, el sacrificio y la autorrenuncia.

Por autotrascendencia entendemos, la capacidad del ser humano de orientarse a algo o alguien que no es él mismo, como es una persona a quien amar, una tarea que cumplir, o bien hacia algo no concreto, como sucede con los valores de actitud que, si bien emanan del hombre, no están dirigidas a si mismo, sino a la vida, a Dios, o a nadie en particular.

Estos tres sentidos de nuestra autotrascendencia, confluyen en uno sólo como quizás en ninguna otra ocasión en la vida.

En los grupos de Ayuda Mutua: el ser sufriente a quien amar se vuelve la tarea a cumplir a través de los valores de actitud.

Esta dedicación sin reparos a aquellos padres que recién ingresan o son más nuevos, tiene una recompensa no buscada, de enorme valor, que reside en el hecho existencial de producirse el olvido del propio dolor al preocuparnos por el dolor de los demás.

CAMINOS LUMINOSOS


         Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti

                “Para Renacer no hay, realmente, una fórmula, nosotros siempre pensamos que hay que alentar el pensamiento positivo y amoroso de los papás que van  ingresando y hacerles ver que todavía en su vidas hay un horizonte pleno de posibilidades para que ellos elijan como vivir su vida  y que cada uno tiene que hacer su mejor esfuerzo  y que la responsabilidad de cómo vivimos nuestra vida  es siempre nuestra, desde el primer día.

                 El desafío para nosotros, no es lamentar lo perdido, sino encontrar los nuevos caminos que se abren a partir de esa pérdida; nuevos caminos de esperanza, de amor, de solidaridad, de compasión, de tratar de ser mejores. Ese es el desafío al que nos enfrentamos todos los días de nuestra vida. 

               No todo termina cuando se va un hijo, más bien, muchas cosas comienzan cuando se va un hijo.

               La tarea es descubrir que es lo que comienza en la vida después que se va un hijo.             

               En el futuro están todas las posibilidades, de las cuales tenemos que elegir aquellas que tengan sentido.

              ¿Cuáles son las posibilidades con sentido?

              Aquellas que sean buenas para mí, buenas para los que me rodean y buenas para la vida; si no cumplen  la triple condicionalidad, no es una elección plena de sentido.

              Sepan que es así, debemos abrirnos a esas posibilidades, tenemos que abrir los ojos, abrir el corazón y abrir la mente para descubrir que detrás de este dolor que hoy muchos de ustedes están  sintiendo,  sepan que ahí no se agota todo.

              Al sentir esperanza, no estamos negando que las cosas sean como “parecen ser”, simplemente estamos afirmando que en ese “parecer ser” no se agota todo lo que esas cosas son.

              La vida tiene tesoros para descubrir y cada uno de ustedes puede descubrirlos, pero depende de cada uno de ustedes.

              En cada uno de nosotros está la semilla que debe germinar y ser regada cada día, la semilla de la comprensión, de la solidaridad, del abrazo fraterno, del olvidarme de mí para pensar en el otro, para pensar en el bien común.

              Nosotros tenemos para dar cosas valiosas  por la vida y tenemos en nombre de quien darlas, porque podemos darlas en nombre de nuestro hijo y hacer que el recuerdo de nuestro hijo perdure en la vida.    

              De esa manera, muy de a poquito, podemos lograr cambios perdurables, ya no sólo en nosotros mismos, sino a través de esta actitud, en la comunidad en la que vivimos.

              No va a ser con lágrimas que vamos a demostrar cuanto los amamos o los extrañamos, es a través del amor que demostremos, a través del amor que demos.

             Está bien llorar, pero hay un tiempo para llorar, no se puede llorar eternamente, porque si se llora eternamente se destruye la familia, se alejan los amigos, los otros hijos pronto se alejan también de nosotros; sería una serie de pérdidas sucesivas, no solamente la pérdida del hijo, otras pérdidas que vendrán después, eso es lo que nosotros tratamos de evitar ofreciendo un camino.

