Archivo de la categoría: Renacer una fuente inagotable

La esencia última de Renacer: la libertad.


 

 

Por Enrique Conde

 

 


         Víctor Frankl sostiene que “Al hombre se le puede arrebatar todo en la vida, menos la última de las libertades individuales, que es la actitud con que enfrentará lo que le toca vivir”

        De acuerdo con su pensamiento, “el hombre es un ser abierto al mundo, orientado a la búsqueda de sentido a las preguntas que la vida le plantea”,

        De esta manera, afirma que no somos víctimas del destino, de aquello que la vida nos presenta sin consultarnos, ya que nos da a todos igual oportunidad de responder, y, precisamente, a través de las diversas respuestas que damos a lo largo de nuestra vida, es que vamos modelando nuestra identidad.

 

        Al tomar conciencia de esto, nos damos cuenta de la importancia de utilizar responsablemente nuestra libertad de elección.

        ¿Y cuál es una elección plena de sentido?

        Aquella que es buena para mí, buena para los que me rodean y buena para la vida.

        Si nuestra elección cumple esa triple condición, sabremos que hemos elegido correctamente.

        Hay además una intuición que nos muestra el camino, es la que nos sugiere, que aún en los momentos difíciles, de sufrimiento inevitable -aquéllos donde creemos perder la fe y la esperanza-, existe la posibilidad de cambio, de transformación interior.

        Según Víctor Frankl, cada hombre es capaz de levantarse por encima de sus condicionamientos físicos y psicológicos, en las alas indómitas del espíritu, más allá de su experiencia previa, y responder en libertad y responsablemente, con su manera única, como seres únicos e irrepetibles que somos

        La toma de decisión, frente a lo limitante, es una postura espiritual, es el poder desafiante del espíritu, como lo denomina Frankl, como lo es también la intuición de lo pleno de sentido que tiene sus raíces profundas en la conciencia, aquello que precede y preside todo lo personal y moral del ser humano, lo que nos hace ser realmente humanos.

        Elisabeth Lukas nos dice, que a Víctor Frankl le llevó toda una vida demostrar que la adopción por la psiquiatría de la metodología de las ciencias naturales, particularmente la física, en oposición a la fuerza indómita del espíritu, tuvo consecuencias fatales.

         Así lo señala Etisabeth Lukas en Psicología Espiritual, al recordar las palabras de Horst Schleifer que nos dice:

        “En lo que respecta al objeto de investigación “persona”, los escritos especializados en temas psicológicos ponen de manifiesto que, desde un principio, la psicología esquivó el factor espiritual en la persona humana.”  

        La aplicación de métodos inadecuados, explica por qué  los resultados de las investigaciones psicológicas académicas, han tenido tan escasa relevancia para lo cotidiano, ya que la adopción de la metodología de las ciencias naturales, particularmente la física, tuvo consecuencias fatales para la disciplina.

      Víctor Frankl abrió las puertas a la cuestión acerca del sentido de la vida.

       Dice Víctor Frankl que lo decisivo radica en la persona espiritual y cuando se trata de actitudes, siempre es posible el cambio de las actitudes existenciales.

        Para Elisabeth Lukas: “Al reprimir la espiritualidad, desaparece la confianza en la vida y su sentido, ya que la capacidad de resistencia espiritual a los embates de la miseria psíquica, mide la estatura moral de cada individuo.

         Dice Elisabeth Kübler Ross: “El mayor regalo que nos ha hecho Dios es el libre albedrío, que coloca sobre nuestros hombros la responsabilidad de adoptar las mejores resoluciones posibles.”

       En Renacer nos resistimos a que se le impongan valores a un papá, a que se restrinja la libertad de un papá, y que el bien más preciado, que es la libertad de cada uno de nosotros, quede en manos de un psicólogo  o de cualquier otro miembro de un grupo.

        Renacer acompaña a los papás y a las mamás hasta que, cada uno, comprenda que vivir su vida tal como le es dada, es su propia responsabilidad.

