Historia de Renacer: 10 Aniversario de Renacer en Las Diagonales. TALLER: SOLIDARIDAD


Material del Encuentro por el 10º aniversario de Renacer en Las  Diagonales – La Plata.
Agradecemos a José Divizia del Grupo Renacer Tucumán por el aporte de este valioso material.

Este taller fue uno de los más numerosos, más de 50 padres, con tiempos de duelo totalmente distintos. Además es de destacar la colaboración y los deseos de manifestarse de todos los integrantes.

Palabras de apertura:

Cuando todo parece que se derrumba, cuando en el horizonte solo se divisan sombras, cuando a nuestro alrededor solo recogemos señales de desaliento y aflicción, siempre hay un ultimo baluarte del espíritu del cual emerge un rayo de esperanza, esto esta sustentada por la “Solidaridad” que es el cimiento de una sociedad ideal. Para algunas personas ser solidario es una forma de vida, es una fuerza que hace bien al que la recibe y al que la brinda. Ayudando es como nos ayudamos.

Se puede ser solidario no solo dando ayuda monetaria sino espiritual. Esta ayuda difícil de encontrar en la sociedad actual la podemos ver en nuestra familia y en grupos de ayuda mutua, por ejemplo “Renacer”, que solamente escuchando a otro papá doliente, dándole un abrazo o alcanzando un pañuelo para secar sus lagrimas hacemos que sienta un pequeño alivio.

Ayuda en comedores
Ayuda en hogares de ancianos
Ayuda en escuela de fronteras
Ayuda en hospitales
Ayuda en parroquias
Ayuda a discapacitados
El 25 de Agosto fue declarado por el foro del sector social “Día de la Solidaridad” en honor a la Madre Teresa, ejemplo de solidaridad.

Esto que actuó como disparador, trajo los distintos testimonios de los papás. La mayoría esta realizando tareas con niños carenciados en las escuelas y comedores. Hay grupos de papás y mamás que en forma conjunta confeccionan y arreglan juguetes, ropas para llevar donde se necesita. Hay quienes visitan a familias que han perdido hijos y no conocen al grupo.

Otros papás han trabajado y por suerte han podido formar comisiones de donantes de órganos y también de sangre.

Los testimonios son largos y extensos, ya que el taller sirvió para que los papás pudieran hablar y hacer conocer las tareas que son muy importantes y variadas.

Si bien para algunos padres los testimonios fueron extensos, debemos tener en cuenta que ser solidario es saber y querer escuchar a quien lo necesite, hubo mamás hasta con 3 perdidas que necesitaban ser escuchadas

Luego quisimos escuchar al grupo de Chile, que funcionan distinto a nosotros. Elogiaron nuestra forma de recibirlos y la calidez que encontraron en el taller, por eso es que tanto les agrada venir a Argentina, por que ellas no pueden contener ni funcionar como nosotros. Ellos no realizan tareas comunitarias, ni visitan a papás, aunque se puede ver que realmente quieren hacerlo y lo necesitan.

Todos llegamos al mismo final, salir de nuestro dolor, no quedarnos en la burbuja personal. Ayudando es como nos ayudamos

Una cosa queda muy clara, y es que primero debemos apoyar a nuestra familia para que ellos vean que se puede estar mejor, a los que tenemos hijos mostrarles que la humildad, la honradez y el amor por sobre todo nos ayuda a enfrentar este dolor tan terrible.

Flora

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Historia de Renacer: 10 Aniversario de Renacer en Las Diagonales. TALLER: TERAPIAS ALTERNATIVAS SANADORAS


Material del Encuentro por el 10º aniversario de Renacer en Las  Diagonales – La Plata.
Agradecemos a José Divizia del Grupo Renacer Tucumán por el aporte de este valioso material.

