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Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL DE LOS GRUPOS RENACER DE URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.

Le pedí un camino, un camino para aprender a vivir sin él.


La palabra de los padres y hermanos en encuentro de San José.

Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL  DE  LOS  GRUPOS  RENACER  DE  URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.


La palabra de Amelia, mamá de Pablo

Como dice Nora, sinceramente, no me siento iniciadora ni fundadora de nada, sí, agradezco a aquellos que estuvieron en un lugar de donde pudimos tomar de allí la fuente del Mensaje de Renacer.

Creo que Pablo me llevó; fue a los cuatro meses de su partida, era mi cumpleaños y eran sus primeras elecciones, yo fui a buscar su credencial para que no quedara por ahí y le pedí un camino, un camino para aprender a vivir sin él.

Yo quería estar bien y no sabía cómo y a los cuatro días voy a casa de una amiga por trabajo y me dice: “negra tenés que ver esto, entrá” yo entré y en la televisión estaban Gustavo y Alicia con la cara que yo quería tener y no sabía como.

Estaban contentos, ¡Nicolás se había ido y ellos estaban contentos!

Yo, como Alicia, también era muy jorobona, soy muy jorobona y me sentía perdida y además, la gente no se reía delante mío porque les daba “cosa” y yo les decía a mis amigos: ríanse porque algún día yo me voy a reír con ustedes, pero si nadie se ríe, si nadie hace un chiste, nunca voy a tener de qué reírme.

Pablo siempre miraba el programa de Mirtha Legrán y yo le decía: ¡hay Pablo! qué horrible ese programa y él me contestaba: “pero mami, vos no mires a Mirtha Legrán, vos mirá a la gente que lleva que te van a ayudar.”

Y Bueno… tampoco sabía donde era Río Cuarto y fui y llegué, no sólo no sabía donde era Río Cuarto, tampoco tenía plata y una amiga me prestó, tomé el ómnibus en la terminal; en realidad todavía no sé bien donde queda Río Cuarto, me bajé en un pueblito…

El primer impacto fue tan grande que yo le decía a Alicia, que cuando llegué de vuelta a mi casa no sabía si había sido buena o mala la experiencia: ¡había sido tan fuerte!…

Allí nos encontramos con Doris, Nora y Alvarito y después de llegar a Montevideo muchos nos llamaron para ver qué había pasado con esa experiencia y nos reunimos con otros padres, fue el 15 de diciembre de 1994.

Y… bueno… fue eso nada más.

Yo le agradezco a la vida, le agradezco a ustedes que están acá y le agradezco especialmente a Renacer San José, a Enrique y a Renacer Congreso, que me dieron la oportunidad de volver.

Digo de volver al grupo del cual nadie se puede ir; a él pertenecemos aunque no queramos, de volver a encontrarme con gente tan querida, con esta familia tan grande que quiero tanto y también de volver a algo que siento como que Pablo me agarró de la oreja y me dijo “vieja ¿qué hiciste este tiempo que no estuviste en Renacer?”

Yo me fui por circunstancias de la vida, porque mi capacidad de tolerancia no es lo que debería, tengo que aprender mucho, creo que voy a tener que volver muchas veces.

De verdad les digo estoy muy contenta de estar acá y no me siento fundadora, me siento parte de un camino que hace mucho tiempo alguien tomó antes que nosotros que fue el camino de decir: Si, a la vida a pesar de todo.

A nosotros nos tocó en estas circunstancias, a otras personas les toca en otras, Renacer es un camino, un camino que elegimos hacer, un camino bueno que nos da la oportunidad de ayudar y de ayudarnos.

Nosotros estamos siempre en mantenimiento, no podemos quedarnos, tenemos que estar siempre en la pista, siempre tendiendo la mano porque ayudar ayuda, porque siempre tenemos cosas para descubrir, porque siempre tenemos para crecer, porque esto no se termina como decía Cacho: “Esto es una escuela, el diploma lo vamos a recibir de manos de nuestros hijos”.

No se termina nunca, tenemos que seguir descubriendo cosas lindas de la vida ayudando y si a veces no estamos un tiempo, tenemos que volver.

Yo lo único que tengo es un sentimiento de gratitud enorme, eso es lo que verdaderamente tengo.

Al principio mi catarsis fue escribirle a Pablo, yo le escribía todos los días y eso me ayudaba a descargar y les quiero leer lo que ahora le escribí a Pablo, pero antes quiero saludar a los hermanos.

Yo también soy hermana, yo perdí a mi hermana hace muchos años y con lo de Pablo como que había quedado un poco ahí.

Eso tampoco se termina, también hay que trabajarlo y el testimonio de este hermano me movió profundamente porque me dejó una cantidad de deberes impresionantes.

A los hermanos respeten su dolor; por favor no se callen, resonguen a sus padres, díganles lo que les tienen que decir.

Mis hijos me ayudaron mucho resongándome, exigiéndome, diciéndome francamente lo que sentían, no sintiéndome pena, porque nada nos va a doler más de lo que ya nos duele, entonces a los hermanos les digo: No les tengan pena a sus padres, tengan pena de no compartir el dolor con ellos, pero no tengan pena, porque al compartir el dolor, se comparte también el amor y el resto de las cosas que están juntas.