             En los grupos se les muestra a los padres que hay un tiempo de llorar, pero también hay un tiempo  de levantar la frente y caminar por la vida con dignidad, haciéndose responsable por la manera en que cada uno de nosotros  vivimos nuestra vida.

             Si el resultado de la muerte de un hijo, es hacer una persona más solidaria, más compasiva, más receptiva al dolor y al sufrimiento de los demás, entonces, su muerte no habrá sido en vano.

             Estamos en Renacer porque queremos aprender a vivir de una manera que incluya amorosamente a nuestros hijos, que recupere el recuerdo amoroso de nuestros hijos sin lágrimas, que podamos hablar de ellos sin lágrimas y que cuando nos toque partir no nos haya quedado nada sin hacer, no nos haya quedado amor por dar.

             A Renacer no voy a dar tristeza, llanto, bronca o rabia, pues si voy a dar algo en memoria de mi querido hijo, tengo que dar algo hermoso, y lo único que tengo para dar es amor; todavía podemos sentir  y dar amor en nombre de los hijos que no están.

            Renacer ofrece la posibilidad de hacer una transformación interior, un crecimiento interior si tú así lo eliges hacer, pues, como siempre, depende de tu elección y es tu responsabilidad.

             Para llegar a la meta es necesario tener en primer término fe en el camino que se va a iniciar y en el proceso, luego dar el primer paso y finalmente perseverar.  Si alguno de esos pasos no se cumple no llegaremos a ningún lado.

             Vemos a personas que de acuerdo a muchos estándares podrían estar destruidas porque han sufrido la tragedia, que representa el peor de los miedos para las personas que tienen hijos, es decir, la realidad de haber perdido un hijo y, sin embargo, se levantan, se hacen solidarias, compasivas, ayudan a otro papá o a otra mamá que ha pasado por la misma experiencia de vida tan dolorosa,  mostrándoles que hay un camino más allá del dolor y colaboran para que la comunidad en la que viven sea un mejor lugar para vivir.

             La clave es que tanto sufrimiento no debe ser estéril, porque la verdadera tragedia sería no sólo haber perdido un hijo, sino, que habiéndolo perdido, elegir morirme con él.

             De un sufrimiento extremo como éste podemos aprender tanto, pues se abren caminos inesperados que jamás hubiéramos pensado que se nos iban a presentar.

             Hacer el esfuerzo de ponerme de pie y saber que de mí depende como yo viva mi vida, como yo viva cada día de  mi vida  y de las respuestas que dé  a las preguntas, a interrogantes y duros planteos que la vida nos hace.

             Como yo responda a cada uno de esos interrogantes me va definiendo como persona y van a hacer de mí, finalmente, lo máximo que puedo llegar a ser como persona.

             Pensamos que es a través del sufrimiento que nos modelamos, como es que a través del fuego se va haciendo la obra del orfebre.

             Podemos lograr una transformación interior que al principio ni siquiera soñábamos que podíamos lograr.

             Renacer ofrece un camino positivo, amoroso y que tiene que ver con transformar el dolor, ese dolor tan increíble, transformarlo en amor, porque más fuerte que el dolor es el amor por el hijo. 

             Nosotros podemos sentir el dolor de su ausencia, pero mucho más fuerte que el dolor de la ausencia del hijo, es el amor hacia ese hijo.

             Lo que estamos tratando de hacer, es de convertir nuestro dolor en amor, porque el dolor puede pasar, el dolor va a pasar si sabemos canalizarlo positivamente, pero el amor siempre queda.

             Finalmente quisiéramos decirles a todos los papás, que sepan que se puede, que la partida de ese ser tan amado no signifique el fin de nuestra vida, que signifique el comienzo de un camino que tiene que  ver con el servicio, tiene que ver con el dar mi mano y en ese dar mi mano al otro ser que sufre, mi propio dolor va desapareciendo, va disolviéndose.

