Archivo de la categoría: Buceando en nuestro aljibe

¿Es posible vivir sin el hijo que físicamente no está más?


Enrique Conde

           Quien no lo haya vivido, no podrá imaginarse lo que significa verse, de la noche a la mañana, sin ese hijo, que para uno estaba para siempre en su vida y ni siquiera nunca nos hubiéramos podido imaginar que un día tuviéramos que vivir sin él.

           Al atravesar una conmoción existencial, como es la pérdida de un hijo, no podemos seguir siendo los mismos, algo en nosotros ha cambiado para siempre; la vida  se ha invertido como un guante de goma que se saca dando vuelta sobre sí mismo y somos otra persona distinta, nunca más la misma persona  y tenemos que elegir.

           De pronto, al darnos cuenta de esto uno se dice: “tengo que sufrir, no puedo evitarlo”, pero ¿puedo elegir cómo sufrir?

           ¿Es lo mismo sufrir miserablemente, que sufrir dignamente?

           ¿Es lo mismo caminar por la vida, como buscando monedas en el suelo, que caminar con la frente alta? No.

           Hay un tiempo de sufrir, pero aún sufriendo, sabemos que podemos sufrir miserablemente o sufrir con dignidad.

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Lo más triste sería perder la esperanza


Enrique Conde

     Renacer es un mensaje de esperanza, nuestros hijos son esperanza, son esperanza desde el momento que son concebidos, por eso decimos “la dulce espera”, y  ¡qué esperanza tan hermosa!

     Son esperanza de que tengan buena salud, luego esperamos su primer “ajó”, estamos esperando oír su primer “papá”, su primer “mamá”, estamos esperando que den sus primeros pasos, su gateo, siempre, siempre estamos esperando…

    Cuando van a la Escuela, cuando van al Liceo y aun siendo grandes nosotros, como padres, también alimentamos esperanzas, es decir, los hijos son: ¡ESPERANZA!

    Empero, un aciago día, la vida nos enfrenta a que esa esperanza se quiebra.

    El mensaje de Renacer lo que hace es restituir esa esperanza, una esperanza distinta, una esperanza más sublime…

    Cualquiera sea lo que nosotros creamos respecto a donde vamos a ir luego de nuestra muerte, a ese lugar que cada uno piensa que algún día llegará, después de la propia muerte, en ese lugar están nuestros hijos.

    Nuestros hijos están en nuestro futuro…

    El mensaje de Renacer genera una esperanza, la esperanza de que nuestros hijos están en otra dimensión, que no se extinguen y en esa dimensión es que nosotros los alojamos en nuestro corazón, allí los sentimos.

    El mensaje de Renacer nos da fuerzas, nos da vitalidad y ganas de seguir viviendo.

    Hemos escuchado a madres y a padres que han dicho “yo me quería morir cuando murió nuestro hijo y ahora yo quiero seguir viviendo para poder homenajearlo, porque mi vida es lo único que tengo para poder homenajearlo”.

    El verdadero homenaje para nuestros hijos es hacer el bien todos los días, a toda hora del día, de mañana, de tarde, de noche, permanentemente.

    Si nos hacemos el propósito de hacer el bien en homenaje a nuestros hijos, no vamos a hacer mal a nadie, entonces, seremos más humanos, más solidarios, más productivos, dejando de ser aquellos seres que caminan dando lástima, inútiles para la sociedad, inútiles para la familia, para pasar a ser seres dignos para uno mismo, para los otros hijos, para el esposo o la esposa, para la familia, para los parientes, para los amigos y para la comunidad.

    El mensaje de Renacer nos ha demostrado que se puede vivir una vida feliz después de aceptar que ese hecho es un hecho del pasado inmodificable y de aceptar que lo único que podemos cambiar es nuestra propia actitud, y no los hechos del pasado.

    Podemos dejar de vivir en el pasado y dejar “renacer” esa esperanza que se había quebrado el día que  ellos partieron, pero vuelve a surgir.

    Aquel día perdimos nuestra paz interna, se produjo una conmoción interna de todo nuestro ser.

    Por el camino que nos muestra el mensaje de Renacer, es posible recomponer aquella paz perdida y, finalmente, podemos decir, que de la misma manera que nuestros hijos, en su momento, fueron causa de “la dulce espera”, hoy son la causa de “una dulce nostalgia”.