        Y ahí nos paramos, hasta ahí llegamos y somos fieles y consecuentes con el pensamiento de Víctor Frankl.

 

                                              Viernes 20 de Marzo de 2020

                                           


                                                                                                                                                                Eiségesis de lo expresado por Alicia y Gustavo Berti, iniciadores de RENACER, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de  Ulises, con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

“Por la Esencia de Renacer”

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Ante la partida de un hijo, “un renacer de las cenizas”


Por Enrique Conde

 

 

 


     Ante la partida de un hijo, a quien difícilmente estaremos preparados para despedir, el dolor es demasiado intenso, desconocido, pareciera que la vida no debería continuar y el tiempo, en su eterno fluir, se hubiera detenido,  en un mundo de total incredulidad e irrealidad.

     Nadie sabe qué decirnos; todos escapan ante una realidad que no conocen, que siempre han ignorado, que no saben manejar.

     No puede ser, nos repetimos una y mil veces y, sin embargo, es; y debemos seguir viviendo; pero ¿cómo?, nos preguntamos una y otra vez.

     Todo dolor trae consigo una enseñanza, ésta puede llegar a ser una experiencia regeneradora, porque es moviéndonos a través del dolor, explorándolo, conociéndolo, que lograremos llegar más allá de él, más allá de lo inmediato, más allá del materialismo limitante, rescatando de un rincón del corazón, los olvidados valores espirituales, que son los únicos que pueden salvarnos de una vida sin sentido, de una muerte en vida.

     La muerte de nuestros hijos no habrá sido estéril, porque a través de su partida, es que el verdadero sentido de la vida se comprende, como un tiempo precioso y finito que debemos vivir al máximo, pero de otra manera, ya que el camino trazado hasta ahora, no sirve para esa nueva realidad.

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Renacer es un despertar a una vida plena.


Por Enrique Conde

 

 

 

 

Para quien sufre la tragedia de perder un hijo, el mundo que lo rodea desaparece y la primera impresión es, muchas veces, de incredulidad… estoy soñando… es una pesadilla… es algo ilusorio… no, no me ha pasado nada… pero de ese sueño no se despierta; ese sueño es realidad…

El ser sufriente piensa que él es el único a quien le ha pasado esa fatalidad y, solamente, cuando, en Renacer se encuentra con otros padres de igual condición se da cuenta que él no es el único; hay otros padres que han perdido hijos, los que, sin embargo, están en una condición distinta a la suya.

Entonces, el mensaje de Renacer puede ser el camino a recorrer para su despertar a una vida plena.

En la primera reunión, pese a no entender mucho de lo que se dice, se capta que hay padres que están en una actitud de calma, muy distinta a la suya y esa es la gran conclusión a que llega quien va por primera vez: que es posible estar en otro estado, lo que impulsa al propósito de asumir una actitud distinta, más positiva, pues si otros padres han podido hacerlo, también podrá él.

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La verdadera felicidad


Por Enrique Conde


        El concepto de búsqueda de la felicidad, ya sea a través del placer como sostiene Sigmund Freud, o a través de una lucha por la superioridad, según Alfred Adler, que pueden definirse, sucintamente, como un deseo de placer y un deseo de poder, en busca de la felicidad.

        Frente a esto, dice Víctor Frankl, “No estoy dispuesto a vivir, luchar o hacer algo o amar a alguien o aún padecer, únicamente, en aras de la búsqueda de placer o de poder, pues eso no bastaría para satisfacer lo que llamo mi deseo de encontrar un sentido a mi vida, ya que, intrínsecamente, todo ser humano siempre está proyectado hacia algo más allá de sí mismo, algo en el mundo exterior”.

          Agrega Frankl que, en la medida en que un ser humano, en vez de contemplarse a sí mismo y reflexionar sobre sí mismo, desea ponerse al servicio de una causa superior a él, como es para nosotros Renacer, llegará a la autotrascendencia, una cualidad esencial del ser humano.