                Son los caminos luminosos de los que hablamos.” 

                           Gustavo Berti-Alicia Schneider Berti

¿que hacemos en las fechas especiales?


Por Alicia Schneider
Noviembre 2016.

¿Les proponemos algo, se animan ?

Para todos los padres para quienes fechas especiales se acercan. Cumpleaños, día de la madre, fecha de la partida del amado hijo, Navidad, año nuevo, reyes y tantas otras; les sugerimos con todo cariño, que planeen hacer algo significativo para ese día. Que sea una jornada de amor, dedicada a ellos, no de dolor.

Piénsenlo, queridos padres  y les damos algunos ejemplos.

Una familia entera, teje ajuares para bebés que llegan a hogares  carenciados, el que no teje, envuelve primorosamente los paquetes, o escribe un mensaje de bienvenida y cariño para la familia y el bebé, y los llevan y entregan en nombre del hijo.

Un papá chofer de ómnibus, preparó con anticipación con su familia, paquetitos de golosinas que al día siguiente él entregó a los chicos que subían en su ómnibus para ir a la escuela, y con cada paquetito, deseaba, en su corazón, un feliz cumpleaños a su hijo.

En las redes sociales tenemos numerosas oportunidades de ayudar, de dar esperanzas a tantos otros, cuando pienso en el otro, y al hacerlo, lo mío se desvanece, porque lo hago por esos hijos amados, en su nombre, por el amor que a ellos nos une.

¡Hay tantos ejemplos!

De esta manera convertimos a nuestros hijosen mensajeros de amor y seguramente, que, a pesar de la dulcísima nostalgia que nos embarga, el amor puede más. Y ellos se lo merecen.

Les proponemos algo: en sus comentarios, cuenten qué han hecho o están planeando hacer para la próxima fecha especial en su familia.

¿De acuerdo?

SOBRE LA TRISTEZA


Nos preguntan sobre la tristeza, la tristeza es parte inevitable de lo que sentimos durante un tiempo y no podemos rechazarla; nosotros hemos llegado a un punto tal de que no queremos aceptar los sentimientos que no nos gustan.

Todo es “compre ya…”, “llame ya…” “compre esto…” y hemos llegado a creer que hasta podemos “comprar” la ausencia o la cura de algunos sentimientos que no nos gustan, pero son nuestros, yo no puedo transferirle mi pena ni mi tristeza a otro, es mía, la tengo que vivir yo; ahora ¿por qué yo voy a estar contento de mis alegrías?, ¿por qué voy a querer mis alegrías y voy rechazar mis tristezas? son mías, tengo que quererlas porque son mías, tengo que vivirlas, tengo que aprender a convivir con ellas.

Todos rechazan la muerte, pero la muerte entró en nuestras casas, nos dejó una cama vacía, nos dejó un lugar vacío en la mesa ¿y vamos a convivir hasta el día de nuestra muerte con un enemigo? ¿vamos a vivir con un enemigo dentro de casa?, no podemos; tenemos que hacernos amigos; esa es una tarea, una tarea propia.

Los sentimientos son parte de la naturaleza del hombre y la naturaleza cambia, un día está nublado, otro día hay sol, a veces viene un temporal por varios días y después el sol siempre vuelve a aparecer y la tristeza, eventualmente, algún día se va, pero, mientras tanto, veamos qué experiencias, qué vivencias me deja la tristeza ¿cómo me cambia?, ¿en qué medida ese sentimiento que antes no lo tenía, en qué medida me cambia? ¿me hace más receptivo al dolor de los demás? entonces, bienvenido sea, ¿me hace más solidario? bienvenido sea.

Entonces, no es la tristeza en sí, sino lo que nosotros hacemos con la tristeza, podemos tirarnos en la cama, o podemos utilizarla para bien, eso depende de cada uno.

