Archivo de la categoría: Alicia y Gustavo

El respeto a los demás, la tolerancia a opiniones disimiles, el trato amable y cordial.



El día 11 de noviembre de 2019, Alicia Schneider y Gustavo Berti escribieron en su muro de Facebook una misiva para los padres a causa de inconvenientes en algunos grupos, dando gran importancia para la resolución de conflictos a la lectura y la capacitación.  

Queridos padres de Renacer,

Periódicamente recibimos en nuestro muro quejas sobre personas, personalismos, maneras de funcionamiento de los grupos, personería sí o personería no, etc., etc. En la medida en que nosotros no nos involucramos en los problemas de cada grupo, problemas que con una correcta comprensión de lo que es Renacer no deberían ocurrir, nos dirigimos ahora a todos quienes forman parte de los grupos con el deseo de refrescar algunos conceptos simples que hacen al correcto funcionamiento de los mismos..

Renacer es un microcosmos, es decir una mínima fracción de nuestra sociedad, a la que cabe cumplir con las mismas reglas y normas de conducta que atañen a la sociedad en la que vivimos y en la cual debemos desarrollar nuestras vidas, Estas reglas, normas y conductas no son complejas, si comprendemos su necesidad para el correcto funcionamiento de los grupos. El respeto a los demás, la tolerancia a opiniones disimiles, el trato amable y cordial (cordial viene referido a siendo desde el corazón) y el respeto a la institución o comunidad a la que decidimos incorporarnos en distintos momentos de nuestra vida.

La vida compartida en los grupos Renacer presenta, a su vez, algunas características adicionales pero que, no obstante, siguen emparentadas éticamente con el resto de las normas mencionadas. Si bien Renacer no tiene personería jurídica y jamás debería tenerla, y eso indica que se trata de una comunidad sin jerarquías, es decir de pares, en nuestro caso unidos por compartir idéntico destino, hay que tener en cuenta que al momento de ingresar a la misma ya existían normas y reglas de conducta ya establecidas y vigentes en cada grupo, por lo tanto quienes ingresan deben estar dispuestos a aceptar esas conductas no escritas pero vigentes. Ya habrá tiempo para adaptarse y ver si hay cambios “imprescindibles” que llevar a cabo.

Entre las características propias, y únicas, de los grupos Renacer está el inusual cariño y atención que se les brinda a quienes recién se suman al grupo, reflejando la necesidad innata de quienes hemos atravesado la noche más oscura del alma de hacer lo posible por aliviar el sufrimiento de quienes, cariñosamente, nombramos como “padres nuevos”. Estos nuevos ingresos no crean derechos sino más responsabilidades, tanto a los que ingresan como a los más antiguos. Estos deben cuidarse de no hacer uso de su antigüedad como motivo para hacer ostentación de poder o personalismo alguno: el “yo tengo tantos años de duelo” para refutar o desmerecer una opinión de un integrante más joven es una verdadera aberración.

Por otro lado, los integrantes más nuevos deben respetar no solo a los otros padres sino también a la comunidad que los recibe con los brazos abiertos y aceptar su modo de funcionamiento hasta haberse compenetrado totalmente del mismo y recién ahí objetar, si es necesario, su metodología. Deben recordar que no han debido hacer ningún esfuerzo para recibir esa ayuda que tanto necesitan, pero siempre habrá padres en ese grupo que han trabajado para él durante muchos años y han sacrificado tiempo y parte de sus vidas para que quienes recién llegan tuviesen ese lugar donde buscar refugio.

Quienes recién ingresan deben tener en cuenta que, generalmente, llegan con un inmenso sufrimiento que muchas veces se expresa emocionalmente sin los debidos filtros y eso puede dar lugar a interpretaciones erróneas que fácilmente conducen a conflictos interpersonales que terminan afectando al grupo en su totalidad.

Quisiéramos, ahora, para terminar, reproducir unas palabras de un filósofo cordobés, publicadas en la edición de hoy, lunes 11, en La voz del Interior: “Uno de los costos (y de las posibilidades) se identifica, una y otra vez, en la propia acción y decisión acerca de cuanto del pasado permanece latente, dañando el presente, separando el destino personal del comunitario y haciéndonos repetir patrones destructivos”

Muchas veces los conflictos personales se dan pues alguno de los integrantes no ha podido dejar de lado la frustración por su destino personal y la descarga esa sobre otro u otros integrantes del grupo.