          Autotrascendencia, quiere decir estar siempre orientado hacia algo o alguien que no es él mismo, hacia una tarea a cumplir, una misión que llevar a cabo, alguien a quien amar, es decir, hacia tareas o personas que están en el mundo, independientes de uno mismo.
Y agrega: “La mejor manera de conseguir la realización personal consiste en dedicarse a metas desinteresadas, pues la búsqueda de la felicidad constituye una contradicción en sí misma.

          No se pueden tener como meta la felicidad, pues, paradójicamente, LA FELICIDAD SE ALEJA, en la medida en que se establece como fin.

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Renacer es un semillero de una humanidad más generosa y más compasiva


 

 

Por Enrique Conde

 

 


        El mensaje de Renacer es una inspiración que surge de nuestros hijos, por eso decimos que es obra de cada uno de nuestros hijos.

      En la medida que llevemos el mensaje con amor, con convencimiento, con mucho respeto por cada uno de los papás, eso es Renacer.

      Y en la medida que, cada uno de nosotros, nos veamos, nada más y nada menos que como mensajeros, sin pretender ser más que eso, Renacer va a  funcionar bien.

      En Renacer, nadie está por méritos propios, sino por su hijo, nosotros, por Nicolás, como está cada uno de ustedes por sus hijos, no estamos porque uno sea más capaz que otro o más inteligente, o lo que sea, estamos porque hemos perdido un hijo.

      No nos olvidemos de esto porque, con el tiempo, cuando uno mejora,  puede olvidar un poco eso y  creer que está por su  propia capacidad.

      La razón de ser de Renacer es ayudar a los padres que vienen a las reuniones atribulados por el dolor, sintiéndose solos por primera vez en su vida y van a una reunión y quieren que los ayuden, eso es Renacer.

      El verdadero Renacer es en el campo de batalla, allí donde está el sufrimiento, allí donde las personas requieren de aquellos que ya han transitado este camino.

      Ayudar, es amor, es amor incondicional, lo cual significa darse al otro, desde lo mejor de sí,  para encontrarse con lo mejor de otro y aceptarnos tal como somos, porque todos tenemos defectos que pueden molestar al que está enfrente o al que está al lado, tratemos de encontrarnos con lo mejor del otro.

      Entonces será un encuentro realmente de pares.

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Renacer es un camino


 

Por Enrique Conde


          Quienes hemos perdido un hijo, hemos experimentado el efecto de una crisis existencial en la que el mundo que nos rodea desaparece y, encerrados en el propio dolor, no sabemos cómo salir de allí.

          Es probable que para algunos, sintiéndose condicionados por lo que el destino les ha deparado, vivan esta crisis tan solo como un signo de su fracaso.

           Sin embargo, ha habido quienes, han buscado un significado a la tragedia de la partida de un ser tan querido, tal el caso de Alicia y Gustavo Berti, los iniciadores de Renacer.

         Renacer, precisamente, surge a partir  la actitud de quienes buscando el sentido a lo sucedido, encausaron sus vidas de una manera distinta a como la estaban viviendo hasta ese momento.

          La primera actitud positiva, de quienes asisten, por primera vez a Renacer, es  la de querer salir del ensimismamiento que rompe los puentes de la comunicación con los demás, ya que, unidos a sus iguales, reconstruyen, esos puentes, camino a la superación.

         Surge así Renacer como un camino en el que, paulatinamente, se van encendiendo luces que iluminan el andar por la vida, en forma distinta a lo vivido a partir de la pérdida del hijo, no sintiéndose la mismas personas.

         Aceptar no ser las mismas personas, implica solo dos posibilidades: podrán ser mejores personas o peores personas, otra alternativa no hay y la opción debe ser exclusivamente propia de cada uno.

         Para ser peor persona no hay que hacer nada, ni siquiera levantarse de la cama o no  querer seguir trabajando, ni hablar con los demás, andando por la calle como quien busca monedas en el suelo.

         Renacer respeta y toma a cada padre desde el lugar en que cada uno se  encuentra, incorporando a cada miembro sin evaluaciones de principiantes y sin coordinadores que autoricen el pasaje de grado; allí existe una igualdad no imaginada en ningún grupo de autoayuda.