Berti Alicia Gustavo

 

El amor incondicional todo lo puede.


 

 

Por Alicia Schneider

 

 

 

Queridos mamá, papá:

Sufriendo toda la vida no demuestras lo que tu hijo significa para ti, sino dando amor en su nombre, sin esperar nada. Ese amor vuelve a ti, multiplicado, entonces una vida plena, es nuevamente posible. Un gran desafío y una gran responsabilidad.

¿Estás dispuesto/a a asumirla?

Si lo haces, todo cambia, y ese dolor que hoy crees DEBE estar contigo toda la vida, se irá diluyendo hasta convertirse en una “dulce, amorosa nostalgia” fruto del amor incondicional, el verdadero legado de esos amados hijos.

Por qué el término “resiliencia” NO se incluye en el pensamiento de Renacer.


Por Alicia Schneider y Gustavo Berti


En Renacer no hablamos de “resiliencia” y sí de “la fuerza indómita del espíritu” (Frankl) la que nos muestra la posibilidad de encontrar sentido en lo que la vida nos presenta, experimentando así, una verdadera transformación interior. Y lo hacemos con fundamento:

El primero de los términos (resiliencia) deriva de las ciencias duras, la capacidad de los metales cuando son sometidos a grandes presiones de volver a su estado original. El término no se encontraba en los diccionarios españoles hasta muy recientemente. Ninguna escuela de psicología lo tenía en su vocabulario. El origen de la palabra es del latín: “resilio: volver hacia atrás, saltar hacia atrás”.

Michael Rutter, sociólogo, toma el término en 1972 para referirse a los niños prisioneros en campos de concentración y su capacidad de recuperación después de lo vivido.La psicología lo toma luego para referirse a esta misma capacidad del ser humano.

Ni uno de esos niños, ni un padre que pierde un hijo vuelven a su “forma original”, -ninguno realiza “el salto hacia atrás”, todos ellos cambian para siempre.

¿Por qué ignorar el término “la fuerza indómita del espíritu” ya acuñada por Viktor Frankl?

Él mismo víctima de estos campos de exterminio. Esta “fuerza” nos lanza hacia adelante, hacia un presente y futuros plenos de sentido, emergiendo como personas fortalecidas, compasivas y solidarias. Habiéndose ´producido una transformación interior.

Vale la pena especificar que la palabra “espíritu” que utiliza Frankl, no es bien vista por los que se afanan en ser considerados “ciencia”, pero él hace siempre la aclaración de que la palabra espíritu no va necesariamente ligada a la religión, sea esta cual fuere. El mismo lenguaje lo dice: ¡Qué espíritu tiene esa persona!

En cada uno de nosotros está la libertad de elegir cuál será la calidad y cualidad del cambio que sufrimos. Y en esta elección yace también la responsabilidad de llevarlo a cabo. Y nosotros siempre remando en contra de la corriente, No en vano nos consideramos un “movimiento cultural”, ya que nos encontramos en una colisión de paradigmas, representando algo que no existía y que no tiene cabida dentro de los modelos psicológicos vigentes. Creamos tiempos y espacios que no existían y corroboramos la riqueza del lenguaje.

Desde que se conoció el uso de la palabra resiliencia, adoptado por la psicología en los últimos tiempos, nos afanamos en refutar dicho término ya que no se condice con el pensamiento de Renacer.

Las siguientes son palabras de Enrique Conde, papá de Uruguay e incansable trabajador de Renacer. Resume acertadamente la razón por la que éste término NO se utiliza en los grupos.

“Resiliencia es un concepto materialista opuesto a la filosofía de Víktor Frankl por la cual luchó por la esencia espiritual del ser humano base del mensaje de Renacer que nació y cimentó en la espiritualidad a partir del desarrollo de la intuición.

La Esencia de Renacer está hoy en manos de quienes predican la resiliencia como forma de enfrentar las situaciones de la vida como opera los materiales elásticos que vuelven a su estado anterior sometidos a un esfuerzo.”

