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Testimonios de las madres y padres

Grupo Renacer Temperley: “Aprendemos a transformar el dolor en amor”


Leonardo Meter, uno de los integrantes del espacio que contiene a papás y mamás que perdieron a un hijo, se refirió a los encuentros en los que se comparten las vivencias, reflexiones y recuerdos.
TODOS LOS SÁBADOS REALIZAN ENCUENTROS DE 15 A 17.

Cada sábado, el Grupo Renacer del Barrio San José de Temperley reúne a padres y madres que perdieron un hijo para aprender juntos a seguir adelante, volver a reír y a entender lo que les pasa gracias a las vivencias que comparten. “Aprendemos a transformar el dolor en amor”, aseguró Leonardo Meter, que hace 10 meses perdió a su hijo y conoció la agrupación una semana después.

En Avenida Eva Perón 3325 (ex Pasco), San José, de 15 a 17 se escuchan, reflexionan y recuerdan los momentos vividos con ese ser que ya no está físicamente. “No importa la forma en que murió, ni la edad, ni la cantidad de tiempo que haya sucedido. Se trata de juntarnos por ese amor que tenemos hacia nuestros hijos”, explicó Leonardo, quien además aclaró que el grupo no es exclusivamente para padres y madres, también pueden ir familiares que necesiten contención.

Cada encuentro es vivencial, abierto a la comunidad y sin ningún tipo de imposición ni creencia religiosa. “Nos ayudamos mutuamente. Preservamos el amor hacia nuestros hijos y nos basamos en no olvidarlos. La realidad es que ninguno de nosotros podemos ser los mismos después de este tipo de pérdida, pero trabajamos para vivir con ese amor que trasciende hasta a la vida misma”, concluyó Meter.

Más info: Facebook/ Renacer San José Temperley. Contactos: José: 1170202666, Paola: 1135638219 o Gabriel: 1156143004.

(Gracias viviana Navas por tu aporte)

A PARTIR DE AHORA SÓLO IMPORTA EL “PARA QUÉ”


Cuando nos juntamos en el grupo no hablamos de los ¿por qué?, hablamos de los “para qué” ¿para qué vino ese hijo a mi vida?, ¿para qué estuvo tan poco tiempo conmigo? y ¿qué mensaje me dejó?.

Renacer es eso, Renacer es el mensaje de nuestros hijos. Es un mensaje que viene de nuestros hijos, se corporiza en nosotros, toma cuerpo en nosotros y se dirige a la vida.

Cuando le decimos a un papá que lo que importa es el “para qué”, es porque que hay que trabajar con la finalidad, no con la causalidad.

No importa el antes y el después, lo que importa es el “a partir de ahora” y el “para qué”, qué mensaje me dejó y qué hago yo con ese mensaje.

Hemos dicho siempre que los grupos no pueden imponer valores, éste es un mensaje neutro, pues cada papá tiene, libremente, que hacer “algo” con ese mensaje que le ha dejado ese hijo. ¿qué quieres hacer? ¿qué vas a dar en homenaje a ese hijo?

Un mensaje siempre vamos a trasmitir.

(Por Enrique Conde)

EL ESPÍRITU DE RENACER ES COMPASIVO


Nuestros amados hijos están en el reino del amor y la compasión total, donde el sufrimiento no les llega….pero sí lo hace nuestro amor.

Y este es el gran desafío: cambiar el dolor por amor. Cada uno de nosotros elige cómo vivir su vida cada día, porque a través de la actitud con la que vivimos, ese es el homenaje que le hago a mi hijo.

El dolor pasa…si elegimos priorizar el amor, y el amor todo lo puede………en cuanto a “los demás”, no olvidemos que nosotros formamos parte de ellos antes que nuestros queridos hijos partieran.

En Renacer decimos que somos referentes sociales, la gente nos mira porque sabe que hemos pasado por la experiencia más dolorosa, Somos nosotros los que les enseñamos, con respeto lo difícil que esto es, y cuánta valentía y amor se necesita para reintegrarnos a la vida. No los juzguemos mal, seguramente ellos desean verdaderamente que estemos bien.

El espíritu de Renacer es compasivo.