         En Renacer no hay normas ni plazos ni evaluaciones.

         Quienes llegan a Renacer, es porque no quieren seguir viviendo como estaban viviendo y en  el primer contacto, al observar la actitud de sus pares, al verlos como el espejo de a donde ellos podrían llegar  surge el  ¿Por qué no yo?, pues si otros han podido avanzar en un camino de superación ¿Por qué no he de poder hacerlo yo también?

         Luego, paulatinamente, se van encendiendo luces que iluminan su camino, primero iiluminan la mente, al principio turbada, y aparecen otras luces que iluminan directamente el corazón, ahora abierto al amor incondicional ya que se comprende que no se necesita la presencia personal de del hijo para seguir amándolo incondicionalmente.

         Escuchar repetidamente el mismo concepto, facilita incorporar su significado frente a la vida, pues cada vez nosotros no somos los mismos, como magistralmente, lo expresó hace ya más de 2,000 años Heráclito cuando dijo “Nunca nos podemos bañar dos veces en el mismo río.”

         Simultáneamente o en forma alternada la mente y el corazón van incorporando los nuevos conceptos que iluminarán, en lo sucesivo, su camino en la vida.

          Aveces la mente se resiste cuando escucha decir que la partida de nuestros hijos es un hecho del pasado, cuando en la mente y en el corazón están en una permanente presencia, hasta que nos despiertan las palabras de Elisabeth Kûbler Ross: “Todas nuestras investigaciones sobre la vida después de la muerte han revelado, más allá de toda duda, que aquellos que realizan la transición están aún más vivos, amorosamente rodeados de un amor incondicional y una belleza más allá de lo que nosotros podemos imaginar. Ellos no están realmente muertos, solamente, nos han precedido en el viaje de la evolución en el que todos nos hallamos embarcados; ellos están con los seres queridos que los han precedido en la muerte, como sus ángeles guardianes, en el reino del amor y la compasión total.”

      En otro momento, Kubler Ross nos dice “Por más absurdo que pueda parecer, el hecho de perder un  hijo podía provocar en los padres un verdadero despertar espiritual.”

      Entonces, el camino se ilumina, aún más al percibir el ámbito espiritual de nuestra naturaleza humana, por el cual Víctor Frankl luchó toda su vida,  y percibimos a nuestros hijos en nuestro futuro, pues cualquiera sea la intuición que tengamos de a donde vamos a ir después de nuestra propia muerte, allí están nuestros hijos esperándonos. Ellos no están en el pasado.

       Se nos presentará la difícil opción de darles permiso y dejarlos libres  para que sean felices en el ámbito en que se encuentran, que tiene, para nosotros, la recompensa de sentir la paz interna, aquella que perdimos el día de su partida.

       Luego, seguirán encendiéndose nuevas luces como las que despierta la presencia de otro padre que con su dolor demanda y promueve la ayuda mutua, una tarea que implica dar al otro, el doble de lo que se espera de él.

       Cada uno va descubriendo esas luces que se van encendiendo en su corazón… ya sea sentir que el amor incondicional no necesita de la presencia física de nuestros hijos para seguir amándolos… ya sea que se comprenda la inutilidad de los ¿por qué? tan repetidos sin eco que responda… o ya sea que los ¿si yo hubiera o no hubiera? solo sirven para prolongar insomnios… ya sea que no transformemos a nuestros hijos en nuestros verdugos… ya que aceptemos la realidad… no mirar hacia atrás…  no olvidarse de los hermanos que quedan… preservar la familia… transformarnos en los artífices de nuestra propia vida… darnos una segunda oportunidad… una transformación interior… no fomentando la catarsis… con la libertad de elegir…

       Llegará también el día, en que mirando a nuestro alrededor a los hermanos, familiares, amigos y a la comunidad, asumamos la responsabilidad de derramar nuestra luz, como el faro que a la vez de iluminar, no puede alejar de sí la luz, como reza el pensamiento oriental “Quien enciende una antorcha para iluminar el camino de otro, está iluminando su propio camino”, reflejado en el pensamiento de Víctror Frankl “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar  a un hermano que sufre, trasciende como ser humano”.