Eso no es Renacer.

Frente a las fiestas que se aproximan.


Cuando se pierde un hijo, la vida se da vuelta como un guante de goma que uno se saca de la mano, como los guantes finitos de los cirujanos que la única manera de sacárselos es dándolos vuelta y todo lo que estaba afuera queda adentro y todo lo que estaba adentro quedó afuera.

Así comienza a ser la vida para nosotros.

Cuando viene un aniversario, cuando viene un cumpleaños, cuando viene el día del padre o de la madre, cuando llega la Navidad o el año nuevo, un lamento frecuente es “no tengo a mi hijo que me haga un regalo” o me trasmita un augurio de felicidad..

Entonces, hay que ponerse en el lugar que se ha dado vuelta la vida, porque ahora nosotros tenemos que regalarle a nuestro hijo y lo único que tenemos para regalarle es nuestra vida y la manera como vivimos ese día.

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“CUANDO LLEGAN LAS FIESTAS”


NUESTRA PROPIA CONCIENCIA NOS VA A DECIR CUAL ES EL HOMENAJE CORRECTO !!!

Cuando llega la Navidad o el año nuevo, un lamento frecuente es “no tengo a mi hijo que me haga un regalo” o me trasmita un augurio de felicidad..
Entonces, hay que ponerse en el lugar que se ha dado vuelta la vida, porque ahora nosotros tenemos que regalarle a nuestro hijo y lo único que tenemos para regalarle es nuestra vida y la manera cómo vivimos ese día.
Antes, cuando los chicos estaban, nosotros veíamos la vida a través de sus ojos, ahora ellos ven la vida a través de nuestros ojos y la obligación que tenemos es “qué es lo que les vamos a dejar ver a través de nuestros ojos”.
¿Les vamos a dejar ver todas las miserias, todas las penas, todo lo feo o vamos a dejarles ver la belleza que todavía tiene la vida?
Seguimos siendo responsables y el papel se dio vuelta. Y ahora, soy yo el que tengo que hacerle un regalo a mi hijo, con la manera como vivo.
Apelamos al poder de transformación inherente del ser humano, que muchas veces yace dormido en su interior que es la forma más rápida y segura de arrancar a un papá del círculo de dolor, de culpa, de bronca y de tanta emoción encontrada y dañina de los primeros tiempos o, durante años, de mal vivir sin encontrar el camino. Es ayudarlo a ver o intuir la luz del sentido más allá de las lágrimas, asumiendo responsabilidad por su vida y lo que le toca vivir.

Apelamos a la responsabilidad del padre frente a su hijo, a lo que se espera de él frente a la vida misma y, en un acto supremo de amor y autorrenuncia, los invitamos a levantarse por encima de su dolor, a saltar sobre la barrera de sus emociones, a elevar la mirada hacia el horizonte, para poder descubrir el sentido de su vida, aquel que sólo él puede realizar.

¿Qué podemos dar por ellos? Sólo lo mejor de sí mismo, cualquier otra cosa no sería digna.”
Lo mejor de nosotros mismos.
¿Quién quiere dar llanto, quién quiere dar pena en homenaje a un hijo? ¿Quién quiere dar miseria en homenaje a un hijo? ¿Quién quiere dar odio en homenaje a un hijo? ¿Quién quiere dar bronca en homenaje a un hijo?
Nadie.!!!
Nuestra propia conciencia nos va ha decir cual es el homenaje correcto.
Que nuestros hijos, estrellas fugaces que pasaron por nuestras vidas, nos ayuden a transformarnos, cambiando nuestras vidas en un renacer vivido en su homenaje.
Alicia Schneider Berti – Gustavo Berti.
Viernes 21 de diciembre de 2015

Las fiestas, uuuuhhhh


aliciaPor Alicia Schneider.