Queridos papás y mamás de Renacer:

Para mí es un gusto enviarles las conclusiones del taller que estuvo a mi cargo y de otras compañeras, llamado “Actividades Terapéuticas Sanadoras”, tales como teatro, literatura, baile, música, canto, pintura sobre tela, cerámica, expresión corporal, actividades manuales, etc. Todas ellas sugerida apartir de este taller.

Voy a empezar contándoles como surgió la idea.

Cuando se hizo un encuentro en Buenos Aires, el 1º de Diciembre de 2001 en el Instituto Bernasconi, Yo me anoté en el taller de la música, ahí contaron en forma sencilla como a través de la música y un coro que formaron llegaron a aliviar el dolor por la pérdida de nuestros hijos. Dijeron además que la música y el coro son una excusa para reunirse y pasarla bien entre pares.

Ahora bien, cuando empezamos a pensar en nuestro 10º aniversario y a armar nuestros talleres, a mí se me ocurrió recurrir a la música y con esa base armar el taller en cuestión, teniendo en cuenta que en nuestro grupo Renacer hay mamás que forman parte de un coro, otras que se dedican a la cerámica o el armado de tocados y ramos de novias y hay también un grupo de mamás y papás que formamos un grupo de teatro.

Bien, ahora llegó el momento de darle forma; para eso un Domingo me reuní con una mamá y empezamos a armarlo tirando ideas, escuchando temas musicales que podrían servirnos, etc., etc. Cuando estuvo más o menos listo empezamos a ensayarlo con el grupo de teatro primero y con el de trabajo y comisiones del evento después, con el fin de mejorarlo en lo posible y darle la forma definitiva, quedando armado como sigue:

Decoración del salón con trabajos de las mamás, objetos de cerámica, ramos de novia y tocados, telas pintadas, alfombras en el piso para hacerlo más cálido y poder entrar al salón descalzos

Una vez recibidos los padres, una mamá explicó que dado el corto tiempo que teníamos, nos resultaba imposible llevar a cabo las actividades manuales mencionadas al principio, y que por eso dábamos prioridad a la música con sus alcances y beneficios.
A continuación una mamá puso un CD de Carlos Vives “Pa Maite” y a una señal entramos en el salón sorpresivamente, al son de la música que es bastante pegadiza, vestidas alegremente a tono con la música y bailando, pidiendo a los papás que nos imitaran, cosa que hicieron de buen agrado. Con esto se había logrado el clima que queríamos que reinara.
Seguidamente, buscando nuestro niño interior, les propusimos un juego con un tema de Carlos Vives, “El caballito”, donde teníamos que hacer todo lo que decía la letra del tema trotar, caminar, correr, hasta que el caballito se durmió, en ese momento nosotros nos tiramos al piso para dormir.
La mamá que hace yoga nos hizo formar un circulo y nos indico que nos tocáramos la palma de las manos. A continuación hicimos un poco de relajación tirados en la alfombra. A esta altura estábamos todos integrados, solo faltaba conocernos por nuestros nombres de pila, para eso me habían facilitado un libro de juegos de integración y animación llamado “Técnicas participativas para la educación popular”, en el cual elegí el juego de la telaraña, donde con un ovillo de lana cada uno se lo tira al compañero tratando de formar una telaraña, diciendo su nombre y de donde es. Para desarmar la telaraña se hace el juego a la inversa y ahí, con las equivocaciones lógicas, se logró un ambiente alegre y festivo muy lindo.
Después mi profesora de coro, invitada especialmente, hablo sobre los beneficios espirituales de la música y sin querer nos encontramos todos cantando en un improvisado coro.
Seguidamente, vinieron las conclusiones y ahí hubo momentos muy emotivos. Una pareja dijo que había entrado al salón un poco para ver que pasaba y era la primera vez que bailaban después de la muerte del hijo y estaban agradecidos de haber podido hacerlo; otra mamá tuvo la misma experiencia; otra dijo que queria lograr algo similar en su lugar de origen; una mamá de Chile estaba muy contenta y le parecio fantastico para hacerlo en su país por que los ayudaría.
Como conclusión creo que el taller fue positivo, a pesar de todos mis miedos y mis dudas.