EL ESFUERZO DEBE SER PERSONAL


Gustavo: Miren, creo que después de tantos años que nos conocen, nos  ven bien, ¿no es cierto?
Como padres y como personas nos sentimos bien, vivimos bien, disfrutamos de la vida; ahora bien, ¿ustedes creen que eso es un mérito de nuestro hijo Nicolás o qué nosotros vivimos bien después de su partida por un esfuerzo personal nuestro?

Padres: Es un esfuerzo personal.

Gustavo: Claro, es un esfuerzo personal.

Una mamá: Alguna ayudita les ha mandado…

Gustavo: Claro, pero en general, es un esfuerzo personal.
Tomemos el ejemplo inverso, Nicolás ha partido, si yo me destruyo ¿es responsabilidad de Nicolás? No.
Eso es responsabilidad mía, yo no puedo decir “yo estoy así porque he perdido un hijo”.
No, “yo estoy así, porque habiendo perdido un hijo quiero estar así”. Esa es la realidad.
Porque habiendo perdido un hijo elijo vivir de esta manera, elijo vivir sufriendo…
Sin embargo una cosa es la partida de un hijo y otra muy distinta es lo que yo hago después
con lo que me ha pasado.
Nadie puede decirme a mí “yo estoy mal porque he perdido un hijo”, me podrán decir “yo sufro, porque he perdido un hijo”, entonces yo le preguntaría: ¿cómo estás sufriendo? ¿estás sufriendo dignamente o estás sufriendo miserablemente? de la manera que sufres, ¿te hace mejor padre o mejor madre?

Alicia y Gustavo Berti – Encuentro en Renacer Congreso  (2006)

Un homenaje con la propia vida


Un homenaje con la propia vida

          Si bien, los padres que hemos perdido hijos, podemos homenajear a nuestros hijos llevándoles flores al cementerio, u ofreciéndole misas, prendiendo velas o  exhibiendo su foto, etc. como es habitual en la cultura a  la que pertenecemos, a través del mensaje de Renacer, hemos aprendido una forma más profunda de homenajearlos, que es hacerlo con la propia vida.

          Es seguro que cada uno, en su momento, hubiera ofrecido su vida a cambio de la de su hijo y no le fue concedido, pero hoy podemos ofrecer vivir nuestra vida en su homenaje

          Diariamente, ya sea en nuestro hogar, en la calle, en la oficina o donde sea que estemos, se nos presentan situaciones que nos pueden fastidiar, nos pueden molestar, que habitualmente contestábamos con ira, fastidio o violencia, pues bien, frente a esas situaciones, que cuando se dan ya son hechos del pasado y, por lo tanto, no podemos cambiar, en homenaje a nuestros hijos, sí podemos cambiar de actitud y asumir una nueva actitud exenta de ira, de fastidio o de violencia.

          Por ejemplo,  en la calle en vez de acordarnos de la familia del otro conductor, en vez de fastidiarnos cuando en la cocina nos pasa algo, o frente a cualquier contrariedad, podemos cambiar de actitud sin fastidio, sin ira o violencia.

          En poco tiempo nos daremos cuenta que ya no contestamos, que ya no nos violentamos, que ya no nos fastidiamos y eso constituye, en gran medida, ser mejores personas, gracias al homenaje que le estamos haciendo, calladamente, a nuestro hijo.

           Se dirá que es difícil, sí, es dificilísimo, pero ¿acaso no es más difícil vivir amargados, desilusionados, llenos de pena, angustia y desesperanza?

           Entre dos cosas difíciles podemos elegir aquella que sea mejor, todo depende de cada uno y de nadie más.

           La semilla es buena, dependerá de cada uno que caiga en terreno fértil y que la cuide hasta que se robustezca.       

          Cuando resolvemos vivir en homenaje a ese hijo, empezamos a descubrir valores; valores que ya los teníamos, pero estaban ocultos, como larvados, como la crisálida, en espera de su ciclo de vida, nosotros teníamos esos valores en nuestro corazón, que ahora despiertan.

          También empezamos a ver al dolor ajeno de una manera distinta, empezamos a darnos cuenta que en el mundo hay mucho sufrimiento y quisiéramos ayudar a quienes sufren y sobre todo empezamos a entender a los padres que sufren.