Sin intención de “sermonear”, ni pretender tener todo tan claro y resuelto, comparto mi experiencia con el anhelo de llegar al corazón del que lo necesita.

Se acercan las fiestas, y con ellas un espectro infinito de sentimientos y sensaciones nos inundan, esperados e inesperados y sí, también nos avasallan y sin pedir permiso se instalan prepotentemente en nuestro interior y coartan toda posibilidad de vivir en plenitud o con sencillez y amor estas fechas especiales para occidente. Y si bien estas son tradicionalmente festividades cristianas, también me dirijo a aquellos para quienes estos días no revisten un contenido religioso, Como no parece haber escapatoria, podría ser una ocasión para reunirse en familia o con amigos muy cercanos a celebrar la vida y el estar juntos.

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Hace 31 años se realizó la primera reunión de Renacer


El día 5 de diciembre de 1988 se realizó la primera reunión de Renacer en la ciudad de Río Cuarto, luego de 31 años el grupo se sigue expandiendo.

El recuerdo de la primera reunión, contada por sus iniciadores, Alicia Schneider y Gustavo Berti.

LA PRIMERA REUNIÓN :

Luego de un tiempo para conocernos y lograr un cierto grado de tranquilidad, pasado ya el nerviosismo y el temor por lo desconocido, aunque algunos matrimonios se conocían de antes, pudimos finalmente sentarnos para dar comienzo a la reunión.

Aún resuenan en nuestras mentes las palabras con las que iniciamos la reunión: “Buenas noches. Estamos todos aquí porque ha entrado en nuestras casas un huésped no invitado que nos ha dejado una habitación vacía y un lugar vacío en nuestras mesas y ha de estar con nosotros por el resto de nuestras vidas y si hemos de convivir con él, con la muerte, creemos que es necesario conocerlo, aprender todo lo que nos sea posible de él para poder hacerlo en armonía”

Una vez sentado el objetivo inicial procedimos a presentarnos todos: nombre de cada padre/madre, nombre y edad del hijo y causa de la muerte si deseaban compartirlo. Sentados en ronda fuimos dándole la palabra a cada uno de los presentes pidiéndoles que nos contaran lo que desearan, sin apremios ni obligaciones.

No había norma alguna para conducir la reunión, deberíamos hacer camino al andar, aprender no solo de nuestra experiencia, escasa en aquellos tiempos, sino de los propios padres, como sucedería con el correr de los años.

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El respeto a los demás, la tolerancia a opiniones disimiles, el trato amable y cordial.



El día 11 de noviembre de 2019, Alicia Schneider y Gustavo Berti escribieron en su muro de Facebook una misiva para los padres a causa de inconvenientes en algunos grupos, dando gran importancia para la resolución de conflictos a la lectura y la capacitación.  

Queridos padres de Renacer,

Periódicamente recibimos en nuestro muro quejas sobre personas, personalismos, maneras de funcionamiento de los grupos, personería sí o personería no, etc., etc. En la medida en que nosotros no nos involucramos en los problemas de cada grupo, problemas que con una correcta comprensión de lo que es Renacer no deberían ocurrir, nos dirigimos ahora a todos quienes forman parte de los grupos con el deseo de refrescar algunos conceptos simples que hacen al correcto funcionamiento de los mismos..

Renacer es un microcosmos, es decir una mínima fracción de nuestra sociedad, a la que cabe cumplir con las mismas reglas y normas de conducta que atañen a la sociedad en la que vivimos y en la cual debemos desarrollar nuestras vidas, Estas reglas, normas y conductas no son complejas, si comprendemos su necesidad para el correcto funcionamiento de los grupos. El respeto a los demás, la tolerancia a opiniones disimiles, el trato amable y cordial (cordial viene referido a siendo desde el corazón) y el respeto a la institución o comunidad a la que decidimos incorporarnos en distintos momentos de nuestra vida.