                                                    Viernes 18 Octubre de 2019


Eixégesis del Mensaje de Renacer , recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito. (Extraído de a serie “Buceando en el aljibe”)

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

Por la esencia de -Renacer

 

 

Un impulso hacia la dimensión espiritual del ser humano.


 

 

Por Enrique Conde

 

 

 

 


          Los padres que se acercan a RENACER  lo hacen, no sólo porque han perdido un hijo, sino porque habiéndolo perdido, no quieren seguir viviendo como lo están haciendo, e intuyen que necesitan un nuevo proyecto de vida futura.

          Lo que el hombre aspira  ser, en gran medida, lo determina lo positivo que rescata de su pasado, excluyendo aquello que sea teñido por el sentimiento o la emoción de lo que evoca.

          Por lo cual, en las reuniones, volver atrás sobre los hechos dolorosos y la exploración de emociones tan encontradas y negativas, propias de los primeros tiempos, después de la partida del hijo, nos mantienen en un nivel emocional desde donde se hace muy difícil vislumbrar ese nuevo proyecto de vida y más aun;  se hace difícil no caer en la hipereflexión, consecuencia lógica de este tipo de procesos.

          El pasado,  contiene  aspectos positivos, valores ya realizados a los que se puede acceder, pues  tienen influencia en las decisiones que se toman, en los proyectos que se crean.

          El futuro es  determinado por la presencia de aquello vivido en el pasado, lo ya realizado, que permanecerá para siempre en nuestro mundo,  eternizado como la realidad más indestructible.

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La vida vale la pena ser vivida.


Por Enrique Conde


 

          El hombre transita por la vida como si tuviera una balanza, digamos que en la mano izquierda llevamos el platillo donde están las cosas dolorosas de nuestra vida y en la otra mano llevamos el platillo donde están las cosas positivas de la vida.

          Este símil puede graficar la situación del ser humano después de la muerte de un hijo.

          Para quien tiene que hacer su viaje por la vida con un platillo de la balanza sobrecargado por las realidades, que la vida le ha deparado, parece evidente  que la mejor forma de ayudarlo no es aliviar el platillo de su destino,  hecho de por sí imposible de llevar a cabo, sino cargando el platillo de lo que él ofrece a la vida, mediante la realización de posibilidades que cumplan la triple condición de ser bueno para si mismo, ser bueno para quienes lo rodean y ser bueno para la vida misma.

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Lo que buscamos no está en el pasado


 

 

 

Por Enrique Conde

 

 


      La tragedia no es perder un hijo, la tragedia es perder un hijo y no aprender nada de eso, porque entonces, su muerte habrá sido en vano, una muerte sin sentido, una muerte absurda.

     Como padre tenemos la responsabilidad de que no sea así, pero es solamente cada padre que puede decidir qué es lo que va a aprender de esto,  si va a llorar hasta regar las plantas del jardín, con lo cual, su dolor y su tragedia sea en vano y no tenga sentido.

     Si continuamos con nuestras emociones y nuestros sentimientos, colocados en el pasado, no nos llevarán a ninguna parte, no nos conducirán, absolutamente, a ningún lugar; vamos a pedalear en el barro durante toda la vida.

     La respuesta no está en el pasado, todo lo que ha pasado no se puede modificar.

     La respuesta está adelante nuestro, en lo que todavía  nos falta por vivir.

 

     No nos detengamos pues, en lo que nos ha pasado; tratemos de canalizar nuestras energías acerca de las posibilidades que se nos abren a partir de la muerte de un hijo, hay caminos nuevos, no explorados, no visualizados antes, pero están allí esperando ser recorridos.

     Esos caminos están ahí, esperando que los transitemos.

     Nosotros, que supuestamente, somos la creación más perfecta que existe en este planeta, preguntémonos; ¿por qué tenemos los ojos puestos hacia delante? ¿por qué no nos hicieron con los ojos puestos hacia atrás?