          Nuestros hijos empiezan a transformarnos; ya no son aquellos hijos que nos causaron una tragedia, ya no son aquellos hijos que nos llenaron de angustia, ya no son aquellos hijos que nos llenaron de dolor, sino que son hijos que nos enseñan  a ver la vida de una manera distinta.

           Es entonces que se cumple la afirmación de Elisabeth Kúbler Ross de que aquellos hijos que vienen al mundo por breve tiempo, lo hacen “con una misión específica: la de transformadores espirituales de sus padres”   

          Víctor Frankl, que fue un padre que perdió a su esposa, perdió a un hijo en gestación en un campo de concentración nazi, perdió a su madre, a su padre y a dos hermanos, dice “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano.”   

          Si cada uno de los actos en nuestra vida, los hacemos en homenaje a nuestros hijos, haciendo el bien, ayudando a los demás, comprobaremos la diferencia que hay entre vivir así o creyendo que el homenaje a nuestros hijos sea llorar, vivir angustiados o tomando medicamentos, drogas o alcohol.

          Si nosotros resolvemos vivir en homenaje a nuestros hijos, ¿a quién se le puede ocurrir hacer mal o tratar mal a alguien?

           No hay la menor duda, que nuestros hijos quisieran vernos con la frente en alto, viviendo dignamente.

           Vivir dignamente no sólo por nosotros mismos, vivir dignamente también para la sociedad, dignidad para el entorno, porque la sociedad nos mira.

            En “Buceando en el aljibe” sólo trasmitimos el mensaje y lo hacemos imbuidos de gratitud hacia los iniciadores de Renacer, asegurando que es posible hacerlo realidad.

           Renacer es la avanzada de una humanidad distinta, y como partes de esa avanzada, nos transformaremos, demostrando al mundo que se puede vivir dignamente en homenaje a un hijo que ha partido prematuramente.

                                                               Viernes 26 de junio de 2015

          Eiségesis del mensaje de Renacer por Enrique, Ana Doris  y Ulises, con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

                                         De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

                                                    “Por la Esencia de Renacer”

¿CÓMO HAGO PARA TRANSITAR EL CAMINO QUE RENACER ME OFRECE?


“El camino está en la Esencia de RENACER y tiene ojos, voz y rostro: es el hermano que sufre y está frente a mí, pues si todo mi dolor sirve para que un hermano sufra menos, entonces, habrá valido la pena de ser vivido.

Pero ¿cómo?. si el que sufre soy Yo. ¿Puedo desapegarme de mi sufrimiento?.  ¿Cómo puedo trascender mi “yo” psicológico y ver al sufrimiento como un fenómeno que hace a la Esencia de la Humanidad?

Ciertamente que esto es imposible en la medida en que el ser sufriente permanezca aislado experimentando el sufrimiento como existente en él mismo, únicamente en él.

Solamente será posible si deja vibrar su corazón en resonancia con otro corazón sufriente. Sólo si, como decía Unamuno “Al oírle un grito de dolor a mi hermano, mi propio dolor se despierta y grita en el fondo de mi conciencia”, es decir merced a uno de los fenómenos humanos por excelencia: el servicio por el amor y a través de él, la ayuda mutua.”

“¿Cuál es el primer paso en ese largo y difícil camino que los grupos de Ayuda Mutua ofrecen?.

¿Cómo hacer para sacar a los integrantes de estados de profunda concentración en sí mismos y preocuparse por el otro?.

Para llevar a cabo esta tarea, se debe comenzar por aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro, aprender ese proceso de ver al otro como aquél para quién yo soy el otro.

Y lo mejor de cada uno, es ese amor que aún tenemos por nuestros Hijos, por la vida, por Dios o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen secos, sin nada de amor, nadie estaría en grupo alguno”.

Debemos darnos cuenta que no puede existir grupo de Ayuda Mutua alguno sin la presencia del hermano que sufre.

¿Qué clase de grupo sería si yo fuese el único integrante?.

