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LOGOACTITUD, Responsabilidad, Libertad, Conciencia y Amor



Pilar Tavarone, mamá de Daniel,  el día 04 de Julio del corriente año, participó de las charlas de RENACER en Vivo,  brindando su visión y perspectiva de lo que significa LOGOACTITUD, un concepto de alto valor definido por Viktor Frankl, que forma parte de las herramientas que RENACER nos brinda en el descubrir nuestro nuevo camino de vida, luego de la partida de Hijos.

La versión completa de la charla, puede ser bajada e impresa en el Link disponible aquí más abajo:

LOGOACTITUD.PDF

 

RECONOCIMIENTO DEL INSTITUTO VIKTOR FRANKL A RENACER Y SUS CREADORES



http://www.viktorfrankl.org: These days “RENACER”celebrated its 30th anniversary. It is a mutual help group for “orphaned parents” based on existential principles. It was founded by Gustavo and Alicia Berti who first expounded their idea in a volume titled “Where allwords fail” (Donde la palabra calla).

Traducción: En estos días, “RENACER” celebró su 30 Aniversario. Es un grupo de ayuda mutua para “padres huérfanos” basado en principios existenciales. Fue creado por Gustavo y Alicia Berti, quienes expusieron por primera vez su idea en un volumen titulado “Donde la palabra calla”.

Sobre el Instituto: El Instituto fue fundado en Viena en 1992 por un círculo internacional de colegas y amigos de Viktor Frankl. Es una sociedad científica con el objetivo de mantener y fomentar el trabajo de la vida de Viktor Frankl y proporcionar acceso a información auténtica sobre Logoterapia y Análisis Existencial.


Aprovechar cada día y cada hora, para realizar un sentido cuando se nos presenta.


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Fragmento extraído del libro de Viktor Frankl “En principio era el sentido”, respondiendo en una entrevista al tema de referencia.


Kreuzer: Es decir, que una píldora que nos hiciera olvidarnos de la muerte también eliminaría el sentido de nuestra vida.

Frankl: Nos desactivaría. Nos haría inútiles. Nos paralizaría, no tendríamos ningún estímulo para actuar. Perderíamos la capacidad de ser responsables, la conciencia de responsabilidad para aprovechar cada día y cada hora, es decir, para realizar un sentido cuando se nos presenta, cuando se nos ofrece momentáneamente. En el Antiguo Testamento hay una cita del sabio Hillel, que fue uno de los fundadores de las dos primeras escuelas del Talmud; también se cree que fue uno de los maestros de Jesús. Ese versículo, puede usted consultarlo en cualquier Biblia, dice lo siguiente: «Si no lo hago yo, ¿quién lo hará? Y si no lo hago ahora, ¿cuándo tendré que hacerlo? Y si lo hago sólo para mí, ¿qué soy yo?».


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Frankl Viktor, “En el principio era el sentido”, Ed. Paidós, Barcelona, 2000

La única forma de resistir los embates de la vida es teniendo siempre un deber que cumplir


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Fragmento extraído del libro de Viktor Frankl “En principio era el sentido”.

 


El neurocirujano Harvey Cushing dijo una vez que «la única forma de resistir los embates de la vida es teniendo siempre un deber que cumplir».

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Sobre la vida después de la muerte


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Fragmento extraído del libro de Viktor Frankl “En principio era el sentido”, respondiendo en una entrevista al tema de referencia.


Kreuzer: Supongo que esta cuestión incluye también la pregunta de si se puede imaginar un sentido en la vida sólo si esta continúa después de la muerte de una forma incomprensible para nosotros…

Frankl: También puedo imaginar el sentido de la vida de otra manera, y debo imaginármelo de otra manera, porque no considero legítima la pregunta sobre qué sucede después de la muerte, especialmente con nosotros como individuos. Aquí doy la razón a los positivistas, que dicen que esa pregunta es absurda. Por una razón muy sencilla que le voy a explicar: en el «instante» de la muerte, el concepto de tiempo desaparece automáticamente. Es absurdo que en el mismo segundo de la muerte se empiece a hablar de un «antes» o un «después». Por eso, para mí se eliminan también cuestiones como la reencarnación y, sobre todo, la vida después de la muerte. El concepto de tiempo muere con nosotros, nos lo llevamos a la tumba junto con el concepto de espacio. En nuestros ataúdes no hay lugar para el espacio y el tiempo.

Kreuzer : Entonces se podría decir que pasamos a la eternidad.

Frankl : Sí, se podría decir. Porque la eternidad no es un tiempo que se prolonga hacia el infinito, sino que está por encima del espacio y el tiempo.


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Frankl Viktor, “En el principio era el sentido”, Ed. Paidós, Barcelona, 2000

La pregunta por el sentido de la vida,


Del libro “El hombre en Busca de Sentido”, Viktor E. Frankl.

 

Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente.

