Por Gustavo Berti (Fragmento) – Reunión con padres nuevos en Huerta Grande, Córdoba, Rca. Argentina – Sábado 4 de octubre de 2003 – Aporte de Renacer Congreso – Montevideo – Uruguay
Pregunta: ¿Cómo afrontar la situación para aquellos padres que pierden su hijo único y no tienen posibilidad de tener más?
“La tarea de Renacer está solidamente sustentada sobre la Logoterapia de Víctor Frankl.
Esa pregunta sólo tiene respuesta desde ese modelo.
Para eso voy a citar dos ejemplos.
Un mujer le planteó a Víctor Frankl que su vida era muy difícil porque había perdido su único hijo y su vida era mucho más difícil que la de su hermana que tenía todos sus hijos.
Entonces, Frankl que era montañista, le dice: supongamos que usted y su hermana decidan hacer una ascensión escalando cada una una montaña, una de ustedes va a escalar el Pan de Azúcar y la otra va a escalar el Aconcagua. (Les advierto que yo cambié el nombre de las montañas para que sean conocidas)
¿Â cuál le resulta más difícil la ascensión? ¿Para quién es más difícil la tarea?
La del Aconcagua, seguro.
Entonces Frankl le dice: bueno, y una vez que llegan a la cima ¿cuál de las dos ve más?
La que subió con más dificultad.
El sufrimiento hace al hombre lúcido y al mundo transparente.
Esa persona que perdió a su único hijo, en el camino de su vida, va a ver más lejos y con más transparencia que quien hizo el camino más corto.
Esa es una respuesta.
La segunda respuesta es frente a una mujer que lo va a ver a su consultorio y tiene una pulsera en la que tiene 9 dijes y en cada dije tiene un dientito de niño.
A Frankl le llamó la atención y le dice: Perdóneme señora, ¿qué significa esa pulsera que usted tiene?
Y ella le dice: estos dientecillos son de mis nueve hijos que murieron en la cámara de gas.
Entonces Frankl le dice: señora ¿cómo puede seguir viviendo usted?
Pues verá, le dice la señora, “ahora estoy a cargo de un orfelinato donde cuido a 100 niños.”
Yo pregunto: ¿qué valor tienen los sentimientos y las emociones en estas dos respuestas?
¡Ninguna¡ Son respuestas existenciales.
Lo que se tiene acá, lo que se ve predominar es la dimensión espiritual del hombre, la fuerza indómita del espíritu, aquello que realmente somos.
La fuerza indómita que puede emerger ante una crisis, si le damos la oportunidad de que emerja.”



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