Es entonces, a través de ese amor por el hermano que sufre y que está frente a mí, que podemos darnos cuenta que, en homenaje a nuestros Hijos, hemos comenzado a reemplazar el dolor y desesperación por Amor.

Elizabeth Lukas nos deja la convicción de que “Toda persona, aunque psíquicamente sea sumamente contrahecha y acorralada, podrá salvar su alma por la entrega de un poco de Amor”. Y el Amor es humilde, es desapegado y es autorrenuncia. Y estas tres características humanas, han estado eventualmente ocultas, o aún ausentes en la existencia de muchos de los integrantes de los grupos, y las tres son fenómenos que reflejan la autotrascendencia humana.

Hemos llegado así a “descubrir”, a desocultar, que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser… trascendido.”

CAMBIO EXISTENCIAL PARA RESOLVER LAS CULPÀS…


Gandhi hace un relato hermoso, dice que en la época en que él vivía en la India hubo disturbios, disturbios raciales, y un hindú le dice: “estoy desesperado, me he condenado al infierno, no tengo escapatoria, no tengo salida” y Gandhi le pregunta: “¿Qué has hecho?” y éste le contesta: “mataron a alguien de mi familia y yo salí corriendo y maté a un niño musulmán. Me he condenado al infierno.” Gandhi se da cuenta de la desesperación auténtica de este hombre y le pregunta: “¿Quieres salvarte?” “Sí,” le responde “Bueno pues, busca un niño musulmán huérfano, adóptalo y edúcalo en la religión musulmana.”

¿Se dan cuenta de esto?

Él era hindú, y le dice adóptalo, hazlo tu hijo y edúcalo como musulmán.

¿Cuál es la moraleja de esta anécdota, respecto a la culpa?

Que la resolución de la culpa se hace mediante el cambio existencial, cuando uno ya no sea la misma persona.

Hay un pensamiento que dice: “sabrás que el cielo te perdonó, cuando ya no seas la misma persona”.

La culpa ha servido para comprar autos, yates, aviones, y casas lujosas a psicoanalistas y psiquiatras a través de todo el mundo, porque la culpa no tiene resolución en el diván, la culpa se soluciona a través de nuestro cambio existencial.

Cuando nos damos cuenta que hemos hecho algo que no está bien, lo corregimos y lo cambiamos, pero sobre todo nos cambiamos a nosotros mismos, porque hay cosas que han sucedido que no las podemos cambiar, pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismos, para ya no ser la misma persona. No hay otra alternativa para la culpa.

¿Comprenden el significado de esto?
Berti Alicia Gustavo.

Renacer en WordPress


Queridos madres, padres, hermanos y amigos de Renacer,

A fines del año 2006 se inicia este blog con el fin de ofrecer una herramienta de comunicación a todos las madres,  padres y a la comunidad sobre las actividades y difusión del material de Renacer.

La premisa a la hora de elegir la plataforma en la que se iba a alojar el sitio fue que, tenía que ser GRATUITA de manera que quienes quisieran colaborar y continuar su administración lo pudieran hacer.

Al evaluar las diferentes plataformas existentes en el momento la que resulto ser mas flexible, amigable y fácil de aprender fue: WordPress.

WordPress ofrece sitios en forma gratuita con la posibilidad de abonar una plataforma PREMIUM con herramientas adicionales. Para los sitios gratuitos, como Renacer, se reserva el derecho de hacer publicidades, las cuales se pueden eliminar al contratar alguna de las opciones de pago.

Las condiciones de utilización de los servicios de WordPress están disponibles en:

https://es.wordpress.com/tos/

Hacemos esta aclaración dado que la señora María del Carmen Fernández, quién se presenta como coordinadora del grupo Los Robles de Renacer Buenos Aires , nos ha acusado de ganar dinero y de ser inmorales por llevar esta tarea adelante, en la cual unas pocas madres y padres restamos tiempo a nuestras familias para la difusión del contenido de estas páginas.

