EL RÍO DE LA VIDA


Capítulo 17 del  libro: “El propósito de la educación” de Jiddu Krinshnamurti.

No sé si en sus paseos han reparado ustedes en una larga y estrecha alberca que hay junto al río. Deben haberla excavado algunos pescadores, y no está conectada con el río. Éste fluye firmemente, ancho y profundo, pero la alberca se halla saturada de desperdicios porque no se conecta con la vida del río y no contiene peces. Es una alberca estancada, y el río profundo, lleno de vigor y vitalidad, pasa velozmente de largo.
¿No creen ustedes que así son los seres humanos? Cavan una pequeña alberca para sí mismos lejos de la rápida corriente de la vida, y en esa pequeña alberca se estancan, mueren; y a este estancamiento, a este deterioro lo llamamos nuestra existencia. O sea, que todos anhelamos un estado de permanencia; queremos que ciertos deseos duren para siempre, ansiamos placeres que no terminen nunca. Cavamos un pequeño agujero y en él nos atrincheramos con nuestras familias, con nuestras ambiciones, nuestras culturas, nuestros temores, nuestros dioses, nuestras diversas formas de adoración, y allí morimos, dejando que pase la vida  esa vida que no es permanente, que cambia continuamente, que es tan rápida, que tiene profundidades tan enormes, una vitalidad y una belleza tan extraordinarias.
¿No han advertido que si se sientan quietamente a la orilla del río pueden escuchar su canto  el suave chapaleteo de las olas, el sonido de la corriente que pasa? Siempre hay una sensación de movimiento, un movimiento extraordinario hacia lo más ancho y profundo. Pero en la pequeña alberca no hay movimiento alguno, sus aguas se hallan estancadas. Y, si observan bien, verán que esto es lo que desea la mayoría de nosotros: pequeñas albercas estancadas lejos de la vida. Decimos que nuestra “existencia de alberca” está bien, y hemos inventado una filosofía para justificarla; hemos desarrollado teorías sociales, políticas, económicas y religiosas en apoyo de esa filosofía, y no queremos que se nos perturbe porque lo que perseguimos es un sentido de permanencia.
¿Saben ustedes lo que significa buscar la permanencia? Significa anhelar que lo placentero continúe indefinidamente y que lo que no es placentero se acabe lo más pronto posible. Queremos que el apellido que llevamos sea conocido y se prolongue a través de la familia, de la propiedad. Deseamos un sentido de permanencia en nuestras relaciones, en nuestras actividades, lo cual implica que buscamos una vida continua y duradera dentro de la alberca estancada. No queremos que haya ahí ningún tipo de cambios verdaderos; por lo tanto, hemos construido una sociedad que nos garantiza la permanencia de la propiedad, del nombre, de la fama.
Pero ya lo ven, la vida no es así en absoluto; la vida no es permanente. Como las hojas que caen de un árbol, todas las cosas son transitorias, nada perdura; siempre hay cambio y muerte. ¿Han reparado en un árbol que se levanta desnudo contra el cielo, lo hermoso que es? Se perfilan todas sus ramas, y en su desnudez hay un poema, hay un canto. Todas las hojas han desaparecido y el árbol aguarda la llegada de la primavera. Cuando la primavera llega cubre nuevamente al árbol con la música de muchísimas hojas, y éstas caen en la estación correspondiente y el viento se las lleva; y así es como actúa la vida.

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Renacer y cultura, inserción en la sociedad


Vídeo de la charla brindada en el 14 aniversario de Renacer Tandil el 16 de febrero de 2008, por maíta Cardinale del Grupo Renacer en las Diagonales de La Plata.


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10º Aniversario Grupo de hermanos del Grupo Continuar


El Grupo Continuar Invita para el día 14 de Agosto, a Las 19;30 hrs. al encuentro por el 10º Aniversario del Grupo de Hermanos.
En la Escuela Arlene Fern, Arribeños al 1300, entre Zabala y Teodoro García.

Hablará el rabino Alejandro Avruj y
El Grupo Coral Continuar, hará su pequeño Debut!!

La muerte repentina de un hijo


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Cuando la muerte llega inesperadamente, el choque emocional y la incredulidad pueden resultar abrumadores. No parece natural que un hijo muera antes que sus padres, y esto puede resultar muy duro especialmente cuando la muerte es repentina y/o violenta. Cuando esto sucede, no hay oportunidad para prepararse, resolver malentendidos o de despedirse. La vida de los padres y los hermanos cambia para siempre, a menudo en un instante, y lleva tiempo asimilar la realidad de lo sucedido.

El Choque Emocional

Es a menudo la primera reacción del cuerpo en recibir noticias de una muerte repentina y tiende a manifestarse como un golpe duro en nuestras mismísimas entrañas. También puede manifestarse una sensación de total paralización, en la que la familia parece continuar con las funciones normales, pasando por un funeral con relativa calma y sin expresar congoja de ninguna manera evidente. Esto es parte de un mecanismo de defensa natural del cuerpo y puede llevar días, inclusive semanas, hasta que los deudos hayan asimilado emocionalmente lo que ha sucedido.

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