Quiero agradecer a todos mis compañeros y compañeras que me ayudaron con ideas, comprensión y paciencia

Un beso a todos los papás y Mamás de todos los grupos, un abrazo fuerte de corazón y hasta pronto.

Rinaldina, Marta y María.

Historia de Renacer: 10 Aniversario de Renacer en Las Diagonales. TALLER: LA FAMILIA Y EL DUELO


Material del Encuentro por el 10º aniversario de Renacer en Las  Diagonales – La Plata.
Agradecemos a José Divizia del Grupo Renacer Tucumán por el aporte de este valioso material.

Este taller estuvo compuesto, casi en su totalidad, por papás de Renacer, solamente hubo 3 familiares de los muchos que concurrieron al encuentro.

Trabajamos con preguntas motivadoras, a partir de aquí surgieron diferentes reflexiones. Las preguntas fueron:

Que hacemos para comunicar lo que nos esta pasando a nuestras familias
Como nos gustaría que nuestra familia nos tratase
Que hace la familia para acercarse a nosotros y comunicarse
Que sienten las familias ante nuestra situación

Estas fueron algunas de las reflexiones surgidas:

Existe un miedo en las familias a que ellas le suceda lo mismo, y a su vez creen que nos protegen no hablando del tema. (papá)

Se sienten excluidos de lo que nos pasa, no solo a nosotros se nos murió un hijo, sino que a nuestra familia se le ha muerto un ser querido. (tía)

La familia nos dejan solos después de un tiempo, y yo los tengo que comprender. (papá)

En este duelo transitamos diferentes caminos, pues el duelo es egoísta en un principio, nos metemos en nuestro dolor solamente no en tendiendo que nuestra familia también esta mal. (papá)

Nosotros somos los que tenemos que dar el primer paso cuando la familia se distancia. (papá)

Existe una imposición de nuestros parientes en la forma en que nos tenemos que comportar, no nos ven y opinan por nosotros. (mamá)

Nosotros tenemos que obligarnos a hablar con nuestra familia. (papá)

La familia esta dispuesta a ayudarnos, pero no saben como. (mamá)

Nosotros como padres tenemos que tratar de entender a ellos como familia y ponernos en el lugar del otro. (mamá)

Del taller surgió una propuesta que consiste en que la familia comparta algunas reuniones de Renacer para reflexionar sobre lo que nos pasa, para cambiar y corregir actitudes que no nos dejan acercarnos y comunicarnos, darle la oportunidad a la familia de expresarse con respecto a lo que sienten por este duelo particular, pues ellos también tienen que convivir con esta nueva estructura familiar, por que a ellos les duele esa perdida. Formar un puente entre los dos caminos que se plantean a partir de la muerte de nuestros hijos, para poder entender y comprender lo que nos pasa a ambos.

Como ocurre con nuestros amigos también pasa con nuestras familias que a quienes teníamos al lado nuestro antes de la partida, luego se distancian, y somos nosotros los que tenemos que volver a ellos, como así descubrimos algunos que se acercan cuando nuestra relación no era tan fluida y continúan al lado nuestro en el dolor.

Todos coincidimos en fortalecer el núcleo familiar padres-hijos. Los hijos que quedan sufren por la perdida de su hermano y el estado de sus padres. Ellos se sienten abandonados por sus padres, pues en muchos casos sus padres se sumergen en el dolor y olvidan que ellos continúan a su lado.

Con respecto al resto de la familia existe una historia previa antes de la partida que hace que los lazos se fortalezcan o no.

Roberto, Willy y Evangelina

Historia de Renacer: 10 Aniversario de Renacer en Las Diagonales. TALLER: COMO INICIAR EL CAMINO EN RENACER


Material del Encuentro por el 10º aniversario de Renacer en Las  Diagonales – La Plata.
Agradecemos a José Divizia del Grupo Renacer Tucumán por el aporte de este valioso material.