La vida compartida en los grupos Renacer presenta, a su vez, algunas características adicionales pero que, no obstante, siguen emparentadas éticamente con el resto de las normas mencionadas. Si bien Renacer no tiene personería jurídica y jamás debería tenerla, y eso indica que se trata de una comunidad sin jerarquías, es decir de pares, en nuestro caso unidos por compartir idéntico destino, hay que tener en cuenta que al momento de ingresar a la misma ya existían normas y reglas de conducta ya establecidas y vigentes en cada grupo, por lo tanto quienes ingresan deben estar dispuestos a aceptar esas conductas no escritas pero vigentes. Ya habrá tiempo para adaptarse y ver si hay cambios “imprescindibles” que llevar a cabo.

Entre las características propias, y únicas, de los grupos Renacer está el inusual cariño y atención que se les brinda a quienes recién se suman al grupo, reflejando la necesidad innata de quienes hemos atravesado la noche más oscura del alma de hacer lo posible por aliviar el sufrimiento de quienes, cariñosamente, nombramos como “padres nuevos”. Estos nuevos ingresos no crean derechos sino más responsabilidades, tanto a los que ingresan como a los más antiguos. Estos deben cuidarse de no hacer uso de su antigüedad como motivo para hacer ostentación de poder o personalismo alguno: el “yo tengo tantos años de duelo” para refutar o desmerecer una opinión de un integrante más joven es una verdadera aberración.

Por otro lado, los integrantes más nuevos deben respetar no solo a los otros padres sino también a la comunidad que los recibe con los brazos abiertos y aceptar su modo de funcionamiento hasta haberse compenetrado totalmente del mismo y recién ahí objetar, si es necesario, su metodología. Deben recordar que no han debido hacer ningún esfuerzo para recibir esa ayuda que tanto necesitan, pero siempre habrá padres en ese grupo que han trabajado para él durante muchos años y han sacrificado tiempo y parte de sus vidas para que quienes recién llegan tuviesen ese lugar donde buscar refugio.

Quienes recién ingresan deben tener en cuenta que, generalmente, llegan con un inmenso sufrimiento que muchas veces se expresa emocionalmente sin los debidos filtros y eso puede dar lugar a interpretaciones erróneas que fácilmente conducen a conflictos interpersonales que terminan afectando al grupo en su totalidad.

Quisiéramos, ahora, para terminar, reproducir unas palabras de un filósofo cordobés, publicadas en la edición de hoy, lunes 11, en La voz del Interior: “Uno de los costos (y de las posibilidades) se identifica, una y otra vez, en la propia acción y decisión acerca de cuanto del pasado permanece latente, dañando el presente, separando el destino personal del comunitario y haciéndonos repetir patrones destructivos”

Muchas veces los conflictos personales se dan pues alguno de los integrantes no ha podido dejar de lado la frustración por su destino personal y la descarga esa sobre otro u otros integrantes del grupo.


Un párrafo especial para el tema de la personería. Para aquellos que la consideran necesaria, dado que lo hemos explicado mil veces de distintas maneras en escritos, charlas, encuentros y jornadas, salvo, y por decoro, la siguiente, pero creo que a esta altura ya no hay más remedio que apelar a una imagen cuasi burda:

¿alguna vez se preguntaron por qué quienes iniciaron el grupo en 1988 no consideraron prudente tener personería?

¿Acaso fueron lo suficientemente inteligentes para crear los grupos pero tan ignorantes que no se dieron cuenta de la personería?

¿Por eso ustedes de inteligentes que son lo descubren ahora?

Sepan que las razones están expuestas en escritos desde hace muchos años, casi como 30 años; por favor capacítense, lean y comprendan las razones.

Mamás y papás: dejemos de lado pequeñeces individuales en aras del bienestar de los grupos, seamos conscientes de los peligros y trabajemos para lograr un Renacer más fuerte y más auténtico, nuestros hijos y la vida lo merecen.