     Eso tiene que tener un significado, ¿por qué no me pusieron los ojos en la mano?, donde yo podría mirarme la cabeza, mirarme las orejas, poder mirarme la espalda.

     Pero no, me los pusieron ahí donde están y los ojos puestos ahí, podemos intuir, que tiene un significado: primero, no me puedo mirar a mí mismo, y, a su vez, que tenemos los ojos adelante, porque tengo que  mirar y caminar para adelante.

     Tenemos que mirar hacia el futuro.

     Tenemos que ver qué es lo que puedo hacer de valioso por delante, qué es lo que puedo aprender de tanto dolor.

     John Milton, escritor inglés que perdió su vista, nos dice “El verdadero infortunio, es no saber sobrellevar un infortunio.”

     Quien siga mirando hacia atrás, no avanzará, va a quedar cristalizado como la mujer de Lot, hecha un desecho de sal.

     ¿Recuerdan la historia de la mujer de Lot?  Lot le pidió al creador que lo saque de la ciudad de Sodoma y Gomorra y el creador le permite salir con su esposa Edith, con la sola condición que al salir no vuelvan la mirada hacia atrás.

     La mujer de Lot desobedece y se da vuelta y ¿qué pasa?  se convierte en una estatua de sal.

     ¿Cuál es el significado de esta metáfora? 

     Que se cristalizó en lo que quedaba atrás, ese es el peligro de mirar demasiado para atrás.

     El resultado final es que vamos a haber muerto con nuestro hijo y así habremos hecho de nuestro hijo nuestro verdugo.

     Ese mensaje no queremos darlo y el único elemento para no darlo es nuestra vida y la manera en que la vivamos.

     ¿Cómo vivo mi vida?  ¿qué es lo que hago con tanto dolor? ¿para qué sirve este dolor?

     Sirve para una sola cosa, para ser más solidario y en nuestro caso, ayudar a otra persona a que sufra menos, intuirlo así,  es de la esencia de Renacer.

     Si quieres ayudar a otra persona, a que sufra menos, no puedes acercarte a ayudarla y decirle ¿cómo estás? yo también perdí un hijo, ¡Ah! y tengo tantas culpas y todavía no puedo una u otra cosa…

      ¿Qué clase de ayuda es esa?

       Cuando uno está dispuesto a ayudar a otra persona, se tiene que olvidar de su propio dolor, tiene que decir yo también perdí un hijo y sé que se puede salir adelante, porque como dice Víctor Frankl: “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar  un hermano que sufre, trasciende como ser humano”.

 

                                                       Viernes 19 de julio de 2019

 

     Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito.

 

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Hay estados interiores para los que no existen las palabras.


 

Por Enrique Conde

 

 


 

        Asumamos el desafío  y  la aventura de ser una nueva persona y elijamos, en ese camino, lo mejor.

         Podemos decidir, ya con experiencia, ya podemos decir que es el bien, ya podemos decir que es el mal, ya podemos decidir que es lo que queremos ser.

        Podemos elegir una nueva vida

         Encontrar el modelo frankliano, fue encontrar un modelo que reconoce la libertad del ser humano y junto con la libertad, la responsabilidad, que de esa libertad emana.

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Se puede pensar y tener proyectos de futuro.


 

Por Enrique Conde

 


         Cuando perdemos un hijo, no queremos mirar para adelante, no queremos ni pensar cómo ha de ser nuestra vida de aquí en más.

         Como seres humanos, nuestro mundo interior, no se limita a los eventos determinantes del pasado, sino que incluye las posibilidades que se abren ante nosotros, aquello que espera en nuestro futuro y ha de ser realizado por nosotros.

         Si no existiera proyecto alguno, se vivirá en el pasado y se rescatará, continuamente, el hecho en sí, revestido con todas las emociones que  él acarrea, propias de un mundo cerrado, sin horizontes, sin proyectos de vida, sin nada por lo que valga la pena seguir viviendo, se priorizará el rescate de aquello más doloroso, aquello que más sufrimiento ha originado y que, además, se vuelve una y otra vez, en un eterno movimiento circular, a aquello que tanto nos ha marcado, lo que tiene  una manera peculiar de manifestarse en oleadas de la hipereflexión.