Al hombre se le puede arrebatar todo en la vida, menos la última de las libertades individuales; la actitud que adoptara frente al sufrimiento inevitable.

Todos los que estamos hoy aquí, nos encontramos frente a 3 situaciones: “La realidad” que es la perdida de nuestros hijos; “Las posibilidades” de entre las cuales eligiremos nuestra respuesta a esta realidad y que para nosotros surgen claras: Dejarse vencer a travez de la tristeza o la bronca, debilitarse y morir, o lo que podemos considerar de mayor valor, levantarse, abrirse camino de entre las ruinas de lo que fue. Si bien hay otras posibilidades que podemos desear de la vida, no nos están dadas aunque queramos, como volver el tiempo atrás y recuperar a nuestros hijos. Por ultimo “La tarea” que encontramos en la vida y que se desprende de las anteriores, la de elegir entre las posibilidades dadas, una y no otra, la tarea de hacer aquello que tenga sentido. ¿Cuál es una elección plena de sentido?, aquella que es buena para mí, buena para los que me rodean y buena para la vida. Si nuestra elección cumple con esta triple condición sabremos que hemos elegido correctamente.

SUGERENCIAS

(algunas alternativas)

* Elección de superar la pérdida o quedarme en ella por el sufrimiento mismo.

* buscar espacios “sanadores” donde podamos hablar y ser escuchados.

* Fijar pequeñas metas y objetivos, cambiar el “no puedo” por “lo voy a intentar”.

* No aislarnos, compartir momentos con la familia, amigos, vecinos, en la medida en que podamos.

* “No a la cama” o al encierro, tratar de estar con la naturaleza.

* No buscar formulas mágicas ni pastillas que reemplacen los momentos malos.

* Aceptar que el mundo sigue a pesar de lo que nos sucedió y tratar de mantenernos en él, de la mejor manera posible.

TESTIMONIOS

Mamá: “En Renacer se siente mucho amor y apoyo”

Mamá: “Renacer es el primer paso hacia la meta. Uno se pregunta ¿si ellos pueden por que Yo no?. No somos los únicos. Debemos aceptar que en el grupo no devuelven al hijo. Darnos permiso para estar mal. Tener paciencia y no cuestionarnos. No compararnos con el que esta mejor. El dolor nos habilita cualquier sentimiento. Cuestionamos que uno de los hijos no esta y los otros si”.

Mamá: “Es una mochila que llevamos toda la vida. Me pasé todo un año en camisón. Me preguntaba ¿Por qué no me toco a mí y no a mi hijo?

Papá: “Empezar a decir “lo que pasó” y no “lo que me pasó”. Incorporar cosas que escuchamos. Ingrese al grupo al mes de la partida de mi hijo. La navidad tiene gran relevancia ya que somos creyentes. Fue muy útil ver como fuimos recibidos al ingresar al grupo. Nuestra actitud tiene que ver con nuestra religión. Con el grupo de pares. No todos acompañan y paso factura: familia, amigos. Soy pretencioso. Dicen que no saben que hacer sin medir el daño que nos hacen. Renacer es la posibilidad cierta de ser escuchados, es un ámbito en el que se nos comprende al máximo. Tenemos derecho a los quiebres”.

Papá: “Debemos comprender a aquellos que no perdieron hijos. Cuando iba al cementerio era un mar de lagrimas. Pienso que mi hijo quiere que esté bien. Trato de “disfrutar” con mi hijo el momento que estoy en el cementerio”.