Como les decía, quería compartir con ustedes esto que escribí a Pablo, que hace mucho que no le escribía y gracias a ustedes se lo pude escribir y quiero compartirlo.

Pablo:

Después de tantos años aquí estoy otra vez escribiéndote.

Antes eran cartas desde y para ti, ahora son desde mi misma para la vida.

Tú ya no necesitas mis palabras ni yo necesito decírtelas, ya no hay dolor ni vacío ni desesperación.

Hay un camino nuevo transitado sin ti, que jamás hubiera pensado que fuera posible.

Aprendí a amar la vida aunque tú no estés, aprendí a convivir con tu ausencia y a vivir con tu presencia, que me acompaña como un rayito de luz que alumbra mi camino.

Tengo amigos entrañables que no te conocieron, pero igual te aman.

Ya no tenemos cosas en común, excepto el amor que nos une y así seguimos juntos en caminos diferentes pero no opuestos.

Solo me resta darte las gracias por todo lo que me enseñaste y me sigues enseñando cada día.

Sos mi estrellita, te amo

Mamá.

 

Renacer es esto, cada papá que da amor a otro padre que está sufriendo


La palabra de los padres y hermanos en encuentro de San José.

Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL  DE  LOS  GRUPOS  RENACER  DE  URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.


La palabra de Doris, mamá de Diego

Soy la mamá de Diego, fui una de las mamás que tuvimos el privilegio de ir a Río Cuarto, no somos fundadores, simplemente fuimos el vehículo para iniciar esto en el Uruguay.

Renacer es esto, cada papá que viene, cada papá que da amor a otro padre que está sufriendo, es dejar el egoísmo, porque el dolor es egoísta y todos lo hemos pasado.

El dolor hace que nos encerremos y que no lo queramos compartir, porque muchas veces, pensamos que si un día dejo de sentir este dolor, es porque no lo quiero más, a mí me pasaba cuando perdí a mi hijo, como que nos aferramos a él para demostrar cuánto lo queremos y no es así.

Lo que vemos aquí es el amor que podemos dar a cada uno de ustedes, es todo el amor que podemos recibir de cada uno de ustedes.

Y así vamos caminando, lo importante es el coraje que tiene cada padre para ir y comenzar el camino y después lo vamos dando a cada uno de los que nos rodean.

Porque ésta es también la función de Renacer, que podamos volver a estar en comunidad.

Que podamos seguir amando a nuestros hijos sin miedos, de que podamos ayudar a un vecino, eso de compartir cada cosa pequeña que tengamos.

Es lo que tenemos que agradecer a Renacer, ser capaces de dar amor y de no sentirnos culpables por dar amor.

Muchas gracias a todos ustedes.

 

Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido


La palabra de los padres y hermanos en encuentro de San José.

Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL  DE  LOS  GRUPOS  RENACER  DE  URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.


La palabra de Nora, mamá de Santiago

Yo no sé hablar, no sé hablar así, en público, solamente voy a decir gracias, un gracias grandote a Gustavo y a Alicia.

Muchas cosas pasan por mi corazón en estos momentos y recuerdo el día que hablé con Alicia, que me invitó a ir a Río Cuarto ¿dónde queda Río Cuarto, Alicia?, le dije.

No te preocupes Nora, tu hijo te va a llevar de la mano”, me dijo.

Así fue, en ese momento tenía poco dinero, no sabía donde quedaba Río Cuarto, pero a los cuatro días estaba en Río Cuarto.

No sé como fue, ¡gracias Alicia y Gustavo! y por ustedes a Nicolás.

Gracias también a San José y a Renacer Congreso de Montevideo.

Todo está dicho ya acá, todo se ha dicho, yo solamente voy a leer unas palabras que creo expresan todo, son palabras del maestro espiritual Mahama Gandhi, que dice así:

Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido.

Toma un rayo de sol, hazlo volar allá donde reina la noche.

Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro.

Toma una lágrima, ponla en el rostro de quinen nunca ha llorado.

Toma la valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar.

Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla.

La esperanza, tómala y vive en su luz.

Toma la bondad y dónala a quien no sabe donar.

Descubre el amor y hazlo conocer al mundo.”

Es todo, gracias.

 

¿Por qué un grupo de hermanos?


La palabra de los padres y hermanos en encuentro de San José.

Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL  DE  LOS  GRUPOS  RENACER  DE  URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.


Ramón, hermano de Beatriz de Renacer Congreso

Buenas tardes, soy el hermano de Beatriz.

Es muy difícil hablar y encontrar una palabra después de todo lo que hemos escuchado.

¿Por qué un grupo de hermanos?

Nosotros los hermanos, después de la partida se nos hace muy difícil enfrentar a nuestros padres cuando los vemos como están.

Se nos hace muy cuesta arriba ver como están nuestros padres, entonces yo opté por nunca decirle nada, nunca decirles que estaba mal; cada vez que estaba con ellos tenía una cara alegre o hacía una broma, pero por dentro, era un sufrimiento terrible hasta que mi señora, por una vecina, supo que había un grupo y consiguió la dirección de Renacer.