Un párrafo especial para el tema de la personería. Para aquellos que la consideran necesaria, dado que lo hemos explicado mil veces de distintas maneras en escritos, charlas, encuentros y jornadas, salvo, y por decoro, la siguiente, pero creo que a esta altura ya no hay más remedio que apelar a una imagen cuasi burda:

¿alguna vez se preguntaron por qué quienes iniciaron el grupo en 1988 no consideraron prudente tener personería?

¿Acaso fueron lo suficientemente inteligentes para crear los grupos pero tan ignorantes que no se dieron cuenta de la personería?

¿Por eso ustedes de inteligentes que son lo descubren ahora?

Sepan que las razones están expuestas en escritos desde hace muchos años, casi como 30 años; por favor capacítense, lean y comprendan las razones.

Mamás y papás: dejemos de lado pequeñeces individuales en aras del bienestar de los grupos, seamos conscientes de los peligros y trabajemos para lograr un Renacer más fuerte y más auténtico, nuestros hijos y la vida lo merecen.

¿Qué estás dispuesto a regalarle a tu hijo en estas fiestas ?


Cuando llegan las fiestas :
¡NUESTRA PROPIA CONCIENCIA NOS VA A DECIR CUAL ES EL HOMENAJE CORRECTO !

Cuando llega la Navidad o el año nuevo, un lamento frecuente es “no tengo a mi hijo que me haga un regalo” o me trasmita un augurio de felicidad.

Entonces, hay que ponerse en el lugar que se ha dado vuelta la vida, porque ahora nosotros tenemos que regalarle a nuestro hijo y lo único que tenemos para regalarle es nuestra vida y la manera como vivimos ese día.

Antes, cuando los chicos estaban, nosotros veíamos la vida a través de sus ojos, ahora ellos ven la vida a través de nuestros ojos y la obligación que tenemos es qué es lo que les vamos a dejar ver a través de nuestros ojos.

¿Les vamos a dejar ver todas las miserias, todas las penas, todo lo feo o vamos a dejarles ver la belleza que todavía tiene la vida?

Seguimos siendo responsables y el papel se dio vuelta y ahora soy yo el que tengo que hacerle un regalo a mi hijo, con la manera como vivo.

Apelamos al poder de transformación inherente del ser humano, que muchas veces yace dormido en su interior que es la forma más rápida y segura de arrancar a un papá del círculo de dolor, de culpa, de bronca y de tanta emoción encontrada y dañina de los primeros tiempos o durante años de mal vivir sin encontrar el camino. Es ayudarlo a ver o intuir la luz del sentido más allá de las lágrimas asumiendo responsabilidad por su vida y lo que le toca vivir.

Apelamos a la responsabilidad del padre frente a su hijo, a lo que se espera de él frente a la vida misma y, en un acto supremo de amor y autorrenuncia, los invitamos a levantarse por encima de su dolor, a saltar sobre la barrera de sus emociones, a elevar la mirada hacia el horizonte, para poder descubrir el sentido de su vida, aquel que sólo él puede realizar.

¿Qué podemos dar por ellos?

Sólo lo mejor de sí mismo, cualquier otra cosa no sería digna.

Lo mejor de nosotros mismos.

¿Quién quiere dar llanto, quién dar pena en homenaje a un hijo?
¿quién quiere dar miseria en homenaje a un hijo?
¿quién quiere dar odio en homenaje a un hijo?
¿quién quiere dar bronca en homenaje a un hijo?

Nadie.

Nuestra propia conciencia nos va ha decir cual es el homenaje correcto.
Que nuestros hijos, estrellas fugaces que pasaron por nuestras vidas, nos ayuden a transformarnos, cambiando nuestras vidas en un renacer vivido en su homenaje.

Alicia Schneider _ Gustavo Berti.

Iniciadores del Grupo Renacer.

En el mes de su cumpleaños n° 28.

 

No todo termina con la muerte de un hijo…


Podemos ver a personas que podrían estar destruidas porque han sufrido la tragedia de haber perdido un hijo y, sin embargo, se levantan, se hacen solidarias, compasivas, ayudan a otro papá o a otra mamá que ha pasado por la misma experiencia de vida tan dolorosa, mostrándoles que hay un camino más allá del dolor y colaboran para que la comunidad en la que viven sea un mejor lugar para vivir.
Seguir leyendo No todo termina con la muerte de un hijo…

La vida necesita seres compasivos y solidarios…


LA VIDA NECESITA SERES COMPASIVOS
GENEROSOS Y SOLIDARIOS ;