        Los padres que se acercan a RENACER  lo hacen, no sólo porque han perdido un hijo, sino porque habiéndolo perdido, no quieren seguir viviendo

de esa manera como lo han estado haciendo, es decir, que se dan cuenta que necesitan un proyecto de vida.

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Una nueva actitud.


Por Enrique Conde

¿Qué actitud asume una persona para enfrentar el dolor que le produce un sufrimiento?

Lo hace de frente, ¿verdad?

Debemos vivir con fe absoluta, que no es fe en algo o en alguien, pues el algo o el alguien siempre podrían defraudarnos, sino fe en sí mismo, fe en sus propios valores como ser humano.

La fe absoluta se refiere a un conocimiento de la realidad enfrentándola con aceptación del destino y con un compromiso total y absoluto de la tarea a realizar.

Esa es la fe absoluta del hombre: coraje, aceptación del destino y compromiso total con la realidad y la tarea a cumplir.

¿Cuál es la tarea a cumplir para un padre que ha perdió un hijo?

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El cambio de actitud emerge de la dimensión espiritual.


Por Enrique Conde

 


Víctor Frankl sostiene que cada ser humano, siempre puede asumir una actitud positiva frente a aquello que no puede cambiar y agrega que no es necesario ocuparse de las causas que lo determinan, pues la causa intrínseca del sufrimiento humano, reside en la propia persona del sufriente, quien puede, libremente, asumir una actitud determinada frente a dichas condicionantes, sean éstas externas o internas.

El hombre no puede evitar su destino, pero a él y únicamente a él lee corresponde decidir con que actitud lo confrontará.

Solo suya será la decisión de dejarse arrastrar como una hoja en la tormenta de otoño, o levantarse fuerte como un árbol que se dobla pro no se rompe durante esa misma tormenta.

La muerte de un ser muy querido, es y será motivo de hondo pesar, pero la decisión de morirse con ese ser, es únicamente del mismo hombre, como lo será la decisión de caminar con la frente en alto desafiando la adversidad.

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¿Cuál es la Esencia de Renacer?


Por Enrique Conde

 

 

   Al interrogar sobre la Esencia de Renacer, como grupo de padres que han perdido hijos, inmediatamente, surge la expresión de Víctor Frankl “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano”

    Lo cual trae otra interrogante: ¿cómo es posible que un padre que ha perdido un hijo, pueda, por encima de su propio dolor, ayudar a quien sufra por idéntica causa?

    Aquí aparece la primera característica  de la esencia de Renacer, la ayuda muta entre pares, quienes sufren por la misma causa, pero no quieren seguir viviendo de la manera en que lo están haciendo.

     En primer término, quienes  se acercan, sienten que no están solos, que todos somos iguales, todos llegamos al grupo con la misma desorientación en que se encuentran ellos, que no hubo psicólogo ni siquiatra ni pastilla que pudieran ayudarlos.

    Descubrir que es posible enfrentar la muerte de un hijo con la frente en alto, despertando la esperanza, pues detrás de su tragedia hay mucho por aprender.

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Una plataforma desde donde lanzarse a la  conquista de la paz interior


Por Enrique Conde


  Quien  se  enfrenta  a  la  pérdida  de  un hijo,  se  pregunta ¿qué  será de mí después de perder mi hijo? ¿Seré inútil, resignado a morir en vida, paralizado por los sentimientos? y el llanto es la respuesta…

  o

¿será posible encontrar sentido a esta tragedia y transformar un sufrimiento de esta magnitud en una etapa de crecimiento?

          El modelo filosófico de Víctor Frankl, adoptado como fundamento filosófico por Renacer, introduce la dimensión espiritual en el complejo ser multidimensional, bio-psico-espiritual que es el hombre.

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