Mamá: “Mi entorno no se alejó. Pienso que es de acuerdo a como este uno. No doy lastima. Mi hijo esta presente en todo momento. Le festejo el cumpleaños y todos me acompañan. El día de la madre es su cumpleaños. Vivo sola pero no me siento sola. Le doy gracias a Dios por la forma en que Yo veo las cosas. Le agradezco a la gente estando bien. No siento culpas. Viví, nos dijimos todo e hicimos todo. No me quedo nada pendiente. En el cementerio estamos cuando estamos vivos, después no. La paz empieza por dentro para después demostrarla”.

Mamá: Debemos rescatar lo que uno tiene adentro. Con la partida, despertamos. Es el mejor momento para pensar lo que hacemos con nuestra vida. A nueve años de la partida sigo concurriendo a Renacer por que lo tome como un estilo de vida. ¿Qué es lo que hacemos con el tiempo? Nuestros hijos no están en el pasado, están en el futuro. Pero cuanto más lejos este ese reencuentro, mejor. Tenemos que ver que hacemos con ese tiempo. Uno vive el duelo como puede, no como quiere”.

Mamá: No sé si me hace bien o mal venir a Renacer (6 meses de duelo). No es bueno falsear los sentimientos. ¿Por qué no voy a mostrar en el grupo y en mi entorno que no estoy bien?. Estoy metida adentro de mi dolor y es lo único que me importa. No me importa estar bien.”.

Mamá: “Mi hijo se murió y no me dejo ninguna mochila. Al principio no podía ayudar a mi marido por que no podía con mi osamenta. Hay que sacar “la mierda” o les “cagamos la vida” a todos. Gastemos el dolor, dejemos que las imágenes vengan. Si no nos ven llorando, no perciben que estamos mal. Valoramos otras cosas”.

Papá: “Vine a Renacer por que sentía la necesidad de ayudar a mi mujer2.

Mamá: “Te sentís mutilada. La persona que más sufre es la que más ayuda”.

Mamá: “Vinimos para vivir nuestra vida. Es bueno tener un tiempo y un lugar para llorar. Para exteriorizarse”.

Martha, Julieta y Abel.

Historia de Renacer: 10 Aniversario de Renacer en Las Diagonales. Charla de Graciela Canteros


Se cumplen 20 años del creación del primer Grupo Renacer, quienes llegamos hace pocos años tenemos una historia que nos precede. Para repasar esa historia hoy publicamos la cuarta parte del material del Encuentro por el 10º aniversario de Renacer en Las  Diagonales – La Plata.
Agradecemos a José Divizia del Grupo Renacer Tucumán por el aporte de este valioso material.

Diez años es todo un trayecto…y en este ir haciendo camino al andar hemos aprendido como hacer realidad un espacio grupal donde poder contenernos y contener, desde la experiencia compartida, con humildad, con el corazón abierto y un gran caudal de amor para dar y recibir.

En los últimos meses, estuvimos participando de charlas en las que el tema eran los valores y pensé que era esta una oportunidad para relacionarlo con nuestro camino dentro de Renacer, porque este aspecto potencial de nuestro ser puede rescatarnos del pozo profundo en el que caemos después de la muerte de un hijo.

La única manera de avanzar es conocer nuestros puntos débiles y fortalecer nuestros valores, por eso pensé en tomar brevemente algunos de ellos para reflexionar después con nosotros mismos cuanta “voz” le damos a la esperanza, altruismo, comprensión, confianza, compasión, solidaridad, amor, humildad, honestidad, paciencia, perseverancia, esfuerzo, tolerancia, respeto, responsabilidad. Estos son solo algunos de los valores a los que podemos recurrir y es nuestro potencial.

Todos tenemos todo en nuestro interior, solo que tal vez en diferentes proporciones y puede ser que necesitemos estimular alguno en este momento de nuestras vidas, y esa posibilidad la encontramos en Renacer.