“El descubrimiento de la dimensión espiritual del yo trascendental, llega durante
esa noche oscura del ser que se manifiesta en los rostros transidos de dolor y en una apatía
suprema; pero así también, cuando amanece, se nota en la actitud del ser, el despertar de la
trascendencia.”
“Siempre, de un sufrimiento, hay una lección que aprender, y esa lección tiene que ver
con el crecimiento interior, tiene que ver con darnos y brindarnos a manos llenas a la vida,
porque la vida nos necesita, necesita seres compasivos, necesita seres generosos y
solidarios.”
“Renacer ofrece la posibilidad de hacer una transformación interior, un crecimiento
interior si tú así lo eliges hacer, pues, como siempre, depende de tu elección y es tu
responsabilidad.”
“Cuando, merced al sufrimiento, la persona es arrojada a lo más profundo de su ser,
en ese momento se accede, paradójicamente, a un estado que provoca una transformación
personal que puede compararse con una conversión religiosa, estado que permite al
hombre ver como es verdaderamente el mundo existente, no ya para su conciencia de ser
sufriente, sino de ser humano.”
“El presente, es como la puerta que separa el pasado de donde ya nada puede ser
borrado, y el futuro donde se abren posibilidades a descubrir, que es, quizás, la manera
más esperanzadora de ver el fluir del tiempo; por el contrario, de igual manera, puede
ocurrir que ese hombre tiemble y ceda ante tamaño desafío y se consuma en la hoguera de
sus emociones.”
“El hombre es un ser libre para elegir otra cosa, para ver y decidir que las cosas
siempre pueden ser distintas y, por sobre todo, mejores a como son, pues hay algo a lo que
los humanos nunca podemos renunciar: no podemos renunciar a ser libres.”
“El “crecimiento interior”, tan buscado por tantos padres, consiste en la cada vez más
cercana aproximación a la compasión vivida, no reflexionada; al decir esto, tomamos en
cuenta que no se llega a ser compasivos a través de la lectura o reflexión, sino merced al
amor compartido con aquellos con quienes el destino común nos ha hermanado.”
“Es muy común escuchar, y ustedes lo habrán escuchado, de papás que dicen:
nosotros llevamos un tiempo acá, ahora queremos crecer, queremos que nos den material,
que nos den literatura, que nos digan cómo crecer.”
“Cuando un papá hace esa pregunta, nosotros le tenemos que decir: no importa lo
que tú esperes de Renacer, lo que importa es lo que Renacer espera de ti.”
Esencia de Renacer.

Alicia y Gustavo Berti.

Como vivo mi vida,para que sirve tanto dolor , que hago con el ???


 

La vida, dice Víctor Frankl, no es un pergamino que deba ser leído, sino un libro que debe ser escrito, entonces hay que escribir el libro, hay que dejar de entretenerse en leer el pergamino, hay que decir: ¡Basta! no puedo cambiar lo que pasó, no puedo traer a mi hijo de vuelta.

Tengo que aprender qué es lo que puedo hacer de valioso todavía por delante, qué es lo que puedo aprender de tanto dolor.

En el fondo, la tragedia no es perder un hijo, la tragedia es perder un hijo y no aprender nada de eso, porque entonces su muerte fue en vano, una muerte sin sentido, una muerte absurda.

Como padre tengo la obligación de que no sea de esa manera y solamente cada uno lo puede cambiar, solamente cada uno puede decidir qué es lo que va a aprender de esto, si voy a llorar, que pueda regar las plantas del jardín, es decir, que el dolor nuestro y nuestra tragedia sea en vano y no tenga sentido seguir mirando hacia atrás, eso no conduce a ningún lado, vas a quedar cristalizado como la mujer de Lot, hecha un montón de sal.

El resultado final es que vamos a haber muerto con nuestro hijo y así habremos hecho de nuestro hijo nuestro verdugo.

Ese mensaje, repito, yo no quiero darlo y el único elemento para no darlo es mi vida y la manera en que la vivo, no tengo otra cosa, no hay otra manera.

¿Cómo vivo mi vida? ¿qué es lo que hago con tanto dolor? ¿para qué sirve este dolor?

Que yo sepa para una sola cosa, para hacerte más solidario y ayudar a otra persona a que sufra menos.

Pero si quieres ayudar a otra persona a que sufra menos, no puedes acercarte a ayudarla y decirle ¿cómo estás? yo también perdí un hijo, ¡Ah! y tengo tantas culpas y todavía no puedo tal y cual otra cosa…

¿Qué clase de ayuda es esa?

Cuando uno está dispuesto a ayudar a otra persona, se tiene que olvidar de su propio dolor, se tiene que olvidar del dolor, tiene que decirle yo también perdí un hijo y sé que se puede salir adelante.

Alicia y Gustavo Berti.