Entonces tomamos la decisión de ir, de ver y de llevar a mis padres.

El tema es que fuimos, acompañé a mi padre y a mi madre; mis padres fueron a dos reuniones más y después no fueron más pero yo ahí me di cuenta que ese era un lugar a donde yo me sentía bien. A donde podía expresar lo que me pasaba, pues había un grupo de hermanos, en el cual estaba Nicolás, que hoy no está, Guillermo que hoy está acá, Gaby que también se encuentra aquí, Claudia que no está, Ulises que sí siempre está y también estaba la hermanita de Pando, hija de Juan Ramón y María Antonia, Natalia, aquí presentes y entonces, ahí vi que ese era mi lugar.

De a poco me fui adaptando, pude expresar lo que precisaba, que era que estaba pasando por un momento de un sufrimiento terrible, porque yo no me animaba a decirles a mis padres que yo también sufría, pues se me había ido un referente en mi vida que era Beatriz.

Yo siempre estuve pendiente de mi hermana como de mi hermano Marcelo, entonces ahí encontré un lugar donde yo pude expresar todo lo que precisaba y me hizo bien y por eso hace 5 años y medio que voy y pienso seguir estando.

Ahí me hice un juramento de que yo siempre iba a estar, así fuera el único hermano y no soy el único hermano, porque también tengo a mi amigo Ulises que él siempre está.

Yo siempre digo que cuando somos dos, somos un grupo, ahora somos más porque está Gabriel otro hermano que esperamos que con nuestras palabras lo ayudemos.

Estoy muy contento de poder escuchar a Alicia y a Gustavo de vuelta y estar acá, de pie y de poder decir estas palabras.

Gracias.

Luján:

Ahora queremos invitar a quienes son muy especiales para nosotros, que son las tres mamás que están presentes hoy y que fueron los iniciadores del movimiento Renacer en el Uruguay: Nora la mamá de Santiago, Doris, la mamá de Diego y a Amelia, la mamá de Pablo.

 

Me gustaría que todos los hermanos se pusieran de pie para darles un buen aplauso.


La palabra de los padres y hermanos en encuentro de San José.

Abril de 2006, en el marco del “ENCUENTRO NACIONAL  DE  LOS  GRUPOS  RENACER  DE  URUGUAY” realizado el 31 de mayo y 1º de abril del año 2006.


Carlos, Hermano de Claudio de Renacer San José

Yo soy Carlos, hermano de Claudio y pertenezco a acá, a Renacer San José.

Siento los mismos nervios que el primer día que hablé y que entré en Renacer.

Me acuerdo cuando fui al Encuentro en Cardona en 1999, estábamos con mis padres, ellos ya iban al grupo y me recibe Alicia, yo iba con mi hermano Oscar y me dice: “¿qué andan haciendo muchachos por acá?” y nada, le dijimos, “vinimos a acompañar a nuestros viejos porque ellos se sienten bien y venimos a vichar”.

Ha pasado el tiempo y aquí estamos, ¡quién iba a decir, siete años atrás, que eso cambiaría la vida de nosotros! de estar en el grupo de Montevideo y tener luego un grupo de hermanos en San José.

De a poquito se fue preparando la tierra, se fue oreando y fue dando sus frutos.

Quiero agradecerles a todos, muchísimas gracias por venir, por estar acá.

En este mundo que parece que va a contramano, porque pasan cosas que nadie las entiende, se habla poco del amor, se habla mucho de piquetes, muchas cosas así, pero de amor, la verdad que ni en la tapa de los diarios sale, se ve que se está necesitando amor.

Nosotros somos las personas indicadas, siempre digo que somos como las luces que de noche al costado del camino de los pueblitos, se ven y es lo que guía a todo esto.

Siempre pienso ¡cómo llegamos acá! y lo que somos hoy, ¡cómo crecimos! y crecemos todos los días y ¡cómo valoramos la vida!, la de nuestros padres, la de nuestros seres queridos, la de nosotros mismos para ser cada día mejores, mejores personas.

Yo creo que es una pregunta para hacernos interiormente cada uno, pero cada cual sabrá…

Poco a poco uno se va haciendo un ser mejor y de fe.

Con fe, como cuando yo le dije: “Acá te dejo Claudio”

Yo veía que sufría desde el día de la partida de Claudio hasta que después de un tiempo, después de cierto proceso de duelo, dije: “Claudio, acá nos separamos, vos sigue tu vida, porque precisas paz, yo tengo que realizar mi vida, encaminar mi vida, porque tengo una vida por delante”.

Así pienso hoy, soy muy creyente y lo tengo que decir así.

Yo creo que el día de mañana. ¿a quién no le gustaría encontrarse con ellos y dale un buen abrazo y apretarlos bien?

Me gustaría que todos los hermanos se pusieran de pie para darles un buen aplauso.

Muchísimas gracias, un besote grande, gracias a todos, paz y que Dios los bendiga.