Es posible que no podamos cambiar nuestra realidad, pero lo que si podemos es cambiar nuestra actitud ante la realidad. Es todo un trabajo personal lograr que los sentimientos que nos hacen sufrir no se instalen de manera permanente en nuestro ser sino que podamos ir desplazándolos dándole más espacio en nuestro diario vivir a todos aquellos pensamientos y sentimientos que nos pueden fortalecer. Porque después de la muerte de un hijo hay muchas emociones a sanar que de lo contrario limitan nuestras vidas. Quedamos totalmente vulnerables y con una profunda dependencia, desearíamos que mágicamente nada hubiera sucedido y que ese ser tan querido que ya no está pudiera satisfacer todas nuestras carencias. Pero dado que esto es imposible, como de hecho también lo era antes de la partida, así es como se acumulan en nuestro interior emociones que aumentan el dolor.

Seguramente nada de lo que vaya a decir hoy sea algo nuevo pero estoy convencida que todos necesitamos permanentemente recordar, más aún cuando estamos mal, porque solemos olvidar todo lo valioso que nos queda y cuanto aún a pesar de todo, podemos. También quiero decirles a todos aquellos que tienen muy poquito tiempo de duelo que tal vez algo de lo que diga les parezca imposible o que no es para ustedes, o les moleste, pero seguramente es en estos primeros momentos, y está bien que así sea. Al principio todo lo vivimos con dificultad y todo nos pesa, debemos respetarnos, hacer y sentir lo que vamos pudiendo. Tomo las palabras de René Trosero cuando dice al inicio de su libro, No te mueras con tus muertos:

“…Estas palabras mías no te dirán lo mismo en los comienzos, en el medio o al final del largo camino de tu duelo. Tu tienes por delante un camino largo y doloroso, y al presentarte la meta no es para impacientarte, ni para reprocharte no haber llegado, sino para alentarte a seguir andando, para alentar tus pasos…”

En el grupo transitar el duelo es un proceso gradual que nos permite vivenciar la esperanza dado que si estamos con personas que han podido volver a conectarse con la vida y sentirse plenos y con deseos de tener proyectos propios a pesar del dolor, generamos una esperanza. Si otros pudieron, yo también puedo.

La universalidad nos da la vivencia para disipar el sentimiento de ser los únicos a los que nos sucedió esta tragedia, entonces, de a poquito y con el tiempo que cada uno necesite, ir aceptando la realidad que nos toca, tal vez sea esto lo más dificil.

El altruismo, en el dar y recibir del que nos vamos nutriendo como tierra fértil para aprender a vivir sin nuestros hijos. A veces podemos quedar adictos al sufrimiento, porque en realidad, hay que estar dispuestos a dejar de sufrir, poder preguntarnos ¿realmente quiero dejar de sufrir y sanar mis emociones? Tenemos todas las respuestas en nuestro interior, es posible mirar hacia adentro para intentar comprender que nos sucede ante esta tremenda ausencia, esto es parte del trabajo grupal y personal. ¿Cómo germina una semilla?…. A oscuras, y después necesita la luz para llegar a ser árbol.

El altruismo se da espontáneamente , lo vemos cuando llega un papá nuevo y el resto del grupo, aún aquellos con muy poco tiempo de duelo, le dan una palabra de aliento, confianza y esperanza. En vez de ir por la vida esperando recibir, en Renacer tenemos la oportunidad de dar, de lo mucho que tenemos dentro y no siempre registramos y valoramos.

La comprensión que encontramos desde el primer día porque es el lugar por excelencia en el cual compartir todo lo que sentimos y vivimos, sin temor a sentirnos juzgados o criticados cuando mostramos lo mejor y lo peor, desde lo más humano de nuestro “ser humanos”.