La acusación que realizó esta persona en un artículo escrito por mi es la siguiente:

Esto que me enviaron es publicidad QUE BOCHORNO QUE TE PAGUEN PARA PROMOCIONAR AL GRUPO ES UNA VERGUENZAAJENA Y PROPIA DE LA MAYOR BAJESA MORAL DESCONOZCO QUIEN  FUE EL AUTOR PERO YA PRONTO LO SABRE Y POR LO PRONTO YA INFORMO AL AFIP

https://gruporenacer.wordpress.com/2019/07/30/de-quien-es-la-responsabilidad-del-funcionamiento-de-un-grupo/comment-page-1/#comment-38188


Estás página se realizan con esfuerzo y amor desprovista de todo interés personal.

Abrazos para madres, padres, hermanos familiares y amigos de Renacer

Juan Francolino
Renacer, padres que enfrentan la muerte de hijos

FRAGMENTOS DE APUNTES TOMADOS EN UNA REUNION DE RENACER:


“Hay que reincorporarse a la vida con normalidad, no viviendo con la cabeza gacha ni con la luz apagada.

Asistiendo a las reuniones del  grupo podemos relacionarnos mejor  con los amigos, con la pareja, con los hijos que quedan, con los compañeros de trabajo…

Dos padres que se reúnen están haciendo Renacer.

Escuchar y aprender en las reuniones nos ayuda a relacionarnos mejor con los amigos, con la pareja, con los hijos que quedan, con los compañeros de trabajo…

Escuchar y aprender para transmitir nuestra experiencia y ayudar a otros.

A veces decimos que no tenemos ganas de nada ¿no tenemos ganas de nada o no tenemos ganas de tener ganas?

Cuando uno no quiere hacer algo busca excusas, decimos que no tenemos voluntad pero lo peor es que no tenemos ganas de tenerla y ahí tenemos una doble dificultad.

Si dejamos que nos acostumbremos a eso es como caer en una arena movediza, cada vez cuesta más salir y si yo no salgo ¿quién me va a sacar?

Todo avance que podamos tener es producto de nuestra decisión.

Hay que examinarse a sí mismo, mirarse para adentro.

Aunque el precio sea alto, siempre va a haber un camino. Depende de uno

Hay que  buscar el sentido a la vida y para eso hay que hacer un gran esfuerzo. Si hoy no tengo ganas de hacer nada voy a hacer el esfuerzo de hacerlo, lo voy a intentar, si no tengo ganas y hago el esfuerzo y las pongo lo podré hacer. Los problemas de cada uno no los puede resolver el otro”

(Palabras de Norberto Raviolo, papá precursor de Renacer Santa Fe)

EL CAMBIO DE ACTITUD EMERGE DE LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL.


Por Enrique Conde

Víctor Frankl sostiene que cada ser humano, siempre puede asumir una actitud positiva frente a aquello que no puede cambiar y agrega que no es necesario ocuparse de las causas que lo determinan, pues la causa intrínseca del sufrimiento humano, reside en la propia persona del sufriente, quien puede, libremente, asumir una actitud determinada frente a dichas condicionantes, sean éstas externas o internas.

El hombre no puede evitar su destino, pero a él y únicamente a él lee corresponde decidir con que actitud lo confrontará.

Solo suya será la decisión de dejarse arrastrar como una hoja en la tormenta de otoño, o levantarse fuerte como un árbol que se dobla pro no se rompe durante esa misma tormenta.

La muerte de un ser muy querido, es y será motivo de hondo pesar, pero la decisión de morirse con ese ser, es únicamente del mismo hombre, como lo será la decisión de caminar con la frente en alto desafiando la adversidad.

Hemos visto, que muchos integrantes de los grupos de ayuda mutua, no sólo encuentran sentido en la realización de valores auténticamente internos, sino que descubren, por el camino de la ayuda mutua, la necesidad existencial de mostrarlos a quienes vienen detrás de ellos.

Estamos incursionando en el terreno de una nueva cultura, en la que la necesidad de trascender hacia los compañeros, con el deseo de encontrar sentido a una tragedia, no puede explicarse y mucho menos transmitirse sin el sustento de la dimensión espiritual del ser humano, junto a las dimensiones biológicas, psíquicas o sociales, que también posee.

Hemos visto que la mayoría de los padres dolientes que se acercan a Renacer lo hacen porque no les gusta la forma en que están viviendo sus vidas.