                                             Viernes 29 de Setiembre de 2017

             Eiségesis del mensaje de Renacer por Enrique, Ana Doris  y Ulises con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

Actitud frente al sufrimiento.


Enrique Conde

        Nunca el ser humano ha confrontado con el sufrimiento, la culpa y la muerte, tan abruptamente como cuando se pierde un hijo.

        La muerte de un hijo, cualquiera sea su edad y la causa de su muerte, constituye uno de los desafíos más difíciles que un ser humano debe enfrentar, un desafío del que no hay referencia previa en la historia personal, que le ayude a superarlo en soledad.

        No se trata de una enfermedad, sino de una situación de gran sufrimiento espiritual, para lo que, no se encuentra la ayuda adecuada de instituciones o profesionales, como lo dice Elisabeth Lukas, discípula de Víctor Frankl, cuando afirma: “Donde el conocimiento científico fracasa, lo esencialmente humano debe prevalecer.”    

       Ante la profunda señal de alerta, implícita en esta crisis existencial, si el hombre despierta a su intuición, sabe que la salida está por delante suyo, en lo que aún le queda por realizar, está en su futuro, en el cual yacen las posibilidades aún no realizadas.

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Encontrar el sentido de la propia vida.


Enrique Conde.


       Por la magnitud y el misterio de su naturaleza, el hombre siempre ha indagado sobre su origen y el sentido de su existencia, siendo objeto y eje de especulación filosófica, desde los comienzos de los tiempos.

           En definitiva, lo que el hombre más ansía no es riqueza o poder o aun felicidad, sino ser capaz de encontrar una razón para vivir, capaz de encontrar sentido, no sólo a su destino, sino también a las posibilidades que esperan ser realizadas por él.

           No se trata del sentido abstracto, referido al sentido último de la vida, sino al sentido concreto, que según Víctor Frankl tiene la vida para cada uno y que cada uno de nosotros debe encontrar en su vida como seres únicos e irrepetibles que somos.

          En la medida que encontremos y percibamos interiormente valores, que dan testimonio de lo que debe ser realizado en este mundo, cada uno de nosotros puede marcar una diferencia de acuerdo a como viva su vida.

          Víctor Frankl dice que el hombre, como ser único e irrepetible que es, es capaz de levantarse, en las alas indómitas del espíritu, por encima de sus condicionamientos físicos y psicológicos y responder responsablemente de una manera única, como expresión de su libertad.

          Ser libre significa libertad de opción, no libre de los condicionamientos, sino, precisamente, libre para enfrentarse a ellos y asumir una actitud positiva.

          Para Frankl la vida tiene un sentido incondicional que no se pierde en circunstancia alguna, ni aún cuando el hombre se enfrente con la tríada trágica de su existencia, como son el sufrimiento, la culpa y la muerte, los que pueden ser enfrentados con la adecuada compostura y actitud.

          En la medida en que un ser humano, en vez de contemplarse a sí mismo y reflexionar sobre sí mismo, se pone al servicio de una causa superior a él o amar a otra persona, vive la autotrascendencia, una cualidad esencial de la existencia humana, pues ser humano significa estar orientado a algo o a alguien que no es el mismo.

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Renacer es una revolución cultural


Enrique Conde

Por Enrique Conde


(Una nueva filosofía de la vida)

 

          El mensaje de Renacer nació de la intuición anidada en el corazón de dos seres entrañables, que ha recorrido villas, pueblos, ciudades, provincias, estados, países y continentes, como un grito revolucionario, que hoy busca iluminar el camino por el cual el sufrimiento humano encuentre la paz, atributo supremo del espíritu humano, a través del amor implícito en la Ayuda Mutua.

          Se originó por una decisión moral, al descubrir que la vida y las cosas no necesariamente deben ser como se las ve que son y en ese “no, necesariamente, deben ser como se las ve que son”, pueden ser mejores.

          Por su origen intuitivo y la cristalinidad de sus principios, fundamento de su esencia, debidamente comprobados en una experiencia que cumplirá 30 años el 5 de diciembre de 2018, estos principios son aplicables a todo grupo de Ayuda Mutua, que se origine por la necesidad de resolver las situaciones provocadas por el sufrimiento humano, que acompaña, por diversas causas, al mero hecho de habitar en este planeta.

          Lo particular del sufrimiento reside en su carácter ineludible y por ser un fenómeno humano común a todos, sin distinción alguna.

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