Esta confianza que circula nos permite abrirnos y comprender, porque hemos estado o estamos en ese lugar, y al comprender damos lo que tenemos, porque no podemos dar lo que no tenemos…. Si junto al sufrimiento, la bronca y la angustia, también nos dejamos invadir por la compasión y nos solidarizamos con ese otro papá que sufre igual que nosotros, podremos conectarnos con el amor. Y el AMOR es la luz ilumina nuestro doloroso camino y nos ayuda a avanzar. Hace unos años, el hermano de una mamá que compartía nuestra reunión nos dijo que para él Renacer es como ir manejando en una ruta en la que no se ve nada porque la niebla es muy densa, ¿qué hacen los automovilistas ante esta situación?… seguir lentamente y casi a ciegas las dos pequeñas luces rojas del auto de adelante para poder llegar sanos y salvos a destino, esto calma y da confianza, porque hay un referente delante. Así veía él nuestra forma de compartir vivencias y aprendizajes.

También es necesario tener humildad para reconocer nuestras limitaciones, para saber pedir ayuda tantas veces como lo necesitemos. Atrevernos a enfrentar nuestras partes oscuras, nuestros miedos y todos aquellos sentimientos difíciles de modificar, sabiendo que no estamos solos en este desafío que nos planteó la vida. Además ser humildes nos da libertad, es una independencia basada en tener como objetivo el sentido real de nuestra misión en la vida.

Otro valor fundamental es la honestidad en principio con nosotros mismos ¿queremos estar mejor? ¿estamos dispuestos al trabajo que significa? O nuestra expectativa es que mágicamente con ir al grupo es suficiente. Es posible proponernos metas lógicas recordando que para dar mil pasos tenemos que empezar por uno.

Podemos elegir valorar los avances en lugar de abatirnos por los altibajos, teniendo desde ya la certeza que no volveremos a ser los mismos que antes, pretenderlo sería hundirnos en una frustración permanente.

En Renacer decimos que se puede volver a ser felices, desde ya que de otra manera o por cosas diferentes a cuando vivían nuestros hijos, pero se puede. Porque felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos, pero si en querer todo lo que hagamos. La felicidad nace de poner el corazón en lo que hacemos. Entonces también tenemos que ser honestos para reconocer y compartir cuando tenemos un momento de felicidad, y aprender a no “sabotearnos” porque nos sentimos con culpa o que le estamos siendo infieles a nuestros hijos que no están físicamente, pero si y con mucha presencia en nuestros corazones. La felicidad son solo instantes, como también sucedía antes, y nos lo tenemos que permitir y aún más, nos lo tenemos que proveer, nos lo merecemos nosotros y nuestros seres queridos que comparten también el dolor.

La experiencia grupal es como cuando les enseñamos a nuestros hijos a andar en bicicleta. No nos servía de mucho dar largas explicaciones sobre como mantener el equilibrio, fue necesario que hicieran la experiencia e ir soltándoles de a poco el asiento que sosteníamos y gradualmente tomar distancia, sabiendo que tendrían dificultades, pero que es la única manera de aprender. En el grupo permanecemos solo dos horas en la semana, escuchamos los diferentes testimonios, vamos siempre con nuestros dos bolsillos, uno para tomar lo que nos sirve y el otro para lo que sentimos que no es para nosotros, y después está en cada uno ver que hacemos con todo eso. El grupo está para sostenernos, pero la experiencia es absolutamente personal.

Es a partir de permitirnos el desafío que nos vamos fortaleciendo para aprender entre otras cosas a dejar de preguntarnos el “porque” y elegir preguntarnos el “como” y el “para que”, dándonos el tiempo que necesitemos y teniéndonos paciencia.

Paciencia porque es importante saber desde el principio que esto es como bajar una escalera, no podemos hacerlo como si fuera un solo escalón, es un proceso lento y a transitar sin exigencias desmedidas, los logros a obtener no dependen de la casualidad o del mero transcurrir del tiempo, sino que será el resultado de un trabajo duro y de ser coherentes entre nuestra manera de pensar, sentir y hacer, concretándolo en el día a día.
Seguir leyendo Historia de Renacer: 10 Aniversario de Renacer en Las Diagonales. Charla de Graciela Canteros

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