Podemos decir que toda persona que ingresa a un grupo de ayuda mutua lo hace porque está atravesando una circunstancia de su vida muy difícil para ser trascendida individualmente, y si bien es verdad que los padres inicialmente identifican “trascendencia” con “dejar atrás el dolor”, pronto se dan cuenta que, fundamentalmente, significa elevarse por encima de sí mismos para dirigir su esfuerzo y amor hacia otros.

Esto implica un deseo, consciente o no, de lograr una transformación interior, de ser, de alguna manera, diferentes y por sobre todo, mejores personas de lo que fueron alguna vez.

Desde ese momento, el grupo se vuelve una entidad capaz de facilitar su crecimiento interior; en muchos grupos esto es descrito como un camino a la espiritualidad.

Los padres en los grupos Renacer, son testimonio viviente de que hay una dimensión en el ser humano, que lo ayuda a trascenderse a sí mismo hacia metas más allá de sí, hacia un sentido que está más allá de sus necesidades personales, que es la dimensión espiritual.

Es la libertad individual lo que le da propósito y sentido a la vida, y nosotros sabemos que esto es lo menos que les debemos a nuestros hijos y a nosotros mismos.

Renacer es un grupo de crecimiento interior y de transformación y como tal de potencial ilimitado, en cuanto confronta al hombre con una verdadera conmoción existencial, como es la pérdida de uno o más hijos y tarde o temprano, se enfrasca en un diálogo mano a mano con su conciencia; allí surge, sin cuestionamiento o racionalización alguna, todo aquello que debe ser cambiado.

Pero, como todo cambio asusta y más un cambio existencial; allí es donde el grupo acompaña, a cada uno de sus integrantes, a dar ese gran salto, le apoya y fortalece, le da las herramientas para ese cambio que, después de todo, sólo puede hacerse en la más absoluta soledad existencial.

Viernes 22 de Marzo de 2019

Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores Alicia y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana que, el pasado 19, cumplió 5 años junto a Enriquito.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer.

RENACER ES UN MENSAJE


“RENACER” es un mensaje, y cada uno de ustedes, al igual que nosotros, somos los mensajeros, “RENACER” no es los mensajeros, “RENACER” no es Alicia, no es Gustavo, no es ninguno de ustedes, “RENACER ” es el mensaje, que cada uno de nosotros llevamos con nuestra propia vida, en homenaje a ese hijo que tanto nos marcó con su partida y a esos hijos que quedan y que tanto esperan de nosotros.
¿Les parece bien eso?
Entonces, eso es lo mejor que cada uno de nosotros puede hacer.
Porque está la otra opción: tirarse en la cama.
O llevar un mensaje en homenaje a un hijo, un mensaje que no muere, que no puede morir, porque es un mensaje de amor.
Entonces nos vamos acercando a una cosa que nosotros les decíamos en La Plata, yo creo que en el año 1993, “RENACER” es un imperativo ético. No puede ser otra cosa.
Un filósofo dice que la ética es el pensar y el hacer, que reafirma la morada del hombre en el ser.
¿Y cuál es el ser del hombre? El ser humano, ese es nuestro ser.
El solo hecho de ser hombre no me hace ser un ser humano, necesito transitar ese camino, que va desde un momento determinado hasta que me humanizo.
¿Y díganme ustedes, acaso el hecho de haber perdido uno o más hijos, no nos ha hecho a todos un poco más humanos?
¿No nos ha hecho más sensibles al dolor de los demás?
¿No se nos caen algunas lágrimas cuando vemos la tristeza, la pobreza o la miseria, aunque más no sea en una película? ¿No sentimos que queremos levantarnos y hacer algo por otra persona que aún nos necesita? ¿No nos hemos transformado en personas más humanas por el hecho de perder un hijo?
Si ustedes están de acuerdo conmigo, hemos empezado juntos, a transitar un camino ético, que ha de ser el camino por el que nos guíen nuestros hijos.
Y cuando tengamos dudas, o cuando tengamos conflictos, conflictos entre deberes, porque también se nos plantean, entonces vamos a tener una ventaja, porque vamos a poder escuchar a nuestra conciencia, y en nuestra conciencia escucharemos la voz de Dios y de nuestros hijos que nos han de decir cuál es el camino que tenemos que seguir.
Entonces, si ustedes me preguntaran ¿cómo resumir toda esta charla?, si me preguntaran ¿cuál es la propuesta de “RENACER”? yo les diría que la propuesta de “RENACER” es mostrarles a todos los papás que están acá, para hacerle un homenaje a sus hijos, que el mejor homenaje que podemos hacerle a nuestros hijos es comprometernos, firmemente, seriamente, frente a nuestros hijos a escuchar y a responder y a seguir a la voz de nuestra conciencia.
Entonces, seremos mucho mejores personas, y ésta será una humanidad mucho mejor, y todo por qué, por el puro, por el mero, por el simple, por el trágico hecho, de que hemos dado hijos a la vida antes de lo que todos hubiésemos querido.
Entonces, pensémoslo de nuevo porque el mensaje de “RENACER” es importante, el mensaje es valioso, y es valioso porque el destinatario del mensaje es valioso.
Dostoiesvsky decía: “Yo quiero ser digno de mi sufrimiento”.
Claro que sí, ¿Cómo no vamos a querer ser dignos de nuestro sufrimiento, si igualmente digna y valiosa es la causa del sufrir?
El perder un hijo no puede significar para una persona nada más que destruirse y tirarse a morir en el abandono, tiene que ser un imperativo ético, tiene que ser tan importante, que nos marque el camino, que nosotros queremos seguir, en homenaje a esos hijos, que tanto nos han marcado.
Y ese camino tiene un solo destino final que es el camino final de humanización.
Entonces, la partida de nuestros hijos no habrá sido en vano, porque dejó en este mundo personas mucho mejores de lo que eran cuando ellos estaban.
Para terminar, me gustaría que lo hiciéramos con un aplauso para todos nuestros hijos.
Montevideo, 21 de setiembre 1996