 

Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.Dichas tareas y, consecuentemente, el significado de la vida, difieren de un hombre a otro, de un momento a otro, de modo que resulta completamente imposible definir el significado de la vida en términos generales. Nunca se podrá dar respuesta a las preguntas relativas al sentido de la vida con argumentos especiosos. “Vida” no significa algo vago, sino algo muy real y concreto, que configura el destino de cada hombre, distinto y único en cada caso. Ningún hombre ni ningún destino pueden compararse a otro hombre o a otro destino. Ninguna situación se repite y cada una exige una respuesta distinta; unas veces la situación en que un hombre se encuentra puede exigirle que emprenda algún tipo de acción; otras, puede resultar más ventajoso aprovecharla para meditar y sacar las consecuencias pertinentes. Y, a veces, lo que se exige al hombre puede ser simplemente aceptar su destino y cargar con su cruz. Cada situación se diferencia por su unicidad y en todo momento no hay más que una única respuesta correcta al problema que la situación plantea.Cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, ha de aceptar dicho sufrimiento, pues ésa es su sola y única tarea. Ha de reconoces el hecho de que, incluso sufriendo, él es único y está solo en el universo. Nadie puede redimirle de su sufrimiento ni sufrir en su lugar. Su única oportunidad reside en la actitud que adopte al soportar su carga.En cuanto a nosotros, como prisioneros, tales pensamientos no eran especulaciones muy alejadas de la realidad, eran los únicos pensamientos capaces de ayudarnos, de liberarnos de la desesperación, aun cuando no se vislumbrara ninguna oportunidad de salir con vida. Ya hacía tiempo que habíamos pasado por la etapa de pedir a la vida un sentido, tal como el de alcanzar alguna meta mediante la creación activa de algo valioso. Para nosotros el significado de la vida abarcaba círculos más amplios, como son los de la vida y la muerte y por este sentido es por el que luchábamos.

 

Conferencia: El hombre en busca de sentido


Texto de la conferencia pronunciada en Santiago de Chile por V. Frankl, el 23/5/1991, invitado por la Universidad Gabriela Mistral, y publicado en El Mercurio el 2/6/1991.

De un psiquiatra proveniente de Viena, obviamente se espera que comience mencionando o al menos diciendo algunas palabras sobre Sigmund Freud y Alfred Adler, los grandes clásicos, los maestros y pioneros, por no decir los padres fundadores de la psicoterapia. A mi edad -87 años- ciertamente me cuento entre las escasas personas que tuvieron la gran suerte de conocer en forma personal a esos dos grandes genios y de haber contribuido durante algunos años a su trabajo científico.
Para explicar en forma muy simplificada la diferencia esencial entre las dos enseñanzas, me referiré a la motivación de sus teorías. El concepto freudiano del principio del placer, frente al concepto adleriano de una lucha por la superioridad, pueden definirse muy sucintamente como un deseo de placer y un deseo de poder.
De acuerdo con lo dicho por el mismo Freud, placer significa ausencia de perturbaciones internas, de tensiones; es decir, un equilibrio interno u homeostasis, como se denomina en biología. Asimismo, la lucha por el poder, según las enseñanzas adlerianas, puede considerarse como el intento de superar un sentimiento básico, original y primario de inferioridad. Si el principio del placer constituye una lucha por una condición interna libre de tensiones que el individuo debe mantener en aras de su tranquilidad psicológica, y si la lucha por la superioridad consiste simplemente en un esfuerzo de toda la vida por superar el sentimiento original de inferioridad, tendríamos que decir entonces que se trata en ambos casos de meras condiciones intrapsíquicas. Sin embargo, en cuanto a mi anciana persona se refiere, no estoy dispuesto a vivir, a luchar, a hacer algo o amar a alguien o padecer únicamente en aras de mi tranquilidad interna o mi deseo de superar un complejo de inferioridad. Eso no bastaría para satisfacer lo que llamo mi deseo de encontrar un sentido, ya que intrínsecamente todo ser humano siempre se está proyectando hacia algo mas allá de sí mismo, algo en el mundo exterior o alguien en ese mundo exterior: una persona, un ser amado a quien entregarle su amor.

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La transitoriedad de la vida


Del libro “El hombre en Busca de Sentido”,  Viktor E. Frankl.  

A este tipo de cosas que parecen adquirir significado al margen de la vida humana pertenecen no ya sólo el sufrimiento, sino la muerte, no sólo la angustia sino el fin de ésta. Nunca me cansaré de decir que el único aspecto verdaderamente transitorio de la vida es lo que en ella hay de potencial y que en el momento en que se realiza, se hace realidad, se guarda y se entrega al pasado, de donde se rescata y se preserva de la transitoriedad.

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El vacío existencial


Del libro “El hombre en Busca de Sentido”,  Viktor E. Frankl.  

El vacío existencial es un fenómeno muy extendido en el siglo XX. Ello es comprensible y puede deberse a la doble pérdida que el hombre tiene que soportar desde que se convirtió en un verdadero ser humano. Al principio de la historia de la humanidad, el hombre perdió algunos de los instintos animales básicos que conforman la conducta del animal y le confieren seguridad; seguridad que, como el paraíso, le está hoy vedada al hombre para siempre: el hombre tiene que elegir; pero, además, en los últimos tiempos de su transcurrir, el hombre ha sufrido otra pérdida: las tradiciones que habían servido de contrafuerte a su conducta se están diluyendo a pasos agigantados. Carece, pues, de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer; en ocasiones no sabe ni siquiera lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo) o hace lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo).

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