UNA PUERTA A LA ESPERANZA


Sólo un padre que ha perdido un hijo, llega a saber cuánto dolor puede albergar el corazón humano.
No sólo dolor, sino también la sensación que su vida no tendrá arreglo, que le toca soportar una pesada carga hasta el final de sus días.
¿Qué puede ofrecerle Renacer? Si es imposible retornarle su hijo, ni hacer el camino que le toca hacer al padre doliente, ni tiene una receta mágica que cure tanta desolación.
Renacer es un camino de esperanza, indica que la oscuridad del túnel tiene fin si uno quiere y que puede ser tan rápido que sorprenda, sin que sientas que traicionas el amor por tu hijo, por el contrario, hace de esa recuperación un homenaje de amor. Permite recordar desde el amor, no desde el dolor.
La pregunta es ¿cómo se hace? La respuesta es personal, la lámpara que cada papá recuperado de Renacer lleva en sus manos, no puede transferirse, pero es prueba contundente que el camino puede hacerse, que cada uno debe construir su propia lámpara y encontrar su propia luz. Renacer pone al alcance de la mano los elementos que permitirán que cada padre traiga la luz a su vida, no desde afuera, sino desde adentro, desde sus propios dormidos y desconocidos recursos, los que todos tenemos los de la fuerza indomable del espíritu humano.
El testimonio de que es posible, son los padres recuperados, no lo que se dice, son ellos con su ejemplo los que transmiten el mudo mensaje.
¡Sí a la vida a pesar de todo!

Por José L. Divizia (Papá de Pipi

“ELIJO CREER”


Gustavo:

Bien, yo tenía algunos temas, tengo algunas cosas pero antes tengo otras cosas que tengo para decir, que las escuché esta mañana.

Hay frases muy concretas, muy concisas, que creo que tienen la capacidad de cambiar la vida de las personas, cambiar la manera en que las personas ven las cosas y hoy escuché una de esas, me pareció algo muy lindo y lo quiere rescatar.

Una mamá dijo, discúlpenme no recuerdo el nombre, “Yo llegué al grupo, vi a las mamás y elegí creer, elegí creer”, eso me hizo acordar a una frase de un filósofo danés, Kierkegaard, que le preguntaron porque creía, y él dijo, porque mi papá me lo dijo, entonces cuando un papá se acerca al grupo, tiene dos opciones, puede creer o no creer, cualquiera de los dos es una elección.

Hay otros papás que han estado antes, que ya tienen experiencia, que tienen otro rostro, que sonríen, entonces porque no creer, porque decir sí pero, sí pero a mí me cuesta, claro que cuesta, pero porque no elegir creer, eso es muy importante, porque eso reafirma la noción que en los grupos somos absolutamente libres y rechazamos cualquier tipo de tutelaje.

Eso está muy bueno. Por tutelaje me refiero, por ejemplo, esto es un comentario, sin hacer ninguna apreciación dentro de lo posible, ninguna caracterización de valores. Cuando uno va al psicólogo, si yo fuera a un psicólogo o a un psiquiatra, llegaría el momento en que me diga, está listo. Alguien me tiene que decir “Usted está bien” es decir, alguien está teniendo poder sobre mi vida, me está diciendo que estoy bien o no estoy bien, ¿pero cómo puede saberlo más que yo? Cómo puede otra persona saber si yo estoy bien o no estoy bien y si estoy listo para reintegrarme a la sociedad.

Nadie puede saberlo, entonces la psicología, la psiquiatría, nos tutelan, es decir como parte de la ciencia, voy a decir algo que ustedes pueden necesariamente estar  o no estar de acuerdo. Estas ciencias, son parte del modelo duro de las ciencias capitalistas, esto es un sistema de tutela y sujeción del ser humano. Entonces, todas nuestras ciencias son occidentales, responden a la mano de hierro del capitalismo, y tratan de trabajar en cambiar nuestra identidad, hacer que aceptemos cosas que normalmente, y que en conocimiento de ellas, no las aceptaríamos.

Hay una cosa muy simple, es esta frase, mi trabajo vale, el tuyo no, o cuando contratas a alguien para que haga un trabajo, diga, no, es muy caro. Pero cuando alguien me viene a contratar a mí, ahí, mi trabajo vale mucho.

Ese es el capitalismo. Nosotros nos damos cuenta, ¿por qué?, porque nos imponen un modelo de pensamiento y las ciencias duras y la psicología y la psiquiatría son parte de ello.

Entonces el no tutelaje es el rechazo a esto, es decir no, yo no acepto y le digo:” todo lo que yo necesito saber sobre la muerte de un hijo está en el libro”.

Yo agradezco esas palabras, creo que todavía pueden faltar muchas cosas por decir, pero esas cosas tiene que venir de los padres, tienen que venir de quienes tenemos las vivencias, de quienes hemos sido capaces de levantarnos de ese dolor y ofrecer un mensaje de esperanza.

Entonces, eso es el tutelaje.

Alicia Schneider y Gustavo Berti en el Encuentro Internacional 8º Aniversario de Renacer Lanús y Jornada de Consolidación de la Esencia de Renacer, 10 de septiembre de 2016.

Transcripción: Silvia Dobler (Renacer Esperanza)Nora Castro (Renacer Lanús)Cristina Cumella (Renacer Villegas).

ENCONTRAR EL SENTIDO QUE LATE YACENTE EN LA TRAGEDIA


La muerte de un hijo es la crisis existencial más severa por la que un ser humano puede atravesar. Nada de lo previamente vivido es suficiente para enfrentarse a esta situación límite. Nunca la pregunta por el sentido de la vida se hace tan acuciante. Encontrar el sentido que yace latente en la tragedia es el gran desafío. Y es solo a través de una profunda transformación interior que éste se encuentra, haciendo así posible acceder con entereza a una vida plena y valiosa. No existe una palabra que de un nombre a la muerte de un hijo, de aquí el título del libro. Esta ausencia nos obliga a pensar más allá de lo pensado, a explorar nuevos territorios. En este desafío nos adentramos en busca de un sentido tan valioso que vaya más allá del mero transitar un duelo como respuesta a la pérdida, y nos conduce a afirmar que un hijo que muere merece de sus padres ese proceso de profunda indagación existencial y transformación interior.

Del libro “Donde la palabra calla”
Alicia Gustavo Berti.